Inicio La Pampa Un grupo inversor judío quiere reabrir el frigorífico de General Acha

Un grupo inversor judío quiere reabrir el frigorífico de General Acha

Un grupo inversor judío quiere reabrir el frigorífico de esta ciudad, y para hacerlo, asumió el compromiso de abonar la totalidad del dinero que se les adeuda a los trabajadores despedidos hace más de dos años. En esa ocasión, la planta ubicada a la vera de la ruta nacional 152 dejó de producir y más de un centenar de personas se quedaron sin trabajo.
En una rueda de prensa desarrollada el jueves a la tarde en un bar de la ciudad, Walter Gastaldi hizo público el interés del grupo judío y aseguró que la oferta que presentará formalmente consiste en saldar la totalidad de la deuda en un solo pago. El licenciado en administración de empresas estuvo acompañado por uno de los despedidos, Valentín Wentenao.
Gastaldi manifestó que la planta realizará productos «kosher» y «halal», lo que representa un sistema de faena totalmente diferente al tradicional. En un principio, los mercados serían Francia, Estados Unidos e Israel.
Los empresarios extranjeros llegarán al país en los próximos días, oportunidad en la que se firmarán contratos por un lapso de cinco años, que aclaró, serán en dólares. Por ese motivo remarcó que la empresa no necesitará gestionar créditos o financiamiento al gobierno provincial, debido a que con los recursos que llegarán en divisa extranjera (dólar) se podrá cubrir todos los gastos que demandará pagar la deuda a los despedidos y realizar las obras necesarias para empezar a producir.
En ese sentido explicó que debe hacerse prácticamente nuevo la totalidad del sistema de producción denominado «ciclo 1». Como se trata de otro tipo de faena, también se tendrán que hacer los saladeros. Esto representará una inversión de 1,5 a 2 millones de dólares.
Los productos con sello «kosher» y «halal» demandan un control muy estricto de todo el proceso de producción hasta el envasado. No sólo se relaciona con aspectos de seguridad e higiene específicos, sino también con la forma de ocasionar la muerte a los animales, y hasta el alimento que se les proporciona.
Asimismo se tendrán que hacer las casas de los 15 rabinos que llegarán para realizar este tipo de trabajo, y la construcción de una capilla. La faena se hará en días habilitados por la religión, que influye directamente en la metodología que se utilizará (ritual) a esos fines. Los trabajadores que, en una primera etapa podrían ser entre 40 o 50, harían el desposte y todas las tareas que siguen después de la faena.

Quiebra.
De todas formas advirtió que para que la empresa reabra la planta, la justicia debe decretar la quiebra. «No hay interés en comprar un concurso que está plagado de vicios», dijo.
Gastaldi participó de una reunión con los trabajadores que aún reclaman el 50% de la indemnización que se les adeuda desde que fueron despedidos, y que continúan recibiendo el asesoramiento legal del Sindicato de la Carne con sede en General Pico.
El lunes volverán a reunirse, oportunidad en la que se podría llegar a firmar un convenio de pago entre los trabajadores y la empresa judía, cuyo nombre se dará a conocer en esa ocasión. De concretarse, al día siguiente, el acuerdo será presentado al Juzgado de primera instancia en lo Civil, Comercial, Laboral y de Minería de esta localidad, a cargo del juez Gerardo Bonino. A partir de allí, el magistrado será el que deba tomar una decisión respecto a si decreta o no la quiebra. Cuando eso ocurra, se ofrecerá a su vez el pago de la totalidad de la quiebra.
Gastaldi afirmó que cuando se presente el acuerdo, la empresa judía ofrecerá una garantía de caución por unos 15 o 16 millones de pesos, la cual se hará cash; es decir, se hará efectiva una vez que la justicia dicte la quiebra. Cuando esto suceda, recién ahí los trabajadores podrán cobrar la totalidad de lo adeudado.
Más allá que se mostró optimista de lograr un acuerdo que permita reabrir la planta, dejó en claro que hace falta una decisión urgente por parte de la justicia, debido a que en marzo del año 2020 necesitarán cumplir con los contratos pactados con las empresas extranjeras. «Si no hay una decisión judicial rápida y acorde a lo que necesitamos, lamentablemente tendremos que retirarnos», concluyó Gastaldi.

Podrían firmar acuerdo
El lunes se hará una reunión muy importante entre el representante del grupo inversor judío, el asesor legal del sindicato y unos 35 trabajadores despedidos. La idea es firmar un acuerdo para presentarlo formalmente el martes ante el Juzgado Civil.
Valentín Wentenao, referente de los despedidos nucleados al gremio, manifestó que «estamos cansados, más que nada por el manoseo que hubo». Además, opinó «necesitamos el dinero, y por sobre todas las cosas que el frigorífico reabra la planta y empiece a generar trabajo para la localidad».
Aclaró que las negociaciones con Walter Gastaldi se hacen respecto a 35 trabajadores, debido a que una veintena aparentemente arregló de manera particular el cobro de la deuda con el empresario Eduardo De la Iglesia, quien se comprometió a abonarles la deuda en tres cuotas mensuales y consecutivas a partir del 20 de diciembre.
Más allá que dijo que respeta la decisión adoptada por sus compañeros, no fue optimista con que puedan cobrar la deuda. «Realmente ya no le creo nada a este señor, refiriéndose a De la Iglesia, debido a que no ha cumplido con nada de lo acordado. No cumplió con los acreedores, de esto hace ya cuatro meses, así que menos lo va ser con los trabajadores. Hemos tenido muchas reuniones, pero nunca cumplió con nada, además los plazos están todos vencidos», sostuvo Wentenao.