Un “problema del agua” que viene desde lejos

OTRA MIRADA DEL CONFLICTO

Sin lugar a dudas, el conflicto del río Atuel con Mendoza es una de las problemáticas que más aquejan al pueblo pampeano y, principalmente, a aquellas localidades ubicadas al oeste provincial. Esa disputa, que hoy en día se encuentra judicializada, ya cuenta con un siglo de historia donde la provincia vecina no sólo hace caso omiso al fuerte reclamo pampeano y continúa utilizando el agua del cauce de manera arbitrario y unilateral, sino que también intenta imponer una versión distorsionada sobre la historia del afluente.
A través de un libro que aborda la historia de la localidad del sur mendocino de General Alvear, al cual pudo acceder este diario, plantea que el río Atuel ya desde principios del siglo XX existía el “problema del agua” destinada al riego el tierras entre los primeros colonos que fueron a habitar esa zona.
Esa problemática fue solucionada por los pobladores, explica el libro “Historia de General Alvear”, fue abordada a través de la construcción de canales de riego que pasaron de 30 kilómetros en 1903 a 450 en 1918. “Cada vez la demanda de agua crecía a la par de la población, por lo tanto, era necesario aumentar y mejorar la infraestructura”, asegura el texto, que da una pauta de las acciones que se llevaron en dicha época y que, con el paso del tiempo, terminaría con un desastre no sólo económico sino ecológico y ambiental en todo el oeste pampeano.
Paradójicamente, el libro expresa que “el agua para nosotros es sinónimo de vida y para garantizar nuestra existencia y la de las generaciones futuras es preciso cuidarla y usarla racionalmente”. Continuando con la lectura, no se hace ningún eco del conflicto por el uso del recurso hídrico que tiene la provincia vecina con La Pampa. Una disputa que para esta localidad mendocina pareciera ser inexistente.

“Se pierde”.
Simbólicamente, uno de los hechos más impactantes que tiene este libro es que, al explicar sobre la cuenca y el cauce del Atuel, una de las infografías que ilustra el mismo no tiene cuenta el recorrido que el río hace en territorio pampeano. Detalla, a su paso, los diferentes afluentes del cual se alimenta y, al punto en que el Atuel y el Salado deberían ingresar a La Pampa, la línea que representa el recorrido de ambos afluentes no traspasa la frontera provincial. Así tampoco se menciona el nombre de nuestra provincia.
Esta postura queda clara en uno de los textos que analiza el “nacimiento y recorrido” del Atuel. Especifica que el cauce “nace a 3.500 metros sobre el nivel del mar, en la laguna homónima de origen glaciar” y “se pierde en los límites provinciales”.