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Un «barbijo» para comunicarse

EMPRENDEDORA CREO TAPABOCAS PARA HIPOACUSICOS

La diseñadora de indumentarias santarroseña Milagros Torroba creó, junto a otra joven, un barbijo con una «ventana» transparente, que permite que se vean los labios. Con el apoyo del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires (GCBA), en menos de una semana armaron un total de mil que luego fueron donados.
«Hace poco más de una semana estaba en casa y me tocó sacar a pasear a la perra. Al salir a la calle me di cuenta que con el tapaboca no podías generar empatía con nadie ni sonreír, por lo que le conté la inquietud a una amiga con la que vivo y comenzamos a hacer un prototipo para que se pueda ver la boca», contó entusiasmada a LA ARENA la joven santarroseña que actualmente vive en Capital Federal.
Torroba, que tiene una marca de indumentaria, hace un tiempo resultó ganadora de Potenciate, un programa para emprendedores que organiza el GCBA, por lo que tomó contacto con el vicejefe del gobierno porteño, Diego Santilli, y con su equipo, a quienes les presentó la idea.
Además del respaldo gubernamental, el proyecto recibió el apoyo y la supervisión de la Confederación de Sordos, Fanda y la Mutual de Hipoacusia, según explicó.

Hipoacúsicos.
Luego de presentarle la idea al equipo de gobierno, la joven cuenta que se acordó de una familiar que tiene hipoacusia, «y me di cuenta que le venía bárbaro». Y agregó: «Cuando me dieron el visto bueno comenzamos a trabajar con el gobierno. También nos dimos cuenta que Diego Santilli tiene un hijo con disminución en sus oídos y por eso le llegó la idea de la misma manera que a mí», expresó. El hecho de que la boca sea visible representa una facilidad a la hora de la lectura de labios.
«¿Sabías que hay un millón de personas en el país que tienen sordera o hipoacusia en el país? Durante la cuarentena, el tapabocas tradicional les dificulta la comunicación. Milagros, una emprendedora de la Ciudad, me contó una idea buenísima para resolverlo, tapabocas transparentes que permitan la lectura labial o expresiones de la lengua de señas», dijo Santilli en un video difundido por el GCBA.
Según contó Torroba, «el tapabocas está hecho a partir de la reutilización de telas de descarte de mi emprendimiento junto con una entretela y en el medio acetato, que es el plástico transparente que permite que se vea la boca».
En menos de una semana confeccionaron 1.000 que fueron donados a Fanda, una entidad porteña que trabaja con niños y adolescentes hipoacúsicos. Además, la joven indicó que por cada tapaboca que se compre, otro se donará a distintas fundaciones y organizaciones.

«El amor de la gente».
La joven que vivió en Santa Rosa hasta hace ocho años y que luego se fue a estudiar Diseño de Indumentaria Buenos Aires, manifestó su alegría con la puesta en marcha de un proyecto que se gestó en muy poco tiempo y que dio una solución a quienes no se comunican de manera oral.
«Te llena de amor que la gente te escriba tantos mensajes, es mucha energía junta. Nosotras estábamos tranquilas haciendo la cuarentena y de golpe surgió todo esto. Pienso también en mi cuñada con hipoacusia que siempre trató de amoldarse a nosotros y que ahora seamos nosotros quienes nos amoldamos a ella es algo que me llena de amor», cerró.