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Un camino con estilo

Pamela Sarale creó su propia marca de calzado y carteras, productos con sello propio que desde Santa Rosa se venden hacia distintos puntos. Una emprendedora que con sus creaciones marca tendencia.

Las historias que se escriben detrás de un primer paso para un emprendimiento son tantas y diferentes que cada una puede tener su propio manual de cómo poner en marcha una idea, un objetivo, un deseo, una ocurrencia. Todo vale para iniciar algo que tenga, sobre todo, el sello de lo propio. Como lo tiene Pamela Sarale (37), un nombre que en el más breve «Pame» se multiplica en miles de productos de indumentaria femenina.

«Un día fui a tomar mate y llevé las cosas en una bolsa de cartón, pero cuando la apoyé en el piso se me desfondó con la humedad del pasto, así que decidí hacerme un bolso de tela a ver si funcionaba. Trabajé con algo de cuero y me gustó, le encontré enseguida la vuelta y el gustito a hacer algo yo misma así que ese fue el punto de partida», cuenta Pamela Sarale, una santarroseña que desde 2011 trazó los primeros dibujos de su propia marca y hoy es una de las más reconocidas en el cada vez más floreciente mercado de productos femeninos ‘made in La Pampa’.

«Empecé con bolsos y carteras pero había muchas chicas que ya hacían carteras así que me puse a hacer zapatos. Y me re enganché porque además enseguida hubo muy buena demanda y eso me entusiasmó para seguir con todo. Fue un empuje determinante el hecho de saber que lo que hacía, gustaba».

Pamela estudió y se capacitó durante tres años en diseño y confección de calzado en Buenos Aires. Por eso en 2014, cuando ya estaba lista para atender de la mejor manera la alta demanda, hizo el lanzamiento formal de «Pame Sarale», una marca que se diferencia «porque es un calzado cómodo, liviano, que es práctico pero sin perder el estilo y resaltando siempre que tiene la excelente calidad de los cueros y materias primas que utiliza».

Sarale tiene una gama de productos que incluye zapatos de vestir, zapatillas, botas, acordonados, además de una gran variedad de carteras, billeteras, sobres y coloridos pañuelos que acompañan cada uno de los diseños que salen de la cabeza y las manos de su creadora.

«Yo hago el diseño, la moldería, la escala, también corto y coso algunas cosas y el resto lo mando a talleres. La cartera es más simple. El zapato, en cambio, te tiene que calzar justo, tiene que combinar y, por suerte, la gente responde muy bien. Hace un tiempo hice una promoción con una tarjeta de crédito y vendí 72 pares de zapatos en dos tardes».
Pamela le dedica muchas horas a su emprendimiento, al menos las que le deja su trabajo diario en el Banco de La Pampa, un lugar en el que está hace una década y en el que se desempeña en paralelo con el diseño y fabricación de los zapatos, justamente una marca en la que sobresale el sello de lo pampeano.

«Las clientas saben que son productos de acá, de nuestra provincia, y en eso se produce una identificación por el orgullo de mostrar afuera que se trata de una marca bien pampeana. He hecho producciones para las revistas Gente y Caras, ellos se acercaron así que te da la pauta que es algo bien hecho, original y que se usa mucho».
Cumplir con las premisas de calidad, estilo y comodidad son las prioridades de la emprendedora al momento de idear sus modelos. «Podés hacer algo súper exclusivo y también venderlo, pero a la larga lo que funciona es lo original y cómodo».

En la Expo.
Hace solo unas semanas Pamela cargó maderas, martillos, telas, clavos y un centímetro para hacer un diseño pero no de zapatos o carteras sino para montar un atractivo stand en la poblada y muy visitada carpa de Indumentaria y Accesorios de la Expo Pymes, el evento organizado por el Gobierno Provincial junto al Banco de La Pampa y el Centro Federal de Inversiones que ya llegó a su séptima edición y que fue un éxito de público en el predio del Autódromo de Toay.

«Es la tercera Expo Pymes a la que voy y para mí marcó un antes y un después. Ahí tenés las ventas pero también la visibilización, gente de toda la provincia y de otros lugares que te ven, miran, charlan y se llevan tu contacto. Se genera una vidriera enorme y eso está buenísimo para el emprendedor porque en tres días se abren un montón de posibilidades que de otra manera no sé cuánto tiempo llevaría. Un ejemplo: el primer día de la Expo vinieron de un colegio de Winifreda y había como 10 chicas que tenían sandalias mías, entonces ahí te das cuenta de que lo que hacés gusta y tiene mucha aceptación».

Sarale también valora la relación que mantiene con el Ministerio de Desarrollo Territorial de la provincia que se acercó para ofrecer distintas posibilidades de ayuda. «Siempre estamos en contacto con la gente del Ministerio y eso es muy positivo porque hay una política clara de apoyo al emprendedor».

Estilo.
Sarale tiene en su casa de la calle Padre Buodo un showroom para recibir a sus clientas y entre Facebook e Instagram se multiplican los pedidos que salen hacia distintos puntos de La Pampa y también de provincia de Buenos Aires y Río Negro.

«Tengo un público muy variado, desde los 25 hasta los 87 años más o menos, hay muchas mujeres a las que les encantan las zapatillas. Tengo como un grupo de fans que siempre están esperando a ver qué hago para la temporada y me llaman para encargar. Todos con un estilo definido, la clientela varía pero hay un núcleo que siempre es el mismo porque justamente sigue un estilo y le gusta y se siente cómoda».