Un domingo de “aguante popular”

La Biblioteca “Teresa Pérez” del Barrio Escondido de Santa Rosa desarrolló ayer una jornada cultural para “resistir con amor” la difícil situación que no solo atraviesa el espacio popular, sino también los vecinos del barrio. “Estamos viviendo tiempos críticos, las necesidades económicas son muy notorias”, advirtió la bibliotecaria Patricia Oyhamburu.
Feria de platos, juegos de educación popular a la gorra, colecta de útiles, muestra de fotos, espacios de lectura, feria hortícola, sorteos y un cierre con música en vivo, fueron algunas de las actividades que las decenas de personas que se acercaron ayer al Parque Oliver pudieron disfrutar durante toda la tarde del domingo, donde el clima ayudó para que sea todo un éxito.
El objetivo de la actividad era claro, disfrutar de una “jornada dominguera” de “aguante y resistencia popular” ante una crisis que, lejos de mejorar, parece agravarse con el tiempo y golpear de lleno a este tipo de instituciones que dan contención y asistencia a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Abierta a la comunidad.
“Decidimos sacar la biblioteca afuera. Siempre estamos en el barrio, los vecinos saben la tarea que hacemos pero hay gente que no y optamos hacer una jornada cultural y mostrar todo lo que hacemos dentro del espacio”, explicó Oyhamburu, quien integra parte del equipo de trabajo de la institución cultural.
La bibliotecaria comentó que, a su vez, se llevó adelante “una feria del plato para recolectar fondos para la biblioteca, además de una colecta de útiles” porque “la situación está dura” para las familias y los chicos del barrio.
“Estamos viviendo tiempos críticos, las necesidades económicos son muy notorias”, entonces “es difícil para una biblioteca popular que sólo recibe un subsidio de la Conabip (Comisión Nacional de Bibliotecas Populares) y sostenerse solamente con eso”, precisó Oyhamburu, al ser consultada sobre la situación que atraviesa el espacio cultural.
“Sabiendo que estamos un barrio donde las familias están padeciendo la crisis, decidimos hacerlo así, una jornada abierta a la comunidad para que a través de la solidaridad y el amor poder sostenernos entre todos” el funcionamiento de la biblioteca, explicó la bibliotecaria.

Momentos difíciles.
La situación de las familias en el Barrio Escondido, como en otros puntos de la ciudad, es “complica”, según expresó Oyhamburu, quien señaló que es “notoria” la falta de trabajo, por lo que se convierte en una odisea para muchos vecinos poder llegar a fin de mes.
“Muchos vecinos, que ahora ingresó el gas al barrio, no lo pueden usar porque no lo pueden pagar”, advirtió la bibliotecaria ya no “no se pueden sostener con los ingresos que tiene”. “Todo se suma y se está complicando”, se lamentó.
En estos últimos tiempos, confirmó Oyhamburu, se notó un aumento de chicos y chicas que asisten al espacio popular no sólo para tomar la merienda sino también para acceder a diferentes actividades. “Muchos se autoconvocaron para venir a pesar de que en las vacaciones merma mucho la asistencia porque se ponen en pausa los talleres”, explicó la mujer.