Un periodista, obligado a renunciar

CONTINUO EL JUICIO DE LA CAUSA SUBZONA 14 II EN SANTA ROSA

Continuó ayer en el Colegio de Abogados de Santa Rosa el juicio de la causa Subzona 14 II en la que se investiga a un grupo de ex militares y ex policías acusados por más de 200 crímenes de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura cívico militar en La Pampa.
Una de las testigos que declaró ante el Tribunal Oral Federal es Alicia Adriana Depetris, la mujer del periodista Ricardo “Ruso” di Nápoli que fue obligado por los militares a renunciar a la jefatura del Informativo de Canal 3. “Es lo que él más sufrió”, destacó la mujer.
Di Nápoli, un periodista reconocido de la ciudad que falleció en 2015, fue detenido durante unas horas -desde la mañana hasta la noche- en noviembre de 1975 antes del golpe de Estado, cuando “se realizaban detenciones a gente conocida del medio”, relató la testigo.
Sin orden judicial que habilitara su intervención, que fue ilegal, primero estuvo detenido en la Seccional Primera y luego en la Jefatura de Policía. Posteriormente, sobre la noche, fue liberado.
Depetris agregó que “lo fueron a buscar” los militares “y lo interrogaron sobre muchos temas, él contestaba tranquilo porque tenía respuesta de todo, sobre todo por su actividad política y sindical, ya que integraba el Sindicato de Prensa”.
Comentó que su compañero fue interrogado por Roberto Fiorucci y otra persona que “también estaba en la misma sala, pero no la vio, los dos les hacían preguntas”.
Además, explicó que Di Nápoli fue interrogado también por su actividad como dirigente estudiantil porque “por su profesión tenía contacto con la UNLPam donde se estaba gestando una secretaría de prensa”. En el interrogatorio, no sufrió violencia física, pero recibió dichos intimidatorios.

Discusiones.
“Tenía una relación conflictiva con las autoridades del Canal, con el secretario de Medios que era Montiel, tenía discusiones, desavenencias, principalmente por la forma en que conducía el informativo en el que era jefe”, siguió.
Por eso, en varias oportunidades quisieron sacarlo de la emisora a otra repartición hasta que Di Napoli aceptó irse a Televisión Educativa que realizaba contenidos sobre la provincia y la región. Después del golpe cívico militar, esa repartición fue desmantelada y el periodista regresó al Canal, pero lo destinaron al archivo. “Las cosas ahí seguían a los tumbos”, añadió la mujer.
Después del golpe de 1976, asumió en el área de Medios el capitán Buitrago con quien Di Nápoli tenía “disparidad” de opiniones sobre el desarrollo del informativo oficial. El militar le pidió que presente la renuncia porque “no se iba a poder quedar en el Canal ni en la provincia” ya que “sino le iban a aplicar la ley contra la subversión”.
Como consecuencia de la amenaza del militar, el periodista “quedó shockeado”, manifestó Depetris, porque “él sabía lo que estaba pasando en la provincia y el país. Tenía gente conocida en Buenos Aires que no estaba más y otras que se iban del país”.

La librería vigilada.
Dijo que la “sugerencia, amenaza, nos definió, lo charlamos en familia y presentó la renuncia. Estaba conmovido por hacer eso, porque le gustaba mucho su profesión”. Por ello, abrieron una librería (hoy editorial Amerindia) a la que iban agentes de la Federal, de civil, a preguntar si tenían libros que estaban prohibidos. Incluso, Di Nápoli pidió al juez Lema y a Luis Baraldini, jefe de la Policía, que le informen los libros que se podían comercializar, pero no tuvo una respuesta concreta.
Di Nápoli y Depetris formaban parte de un colectivo de gente que integraba distintos partidos políticos con “una tendencia nacional y una actitud solidaria con quienes menos tenían”, señaló la testigo, agregando que se concentraban en el Centro Cultural “Con todos para la liberación”, que era un lugar de encuentro y debate”. El periodista, que también fue secretario de Cultura municipal de 2008 a 2011, fue impulsor también del Partido Intransigente.