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Testigo clave por crimen de Acevedo declarará por Zoom

AYER SE ESCUCHARON DOS DECLARACIONES TESTIMONIALES

Con dos declaraciones testimoniales continuó ayer el juicio por el crimen de Felisa Acevedo. El hecho ocurrió el miércoles 31 de octubre de 2018 y la mujer, de 86 años, falleció tres semanas después como consecuencia de los golpes recibidos.
También, a instancias del defensor particular de Martines, Gastón Gómez, la Audiencia de Juicio -conformada por los jueces Andrés Olié, Gastón Boulenaz y Daniel Sáez Zamora- dispuso que el martes 14 de julio testifique Juan Edgardo «Toto» Gómez, uno de los testigos clave de la causa.
El día estuvo dividido en dos partes. Primero declararon Laura Mabel Wisner, vecina de Acevedo; y Gastón Escobero, quien lo hizo por la plataforma Zoom desde Guatraché. Luego hubo un cuarto intermedio para esperar a un tercer testigo, Oscar Ferreyra, pero finalmente no se presentó y la defensora oficial de O’Lery, Silvina Blanco Gómez, informó que no asistiría porque continuaba enfermo y que se presentaría el 14. A su vez otros tres testigos que estaban citados para ayer fueron desistidos.
Wisner fue citada porque erróneamente figuró en un acta como testigo de actuación, aunque ella no fue a quien la policía convocó para que observara cómo se relevaba el departamento de la víctima en las horas posteriores al hecho. La vecina solo dijo que su pareja llegó a la una y media de la madrugada y le preguntó qué estaba pasando en lo de Acevedo. En ese instante salió a ver y se enteró por otra vecina, Elena Selva, que «la habían lesionado» y «la habían llevado muy mal».
Escobero testificó desde un lugar inusual, gracias al uso de la tecnología. Lo hizo desde adentro de un auto, dejando constancia que estaba trabajando en un taller mecánico a 180 kilómetros de distancia de Santa Rosa. El se limitó a expresar que fue testigo de actuación en el secuestro de un celular -supuestamente de O’Lery, porque nadie mencionó al imputado- y que «todo fue rápido y sencillo», sin que observara ninguna irregularidad en esa diligencia.

Desde Rosario.
Con relación al testigo «Toto» Gómez, que había sido citado para la semana anterior, el defensor Gómez confirmó que está en Rosario, Santa Fe, indicó que el domingo por la noche se contactó con él y adelantó que está en condiciones de declarar en forma remota.
El fiscal Facundo Bon Dergham pidió que el tribunal haga todos los esfuerzos posibles para que el testimonio sea presencial, aduciendo que «es fundamental para el principio de inmediación»; es decir para poder oírlo cara a cara. El patrocinante Alberto Acosta, que como querellante particular representa a Nilda Redondo -hija de Acevedo- no se opuso a la declaración remota, pero requirió que se constate fehacientemente la identidad Gómez hasta de que testifique. La defensa acotó que el Ministerio Público conoce al testigo porque «lo detuvo en esta causa» y además porque «tiene tatuadas dos lágrimas, una en cada ojo».
Olié le explicó a la fiscalía que si Gómez viniera a La Pampa debería estar dos semanas en cuarentena, por lo que sería imposible que declare de manera presencial, y a su vez le aclaró que le permitirá un «contra interrogatorio amplio», atento a que se trata de un testigo ofrecido por la defensa.
Luego, al final, la Audiencia de Juicio dispuso que «Toto» declare por Zoom o Whatsapp, pero especificó que deberá hacerlo desde un organismo público. En ese sentido, se le pidió a Gómez que coopere con la Oficina Judicial para lograrlo, ya que desde ese organismo intentaron contactar al testigo y no pudieron dar con él.
¿Por qué es importante escuchar a Juan Edgardo Gómez? Porque, según Franco Nicolás Ríos, escuchó a Martines confesar la autoría del homicidio. Ríos contó que ese miércoles, él le cuidó los hijos a Martines -en la casa de la acusada- y que la vio llegar a la noche llorando y ensangrentada. También que «Toto» estaba presente cuando Martines les dijo antes que había golpeado en la cabeza a Acevedo con una barreta que llevó escondida en una manga.
«Me la mandé, me la mandé, la maté, la maté», fueron sus palabras textuales, según Ríos. Además, siempre de acuerdo a esa versión, Martines incriminó a O’Lery al afirmar que ella le abrió la puerta de la vivienda de Acevedo -porque había concurrido a realizar tareas de limpieza-, que entre ambos buscaron robar dinero y alhajas y que el imputado se llevó una tostadora con sangre con la que también golpearon a la víctima.
En cambio, una familiar directa de Martines, aseguró en el juicio que esa tarde fue Toto quien cuidó a los chicos y que después se quedó a dormir en la casa de la acusada. La mujer, en ningún momento, ubicó a Ríos en ese lugar.
Otro duda que podría quedar aclarada si Gómez declara desde Rosario es si amenazó o no a otra testigo para que no declare en la Justicia.

En una semana.
El hecho que se investiga se produjo en el departamento de la víctima, en el barrio Calfucurá, en Santa Rosa. Para el Ministerio Público Fiscal, O’Lery y Martines golpearon a Acevedo, con una barreta en la cabeza y con golpes en el cuerpo, para robarle y luego intentaron matarla para que no identificara a la imputada, a quien conocía previamente. Acevedo quedó tirada en el piso durante dos días y murió el 21 de noviembre. «El móvil fue el dinero» y la mataron «para conseguir impunidad». Esa es la teoría de Bon Dergham.
Los acusados se habrían trasladado hasta la vivienda en la camioneta Ford F-100 de O’Lery -en su interior se halló material genético de la víctima- y Martines fue quien le abrió una puerta lateral para que O’Lery pudiera ingresar.
El juicio continuará el martes 14, con la última ronda de testigos (Gómez, Ferreyra, el comisario Temístocles Torreani, un familiar de O’Lery y otro hombre) y el jueves 16 se escucharán los alegatos de las partes.