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Un fin de año diferente

CIUDADANO ILUSTE A LOS 90 AÑOS

Minutos antes de cumplir sus 90 años de vida, Marcelo Oveseika fue reconocido como ciudadano ilustre por sus trabajos ad-honorem en beneficio de la localidad y por armar el muñeco que se quemó todos los fines de año, desde hace 52 años.

Como es habitual en la localidad, todos los 31 de diciembre se quema el muñeco que despide el año, se quema el año, y tal vez en esta oportunidad se lo hizo con un sentimiento distinto, por la cantidad de argentinos que están sufriendo y por los que ya no están. La pandemia obligó a realizar un protocolo y a través de una ordenanza que tuvo aprobación unánime se determinó cómo realizar toda la actividad. La gente se ubicó por familia en una burbuja o círculo destinado a tal fin y con una separación importante entre sí, muchas otras optaron por observar arriba de sus autos.

Homenaje.
El acto de anoche fue muy emocionante, le dijo a La Arena la nieta Mariángeles Sequeira, quien actualmente se desempeña como concejal del Frejupa de Jacinto Arauz. «Porque nace de una ordenanza del FreJuPa, en la cual se quería destacar con la mención de ciudadano ilustre a todos aquellos vecinos y vecinas de nuestra localidad, que por sus acciones solidarias y altruistas hayan colaborado en el crecimiento del pueblo. Quisimos destacar que estos valores deben ser socializados, porque así como lo es la quema del muñeco cada año un símbolo de la identidad cultural del pueblo, teniendo en cuenta el momento de pandemia y el estatus sanitario, la comunidad asimiló las pautas propuestas, sobre este evento distinto a otros años en su resolución».

Más adelante definió que como corolario de esto, minutos antes de que cumpla 90 años, «se descubrió una placa en el monolito en el lugar de la quema, en el que se inscribe una leyenda sobre la mención de ciudadano ilustre de Jacinto Arauz , para Marcelo Oveseika, fue un momento de mucha emoción y de reconocimiento por su labor comunitaria ad-honorem».

Marcelo.
Con el homenaje de anoche, a Marcelo se le llenan los ojos de lágrimas y dice «estar muy emocionado y agradecido por el monolito, por tantos años que la gente acompañó la quema del muñeco. Este año le pareció todo distinto por el distanciamiento social, los círculos marcados para diferenciar las familias y los tapabocas, fue distinto a otros años, pero se siente feliz de que se pudo celebrar una quema del muñeco más y celebrar también los 90 años».

De los comienzos de la quema, recuerda que primero fue ayudante de la señora María Arce que lo inició y que era pequeña la estructura del muñeco y con el correr de los años, «la señora me pidió que siga con la quema del muñeco y fue cambiando el lugar de la quema, hasta que se colocó en el centro de unión del pueblo para que toda la comunidad se acerque».