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Un barrilete que voló cargado de emoción

La consigna que lanzó el gobierno provincial de celebrar el Día de la Bandera tuvo una gran repercusión en la ciudad y para Gustavo Rincón y su hija Camila fue muy especial. «El viernes ella juró la bandera, por eso el barrilete tiene el celeste y blanco. También le pusimos el nombre de Nico, mi hijo, que falleció hace poco y tenía un sentido impresionante por la bandera y la identidad», contó.
El radiante sol de la tarde junto al viento necesario hicieron que ayer a la tarde padre e hija se acercaran a cumplir con la consigna y remontar su barrilete en los terrenos del ferrocarril. «Nos ocupamos con Camila de pintarlo con los colores de la bandera», contó Gustavo en diálogo con LA ARENA.
Con la leyenda «Yo prometí cuidarte, banderita» y los nombres Nico y Camila, padre e hija hicieron volar su barrilete de cola larga bien alto. «Quisimos hacerlo porque ella juró la bandera y nunca había remontado un barrilete, y trato de enseñarle también el sentido de la identidad, de la Argentina, de no sacar la bandera solo cuando gana un partido la selección de fútbol», dijo.

Homenaje.
Gustavo explicó que también quisieron hacerle un homenaje a Nicolás, que era soldado voluntario del Ejercito argentino y, en sus tiempos libre, trabajaba como repartidor para una plataforma de delivery. «El murió hace un mes, un mes y medio. Tenía 27 años y un sentido impresionante por la bandera», sostuvo.
«Si Nico hubiera tenido que ir a Malvinas, hubiera ido; en cada homenaje a los veteranos el estaba ahí haga frío o calor porque era súper noble. Fue despedido con honores como el mejor soldado por parte de las autoridades y sus camaradas de la Brigada Mecanizada de la calle Raúl B. Díaz, que fueron al velatorio, hicieron una formación, el toque de silencio y nos entregaron una plaqueta», contó Rincón emocionado.
Si bien el dolor por la pérdida sigue latente, la remontada mantuvo a Gustavo y Camila con una sonrisa pintada en sus caras, y la certeza de un homenaje cargado de emoción y sentimientos de alegría para su hijo y para su hermano.
«Él entró al Ejército porque amaba la bandera, el país, la soberanía y la identidad. Cuando lo despedimos y sus compañeros hicieron toda esa movida me dijeron que lo hacían porque ‘a tu hijo lo adoramos'», aseguró.

Barrileteada.
Poco después de las tres de la tarde de ayer eran muchas las personas que, como Gustavo y Camila, intentaban remontar sus barriletes por el cielo de la ciudad. Es que la tarde de domingo no tuvo la suficiente cantidad de viento digna de una buena barrileteada. Sin embargo, con voluntad y entusiasmo se pudo.
«El asunto de los barriletes es hacerlo volar, pero uno tiene maña con eso por haberlo hecho de chico. Nosotros teníamos el barrilete pero con Camila nos pusimos a trabajar para decorarlo con la bandera, la frase y sus nombres», dijo Gustavo al tiempo que agregó que «igualmente le hicimos algunas modificaciones porque si le ponés cola de más no sube, y si le ponés menos se vuela para cualquier lado».
Y cerró: «Por suerte pudimos ponerlo bien alto aunque no había mucho viento. Lo tuvimos un buen rato y fue muy especial. Justo llegó el fotógrafo de LA ARENA como si lo hubiera mandado Nico».

Propuesta.
Como se dijo antes, la barrileteada en la ciudad fue un éxito ya que en todos los barrios hubo quienes salieron en familia a remontar sus barriletes. Caseros, comprados, con colores y colas diferentes, pero todos con una historia distinta atrás.
Así, la Secretaría de Cultura lanzó un convite que fue tomado por muchas familias y generó momentos de alegría, de risas, de encuentro y adrenalina por lograr el vuelo. También momentos emotivos como el que vivieron Gustavo y Camila, que lograron hacer volar su barrilete bien alto para estar cerca de Nico y compartir con él su sentimiento por la bandera.