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Un detenido acusó a los otros dos imputados

CRIMEN DE "MULITA"

La jueza de Control santarroseña, María Florencia Maza, formalizó ayer la Investigación Fiscal Preparatoria llevada a cabo por la fiscal Leticia Pordomingo por el homicidio de Adolfo Esteban «Mulita» Peralta (17), quien fue asesinado en la noche del miércoles y hallado en horas de la mañana del día siguiente en cercanías al cementerio de la localidad de Catriló. La representante del Ministerio Público Fiscal imputó a Juan Bartolomé Munar (26), a su hermano; Francisco José Munar (30) y a Marcelo Leguizamón (40), únicos detenidos en la causa, por haberle infringido al menor múltiples heridas cortopunzantes y con arma de fuego, provocando en la víctima hemorragias severas en sanguinado afectando corazón y pulmones. La fiscal caratuló el hecho como homicidio calificado por ensañamiento y alevosía, y por la participación de dos o más personas. El delito está penado con la prisión perpetua.
Pordomingo sostuvo en la audiencia que «hay elementos suficientes para probar la participación» de los acusados y brindó como detalle que, de la autopsia realizada por el médico forense, Juan Carlos Toulouse, se registraron al menos 7 lesiones producidos por disparos de arma de fuego y cerca de 17 puñaladas. Asimismo dijo que durante los allanamientos realizados en los domicilios de los sospechosos se hallaron cuchillos, una daga, un revólver Tala, con 5 bainas y un cartucho. Además de municiones calibre 32, prendas de vestir; elementos que contaban con manchas que parecerían ser sangre y un auto Volkswagen Gol, vehículo en el cual circulaban los tres detenidos y la víctima antes de ocurrido el aberrante hecho, que presentaba manchas en el exterior, del lado izquierdo, que también podrían ser de sangre.
La novedad sin dudas fue la declaración de Francisco José Munar, quien en calidad de imputado y previo a la formalización, se desligó de los hechos y declaró en contra de su hermano y de Leguizamón.

Testimonio.
La audiencia se llevó a cabo este viernes pasadas las 16 horas en la Sala Nº 7 de la Ciudad Judicial local y en ella, como novedad a destacar, se conoció que durante la toma de declaración a los imputados sólo uno brindó testimonios. Ese fue Francisco Munar, quién está patrocinado por la abogada Carina Ganuzza y declaró en contra de los otros dos detenidos. El muchacho «se desligó completamente» de la autoría en el hecho y ante la fiscal relató los hechos que en cierta manera «coinciden con el examen preliminar obtenido por el forense». Según dieron a conocer, el examen menciona que el cuerpo de la víctima «presentaba lesiones múltiples de arma blanca en el dorso, algunas punzocortantes penetrantes, otras en el torax; también heridas de proyectil de arma de fuego en el dorso, una el tórax, y otra herida en el cuero cabelludo».
Mientras la letrada relataba datos del informe, oían atentamente el hermano de Francisco, Juan Bartolomé, patrocinado por la abogada Alicia Gentille y Marcelo Leguizamón, defendido por Juan José Hermúa. Al lado de la fiscal, en tanto, se encontraba María Gabriela Manera, por la Asesoría de Niñóz, Niñas y Adolescentes.

Solicitudes.
Una vez conocidos los pormenores del homicidio, la fiscal pidió que se abran tres teléfonos celulares de los cuales podrían resultar posibles pruebas, como mensajes, fotos, videos y mensajes que sirvieran para la investigación. También solicitó a la jueza el permiso para que los profesionales del laboratorio de genética forense del MPF realizaran extracciones de sangre, hisopados, para los tres imputados, para realizare pericias de ADN para cotejar con lo que se ha recabado en los allanamientos.
En ese contexto Pordomingo solicitó la prisión preventiva de los tres imputados hasta que concluya el proceso, ya que entiende que podrían darse las posibilidades de fuga, como el entorpecimiento en la investigación, al manipular evidencias e intentar alterar las declaraciones de los testigos. Manera, en tanto, adhirió a esas solicitudes.
Contrariamente, Hermúa, sostuvo que cuenta «con una versión distinta», y que su defendido «se obtuvo de declarar» por orden de la defensa. En ese marco adelantó que se opondría a la prisión preventiva y propuso «un arresto domiciliario, con vigilancia electrónica». También basó su pedido en que su defendido «no cuenta con los medios» para poder evadir la Justicia y darse a la fuga. En ese sentido, las otras dos integrantes de las defensas adhirieron a lo dicho por el letrado. Ganuzza, en tanto, intentó lograr la medida sustitutiva de prisión domiciliaria, al recordar que su defendido «declaró de manera espontánea».
Finalmente la jueza Maza dio lugar a todas las solicitudes de Pordomingo, al entender que la pena del delito es «muy dura», por lo que dispuso la prisión preventiva hasta el fin del proceso de los tres imputados. También accedió a la apertura de los celulares y a la toma de muestras de ADN.

Manchas, cámaras y secuestros
Según sostuvo Pordomingo, la investigación inició a raíz de la Policía de Catriló «que tomó conocimiento por dos trabajadores que estaban haciendo labores de jardinería, quienes dijeron que había una persona fallecida en cercanías del cementerio». Al lugar asistió personal de la Agencia de Investigación Científica, como personal de la Brigada de Investigaciones. Tras conocerse el conocimiento de la muerte del menor, «se puso en contacto con la madre del joven, quién indicó que su hijo estuvo en la vivienda hasta las 22.30 horas del miércoles, y que sabía que se iba a encontrar con Leguizamón». Otra persona «dijo que vio a Peralta ir hacia la vivienda de Leguizamón». En esas circunstancia el hombre (Leguizamón, primo de la madre de la víctima) dijo «que el menor sí había estado en el lugar y que había estado junto a los hermanos Munar».
En ese momento, tanto Leguizamón como los Munar fueron demorados y se les secuestraron las prendas de vestir que tenían puestas. «Varias de esas prendas tenían manchas que podrían ser de sangre. Lo mismo algunos elementos que fueron secuestrados en los procedimientos», sostuvo la fiscal.
Se relevaron además cámaras del Cecom, y se observó que un Volkswagen Gol (como el que se secuestró) que circulaba con al menos cuatro personas en su interior. Por esas circunstancias «se corroboró que en un comercio que cuenta con cámaras, se hizo presente uno de los Munar a comprar cervezas». A raíz de ello se hicieron todas las diligencias de allanamiento y del registro vehicular indicado por las filmaciones. Como resultados de los allanamientos, la fiscal aseguró que «en la casa de Juan Munar se secuestró una campera y una gorra, que tenían manchas que podrían ser compatibles con sangre. Incluso, la gorra estaba en un balde con agua. También se secuestro el auto».
En la vivienda de Francisco Munar, en tanto, «se secuestró una campera y de una daga, ambas presentaban manchas compatibles con sangre». Mientras que, en el domicilio de Leguizamón, «se levantaron manchas de sangre, municiones calibre 32, de cuchillos y un revólver marca Tala, que contenía 5 bainas y un cartucho. Todos los elementos tenían manchas que podrían ser de sangre».