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Tradición y tecnología

«Metal Maq» es una empresa metalúrgica de General Pico que nació hace 16 años de la mano de Sergio Paesani y que hoy se expande junto al aporte de su hijo Matías. Trabajan para distintas industrias y ofrecen «una solución completa» para el cliente.

Del «corralito» al Balseiro. Ese quizá también hubiese sido un buen título para la nota o un resumen extremo para contar la historia de una pyme que tiene todas las características de emprendimiento familiar. Una empresa que surgió del máximo esfuerzo y que hoy se potencia y se diversifica con una nueva generación, un traspaso generacional que combina la experiencia con la tecnología, el trabajo con la capacidad.

Sergio Paesani tiene 59 años y un extenso recorrido en el rubro metalúgico. Matías tiene 30 y además del mismo apellido comparte con su padre el ámbito de trabajo en el Parque Industrial de General Pico, ahí donde «Metal Maq» construye día a día estructuras para clientes de diferentes rubros de la industria agropecuaria y agroalimentaria.

«Lo que hacemos es darle una solución al cliente, una solución integral: desde el desarrollo, pasando por la fabricación y luego el montaje. Trabajamos con la industria del plástico, hacemos premoldeados, máquinas extrusoras de soja, de alimento balanceado. Hacemos reparación, diseño y fabricación además de asesoramiento», explica Paesani sobre la diversidad de proyectos que se despliegan tanto en la oficina de ingeniería como en el taller de una firma que le da empleo a 10 personas.

La historia de Sergio es la de muchos en un país donde ser emprendedor es un camino al que nunca le faltan espinas. «Desde chico trabajé en todas las industrias metalúrgicas de Pico, también en una bulonera de mi hermano. Luego estuve tres años en oficinas públicas, en Maracó y después en Sidertec que cerró en el ’99 y quedamos todos ‘patas para arriba’. Yo ya tenía la idea de independizarme y la verdad que la situación me obligó, así que empecé con algo de herrería porque ya tenía una soldadora y otras herramientas. En Sidertec me pagaron la indemnización así que cobré 30 mil pesos, que eran 30 mil dólares, 20 mil los gasté en ampliar la casa de barrio que tenía y 10 mil los guardé para que mi hijo estudie. Pero me agarró el corralito y de los 10 mil dólares me dieron 14.100 pesos, me los pesificaron a 1,40 pesos y porque yo había puesto la plata a mi nombre, al de mi esposa y al de mi mamá. Salí de ahí y compré una Ford vieja, un compresor y una agujereadora de pie y con lo que tenía empecé a hacer laburitos, a pucherear como se dice».

Paesani había trabajado junto a un ingeniero y les ofrecieron instalarse en Córdoba, pero eligió quedarse en Pico. Luego surgió la chance de trabajar para Molinos Cargill y Río de la Plata, instalados en Realicó, y ahí sí ambos se reencontraron. «Empezamos a trabajar bien así que pude alquilar un galponcito. De un taller de 8 por 10 metros pasamos a uno de 8 por 20 y en pleno auge de la soja el dueño me ofrece que se lo compre, que venían los ‘gringos con cualquier plata’ y compraban lo que sea. Me pedía 100 mil dólares, algo que para mí era un imposible absoluto, entonces fui a la Fundación para el Desarrollo y planteé el problema. Justo hacían una revisión de galpones en el Parque Industrial y en éste que estamos no habían hecho nada, tenía piso de tierra, estaba pelado. Había seis inscriptos y seleccionaron nuestro proyecto, así que en diciembre de 2009 la Fundación y el Gobierno provincial nos dieron el galpón y nos instalamos. La empresa empezó en 2003, pero desde 2009 Metal Maq está en el Parque Industrial».

Expansión

Gracias a distintos créditos de la Provincia la firma comenzó a crecer y a sumar maquinaria. Al mismo tiempo Matías (30) fue completando su carrera de ingeniero electromecánico con orientación en automatización en la Facultad de Ingeniería de Pico y, cuando finalizó la cursada, emigró a Bariloche para instalarse en el prestigioso Instituto Balseiro.

«Terminé Ingeniería en los cinco años y medio de la carrera y luego tomé seis meses más para ir al Balseiro a estudiar las materias de robótica. Hoy todo ese conocimiento tecnológico lo aplico en la empresa junto a la experiencia de mi padre y de algunos chicos que están desde hace mucho tiempo trabajando. Por eso tenemos una oficina de ingeniería capacitada para ofrecer una solución completa al cliente», explica Matías que también sumó a su pareja para trabajar en el área administrativa de la pyme.

En «Metal Maq» trabajan torneros, armadores, ingenieros que muestran en 3D el desarrollo de lo que realizarán a pedido del cliente. Y según su responsable, el apoyo tanto del Estado pampeano como del Banco de La Pampa «ha sido clave para poder crecer».

«Nosotros siempre hemos sido acompañados, tanto en el inicio por la Fundación para el Desarrollo como después por el Ministerio de la Producción y el Banco de La Pampa. Creo que es la única manera de desarrollar la industria y crecer en nuestra provincia, es fundamental. Tenemos el Compre Pampeano y da muy buenos resultados tanto para nosotros como para los clientes», destaca Pesani quien también hace notar su asistencia perfecta a todas las ediciones de la Expo Pymes.

«Desde la primera a la última hemos estado con nuestro stand. Siempre sale alguna venta y, sobre todo, contactos. Hace dos años hicimos contacto con el frigorífico de La Anónima y hoy ya tenemos toda la papelería lista para ser proveedores del frigorífico. En la Expo Pymes siempre se nos ha dado alguna buena posibilidad».

-¿Qué perspectiva de crecimiento tiene Metal Maq?

«Mi idea es que la empresa tenga continuidad. Cuando Matías decidió estudiar una carrera como Ingeniería, me dio más fuerza para seguir potenciando la fábrica porque veía que iba a tener continuidad y posibilidades de crecer. Pasamos tiempos difíciles estos últimos años porque no se hicieron políticas para las pymes, desaparecieron las inversiones y eso nos afectó mucho. Tenemos un proyecto de ampliación de la planta y la crisis nos frenó. Ahora al menos hay otra perspectiva, con esta idea de bajar las tasas de interés creo que va a haber mucho más movimiento porque hay mucha necesidad de hacer cosas», cuenta Paesani y agrega: «El ingreso de Matías desde hace tres años nos permitió crecer en el área de automatización y cálculo. Hoy estamos en un proceso de traspaso generacional y creo que vamos por el buen camino».