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Un físico, convocado desde Alemania

UN JOVEN PIQUENSE EN LA UNIVERSIDAD DE NUREMBERG

Angel Santarossa fue a Baviera a hacer una pasantía de 3 meses y ahora la Universidad de Erlangen – Nuremberg no lo quiere devolver: le ofreció hacer allí su tesis doctoral para investigar cómo desarrollar brazos robóticos unviersales.

Recién recibido de licenciado en Física en la Universidad Nacional de La Pampa, Angel Santarossa es otro pampeano que se encuentra en Europa tratando de llevar adelante un avanzado proyecto de investigación sobre robótica en medio del cambiante escenario generado por la pandemia de Covid-19. Instalado en la ciudad donde nació el físico Georg Simon Ohm, el joven pampeano fue invitado por Universidad de Erlangen – Nuremberg, en la provincia alemana de Baviera, para quedarse allí a desarrollar su investigación doctoral.

Oriundo de General Pico, Angel Santarossa se recibió el 26 de diciembre de Licenciado en Física en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNLPam, unidad académica en la que cursó íntegramente sus estudios de grado. Su tesis de licenciatura versó sobre la interacción de la melanina con el agua y determinados iones, en la que fue dirigido por los doctores Griselda Corral y Mario Campo, docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales.

Desde principios de año, el joven pampeano está instalado en Erlangen, una ciudad de la provincia alemana de Baviera ubicada a 250 kilómetros de Munich y 20 de Nuremberg. Hace 230 años allí nació el físico Georg Simon Ohm y en 1961, el futbolista Lothar Matthaus. «Es una ciudad que presenta una mezcla muy interesante, entre lo universitario y lo empresarial», contó Santarossa en una comunicación telefónica con LA ARENA. Alrededor del 50 por ciento de los trabajadores están nucleados en la empresa Siemens, un gran porcentaje en la universidad y el restante en pymes.

Angel llegó a Erlangen de la mano de la organización Baylat, una entidad que otorga becas de investigación a jóvenes de América Latina. «Son becas de 1 a 5 meses para estudiar en cualquier universidad que esté en la provincia de Baviera», según comentó.

En su caso la beca fue por tres meses y finalizó el miércoles 15 de abril, pero en vez de hacer sus valijas para volverse, el joven tuvo que decidir una interesante propuesta que recibió de parte de la Universidad: continuar trabajando con ellos y realizar la tesis doctoral en una rama tecnológica que conjuga robótica con sistemas granulares. Obviamente, Angel dijo que si y se quedó allí. En el ínterin entre que valida el título en Alemania y completa los papeles para iniciar el doctorado, la Universidad le ofreció un contrato de extensión de pasantía para cubrir estos meses.

Sujetadores granulares

Uno de los proyectos de investigación de la universidad de Erlangen – Nuremberg es estudiar los «sujetadores granulares», un tema que conjuga ingeniería robótica con física de sistemas granulares. Su intención es desarrollar brazos robóticos que se adapten a manipular una amplia gama de objetos.

Angel comenzó a incursionar en esta área de trabajo bajo la dirección del doctor Luis Pugnaloni y el ingeniero Daniel Bustos -ambos docentes e investigadores de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales- y en conjunto con Julián Gómez, estudiante de licenciatura en física de la misma casa de estudios.

El trabajo doctoral de Angel estará centrado en analizar la dinámica de los granos dentro de un «sujetador granular» para poder optimizar el funcionamiento de este tipo de tecnología. «La idea es desarrollar un sujetador que sea universal, que permita manipular objetos de diferentes formas y tamaños», explicó.

Para aproximar una idea de qué es y cómo funciona un sujetador granular, Angel recurrió al ejemplo de un globo relleno con algún material granular como por ejemplo arena, arroz o microesferas de vidrio. «Los sujetadores granulares consisten en una membrana elástica con material granular en su interior la cual al ser presionada sobre el objeto a sujetar, fluye alrededor del mismo, adaptándose a su forma. Luego, se aplica vacío. El material granular se vuelve rígido rápidamente, permitiendo sujetar y sostener el objeto»

Generalmente el primer material que se utiliza para hacer los testeos son microesferas de vidrio -similares a las que se utilizan para arenar un objeto oxidado- porque son uniformes en tamaño y se conocen las propiedades y el comportamiento del vidrio. «En la arena, en cambio, los granos son de diferentes formas y tamaños y por ello pueden aparecer efectos diferentes», explicó.

«Al día de hoy los sujetadores granulares representan una tecnología que se conoce pero sobre la cual todavía queda mucho por estudiar y optimizar», comentó. Sin embargo, «no se ha explorado lo suficiente y por ello no ha logrado aún canalizarse en el sector industrial».

Tomografía de rayos X

Para analizar la mecánica de los granos en el interior de la membrana, se aplicará una tecnología de tomografías de rayos X similar a la que se utiliza en las aplicaciones médicas, aunque de otra forma. «En una tomografía médica, el paciente está quieto y el equipo gira alrededor suyo mientras toma imágenes. Acá el proceso es a la inversa: el tomógrafo quedará quieto y nosotros vamos a rotar la muestra».

«Queremos estudiar cómo se reacomodan los granos mientras el sujetador está sosteniendo un objeto. La tomografía nos permitirá ver cómo se van moviendo esos granos dentro de la membrana que los contiene. Vamos a tomar una sucesión de imágenes tridimensionales, que después se pueden emplear para determinar las trayectorias individuales de los granos», precisó.

Junto con el piquense, la Universidad convocó a otro argentino que se encuentra en Alemania, Matías Macazaga, para participar del proyecto. «Matías se encargará de la parte de simulaciones y yo de la experimental», puntualizó. «Intentaremos entender la dinámica de los granos en el interior de la membrana para analizar cómo están distribuidos los mismos antes de que el sujetador agarre el objeto, mientras lo hace y después. Es algo que nunca se hizo», remarcó el joven pampeano.

Cuarentena flexibilizada

Angel se encuentra en Alemania desde el 17 de enero, lo que le ha permitido vivir el proceso de la pandemia del Covid-19 desde que no existía hasta que llegó a ese país. Allí la cuarentena es distinta a Argentina, ya que se basa en tener cerrados todos los comercios que no atiendan necesidades esenciales. «Sólo están abiertos los supermercados, las farmacias, las clínicas y los hospitales», detalló.

Los institutos de investigación siguen funcionando, pero mayormente a través del ‘home office’. «No es obligatorio asistir al instituto, eso es opcional. Pero si se hace, hay que cumplir con las normas de seguridad, como no hacer reuniones, solo una persona por oficina y en los pasillos respetar una distancia mínima de 1,5 metro».

El transporte público está habilitado pero es altamente recomendado utilizar barbijos. «Es una cuarentena un poco más flexible: se puede hacer ejercicios físico y salir al exterior siempre y cuando sea de forma individual», comentó.

En pos de evitar un colapso económico, el gobierno alemán dictó una flexibilización que autoriza a abrir a comercios con menos de 800 metros cuadrados de superficie, siempre con las mismas restricciones. Por lo pronto, Alemania ha logrado bajar la curva de contagios y se ha ubicado como uno de los países con la mejor relación contagios-muertes.

Entusiasmado por la experiencia que está viviendo, y el auspicioso futuro que se le presenta, Angel transmitió un enorme agradecimiento a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, al Rectorado de la Universidad Nacional de La Pampa y a la comunidad universitaria en general por el apoyo recibido.