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Un patrullero la chocó y un ladrón intentó meterse dentro de su taxi

ODISEA DE URBAN EN CABA

La secretaria general de Sadop La Pampa (Sindicato Argentino de Docentes Particulares), Marcela Lis Urban, fue impensada protagonista de una saga policíaca que puso en riesgo su vida en Capital Federal. Fue cuando un patrullero que circulaba a contramano -persiguiendo a un delincuente- chocó de frente contra el taxi en que se trasladaba la gremialista que representa a los docentes privados.
El suceso se produjo poco después de la primera hora del jueves anterior, luego que Urban -quien viajaba acompañada por Jorge «Madera» Kalinger, secretario general del gremio a nivel nacional- abordara un taxi para alojarse en un hotel céntrico.

Patrullero a contramano.
La sindicalista nunca imaginaría que iba a pasar por un trance sumamente peligroso, que incluso llevó a que debiera estar algunas horas atendida en el Hospital Durán. Ya en Santa Rosa, Marcela Urban explicó los alcances del incidente: «Llegamos con ‘Madera’ al aeropuerto, en Buenos Aires, y después cada uno tomó un taxi para ir a distintos hoteles… resulta que íbamos por Rocamora, y cuando doblamos por Pringles nos encontramos imprevistamente con un patrullero que circulaba a contramano a alta velocidad», contó.

Tremendo golpazo.
Por supuesto el golpe fue fortísimo. «El taxista naturalmente trató de evitar que el choque lo afectara, por lo que el patrullero dio contra la parte del acompañante… yo venía atrás de ese asiento, que por la inercia se fue contra el torpedo de modo tal que el apoyacabezas se estrelló contra el parabrisas. Alcancé a poner las manos, pero igual terminé dando contra el lado derecho del parante del auto, con lo que algunos plásticos se incrustaron en mi cabeza… mientras me daba cuenta que chorreaba sangre vi que el taxista salía corriendo y se tiraba al piso detrás de otro auto…», amplió Marcela.

Delincuente armado.
¿Qué estaba pasando? Al parecer el chofer del taxi advirtió que se acercaba el delincuente al que perseguían y trató de salvaguardar su integridad física. «Yo, entre aturdida y con la sangre que me salía de la cabeza, alcancé a ver que alguien golpeaba el vidrio de la puerta… cuando miré vi un arma, creo que era gris… no sabía bien qué estaba pasando, pero enseguida llegó un policía y redujo al chorro», narró.
La especulación que después hizo la misma Marcela fue que el sujeto pudo haber pretendido ingresar al auto para tomarla de rehén… «Eso pensé», confirmó.

Al hospital.
Reducido el ladrón la gremialista fue trasladada por la misma Policía al Hospital Durán. «Allí, después de curarme, me hicieron una serie de preguntas… me pude comunicar con mi esposo en Santa Rosa, aunque él en principio creyó que podía tratarse de ese tipo de secuestros exprés, hasta que pude explicarle lo que había pasado», completó.
Marcela se mostró irónica al recordar que los policías le dijeron que iba en infracción porque no tenía puesto el cinturón de seguridad, y ella les reprochó que el patrullero «iba a contramano… pero sí, es verdad, en una acción de servicio», admitió.

El ladrón, libre.
Lo que querían los uniformados era que Marcela Urban desistiera de cualquier acción contra la fuerza o contra el efectivo que había actuado, lo que en principio aceptó. No obstante Urban le dijo a LA ARENA que dependerá de si le quedan secuelas o no del accidente: «En ese caso iniciaría acciones por responsabilidad civil, tanto a la empresa dueña del taxi como a la Policía: «Todavía me siguen apareciendo moretones… me dieron varios puntos en la cabeza, pero puedo decir que ahora me siento bien», informó.
Sí lamentó que estuvo «hasta las 5 de la mañana en el hospital, y me enteré por el policía que nos había chocado, y que me acompañó en todo momento, que el delincuente a las 3 de la mañana ya estaba libre porque era menor… Fue una desgracia con suerte, y lo único es que no pagué el viaje…», ironizó en el final.