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Un faisán suelto en la Ciudad Judicial

UN VECINO LO ATRAPO Y SE LO LLEVO EN UNA BOLSA

Quienes concurrieron ayer lunes a la Ciudad Judicial por trámites -y también los empleados que atendían-, fueron sorprendidos cuando un hombre trataba de darle alcance a un ave que se veía arrinconada y evitaba ser atrapada. En los últimos días -a partir de la pandemia y de la menor circulación de personas- aparecieron impensadamente en centros poblados distintas especies de animales.
Se vieron caballos al paso en pleno centro de la ciudad -en González y Quintana-, un par de pumas en Eduardo Castex, y además se observaron en muchas partes escenas más o menos parecidas. Eso en nuestra provincia, porque en pueblos de España también se vieron cabras en las arterias de un pueblo; o en caminos de Africa leones durmiendo sobre una ruta. Y cabe decir que un faisán dorado en las escalinatas de la Ciudad Judicial también es algo que resulta curioso.
Era alrededor del mediodía de ayer cuando un hombre llegó al lugar con la evidente intención de atrapar al ave. Llevaba en una mano un lampazo -¿instrumento efectivo para apresar a un faisán?-, y en la otra una bolsa para residuos negra de plástico.
Agitado, presuroso, pedía a quien se acercara que lo ayudara… Pero casi todos los que andaban por allí prefirieron ser espectadores, y en todo caso se limitaron -varios abogados, empleados, etc.- a sacar sus celulares y tomarles fotos.
En un momento dado logró arrinconar al ave y -después de exhibirla para que los que quisieran se llevaran su postal- la colocó en la bolsa y partió con rumbo desconocido. Seguramente no muy lejos de allí.
Algunos creyeron que la tenencia de un faisán en un domicilio -como sucede con otras especies más o menos particulares-, podría transgredir alguna normativa vinculada con la ecología. Después, consultado por este diario, Fabián Titarelli, subsecretario de Ambiente de la provincia, despejó toda duda: «Se puede tener sin problemas. Es un ave de criadero que seguramente se le habrá escapado a alguien», respondió.
Dicen los que conocen sobre el tema que la crianza de faisanes se encuentra en expansión, pero se encuentran en peligro de extinción debido al comercio ilegal. Por su bellísimo colorido se lo puede criar como mascota ornamental; y resulta fácil de amansar: con paciencia se logra que coma alguna golosina de la mano, y permite ser acariciado si no se lo sujeta. También, hay que decirlo, su carne es considerada una exquisitez gastronómica. ¿Para qué lo tendría el vecino que se la llevó?