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Un locro en Punta Cana

"COMO EN LA MADRE PATRIA"

La fecha Patria, la nostalgia y los recuerdos de la infancia y de la tierra donde nació se mezclaron ayer lunes hasta con el coronavirus y esta pandemia que mantiene a buena parte de la humanidad en aislamiento. Y si sumamos las bondades de la tecnología, que nos permiten estar cerca aunque estemos lejos, nos entregan momentos entrañables como este, prácticamente compartir un locro con un pampeano que partió hace casi 20 años, que triunfa en el exterior pero ayer y aumentadas las posibilidades por su condición de chef, hizo un locro.

Rubén Alberto Oña Mazola, el Ruso Oña, nos hizo compartir con su voz y su imagen, la celebración del 25 de Mayo en Punta Cana, en República Dominicana, donde gracias a la pandemia dispuso del tiempo que otras veces no tuvo para detenerse, aunque sea un rato, a hurgar en los recuerdos de la infancia y la juventud y esas celebraciones que todos recordamos de las fechas patrias de heladas mañanas, actos y desfiles y mesas familiares con comida criolla. Aquella voz de conductor radial y presentador de televisión está intacta hoy nos llega a través del teléfono móvil y sus posibilidades.
Los años se quedaron con el cabello, y el tiempo y la distancia con el «Ruso». «Acá nadie me conoce así, pero quedó en mi recuerdo permanente», dice cuando por supuesto así lo llamamos en el diálogo. «Recuerdo los años locos de la juventud y disfruto de todo lo vivido, especialmente mi paso por los medios», cuenta.
Y enumera sus programas en radios de FM tanto de Santa Rosa como de General Pico, pero le pone énfasis «a la Platino, en los tiempos de Julio Chiri y Rubén Ralli» y también le saca
brillo a su incursión «en las tres AM, la 37 de Pico, la 33 de Santa Rosa y mi paso por Radio Nacional, que fue en la época en que hacíamos Música en la Plaza y yo insistí en que se transmitiera por esa radio y me pude dar el lujo de salir también por ella».
Su «Aguante La Pampa» de Canal 3 es un capítulo aparte. Luego, en 2002, llegó la decisión de partir y allí empezó el cambio en su vida. Estudió gastronomía y no fue uno más desde entonces, por su arte en la cocina lo llevó a trabajar en hoteles de gran categoría. Primero en Europa y ahora en el Caribe. «Estoy en Punta Cana, ustedes saben un lugar de referencia por sus playas, por su clima y por la gente y su gran amabilidad. Es un lugar al que todos quieren venir».

Festejo patrio.
Desde su hogar en el paradisíaco lugar, el «Ruso» nos deja saber que «estamos confinados, como en todo el mundo, compartiendo mucho con la familia» Y hasta le encontró el lado bueno a la pandemia, al menos para él. «La vida iba rápido y se frenó de golpe por el Covid, pero la verdad es que gracias a eso hoy puedo tomar plena conciencia de qué día es, festejar lejos de mi tierra un 25 de Mayo como cuando era chico».
«¿Cuántos 25 de Mayo me habré perdido en todos estos años ?» se preguntó, ya que, dijo, «en días normales de trabajo, de reuniones, apenas me habría podido dar cuenta de la fecha al ver algunos papeles o firmar otros. Hoy estoy en mi casa, desde temprano haciendo fuego para preparar el locro», relató.
Su casa «tiene patio y una parrilla, barbacoa como le dicen acá. Entonces estoy tomando unos mates amargos, escuchando folklore y preparando una olla quemada para hacer el locro como en casa». Reveló que la cosa fue premeditada y que a través del whatsapp pidió la receta original a un amigo. «Ricargo Belfiore es un amigo, también cocinero que vive en General Pico. A él le pedí la receta y me dijo, ‘Rubén, cómo, tu eres cocinero…’ pero yo quería hacer la receta tradicional…»
Recuerda «la niñez, las salidas con tíos y mi papá y mi mamá a fiestas en Luiggi, Alvear donde siempre había choripán y locro». Ese regreso en el tiempo trae lógicas consecuencias. «Mientras hablo se me eriza la piel y hasta me quiere venir alguna lágrima, me estoy emocionando…» confiesa y dice que «la bandera argentina siempre flamea delante de mí…».

El juego de las palabras.
Rubén Oña, el «Ruso», nos envío una serie de videos donde fue mostrando el avance del locro. Primero ingresa a su olla la «tocineta», mientras que junto al mate y la pava descansan a un lado y esperan su turno para entrar a la preparación las «paticas» de cerdo, la carne «de res» y por último el «auyama», que es el zapallo. Explica que «acá le dicen de esta manera y no es que cambio las palabras, es que hace tanto tiempo que me fui que tengo un lío grande», justifica luego de oír nuestro «reproche».
El locro se cocina en una olla bien quemada, sobre una parrilla y con un fuego de leña, bien tradicional. «Es que quería hacerlo a la nuestra, nada de cocina a gas…» relata y además promete con expresiones de alegría que «esto va a quedar potente, como en la Madre Patria…».