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«Un producto casero y natural»

WINIFREDA: PREPARAN 44 KILOS DE PAN POR SEMANA

Un matrimonio winifredense construyó en el patio de su vivienda y al aire libre un tradicional horno de barro calentado a leña y experimenta una sensación sublime cuando ve salir de ese primitivo método de cocción sus alimentos. Todas las semanas, Lidia Bogau y Miguel Alberto Zuñiega, cocinan unos 22 panes que pesan 665 gramos cada uno y los comercializan en el pueblo.
Desde hace un mes tienen mucha demanda. La atribuyen al interés de los consumidores por degustar «un producto casero y natural». Ambos heredaron esta milenaria tradición artesanal de sus antepasados y le dan valor en la modernidad.
Miguel utilizó ladrillos y adobe para construir el horno familiar. Su forma es circular. Le llevó tres días terminarlo. La técnica la aprendió de sus padres. Lidia es la encargada de elaborar la masa.

El proceso.
«Los ingredientes son harina cuatro ceros, levadura, grasa y salmuera (disolución de agua y sal), aunque últimamente mis clientes me piden poca sal», dijo la vecina.
«Esta receta ya la preparaban mi madre, mis abuelos, mi suegra tenía 94 años y hacia pan casero y de ellos aprendí», rememoró.
«Una vez que amaso la preparación la dejo leudar entre dos o tres horas y después formo los panes con mis manos. Los coloco sobre bandejas grandes cuya base siempre hay que rociarla con aceite o grasa y un poquito de harina y los cubro con una frazadita especial que tengo para que reciban calor. De esta manera se vuelven a leudar. Cuando aumentan bien de volumen están listos para introducirlos al horno, que debe estar caldeado (caliente)», detalló.
Dio otro dato: «Para que los panes salgan bien crocantes, a la masa hay que amasarla como mínimo 15 minutos. Hago todo a mano hasta que algún día pueda comprarme una amasadora».
Usa una cofia, delantal y se lava las manos continuamente. Una vez que se ha consumido toda la leña compuesta por pedazos de maderas, ramas, se retiran las brazas y es el momento para empezar a cocinar. La tronera (chimenea) se cierra para evitar la fuga de calor.

Cocción.
«A los 7 minutos corro la tapa y controlo el calor con la mano para saber si alcanzó la temperatura adecuada. Tengo experiencia en esto. Después introducimos las bandejas con los panes y demandan media hora de cocción», siguió Miguel.
«Hay un secreto para que se conserve muy bien el calor el cual no pienso revelar porque si no me van a sacar el oficio», dijo haciéndose el misterioso y entre risas. Igualmente ilustró: «Cuando miras la bóveda y los ladrillos están rojos significa que se calentaron de más y no podes meter nada porque se va a quemar. Siempre deben permanecer blancos».
«Un asado en 25 minutos está listo sin dar vuelta la carne. Un pollo lleva el mismo tiempo. Es algo maravilloso y salen deliciosos», apuntó.
Usan el horno lunes, miércoles y viernes. Cada pan casero lo venden a 100 pesos. Producen 44 kilos de pan por semana. Lo entregan dentro de una bolsa de papel. «Muchos los comen con fiambres, manteca y dulce y leche. Aconsejo dejarlos enfriar para que no caiga mal y siempre dejarlos dentro de una bolsa de papel bien cerrada para que se conserven durante dos o tres días», indicó Lidia.
Aseguraron que el horno artesanal «le da otro sabor» a las comidas. «Es un gran beneficio porque no solo lo usamos para cocinar panes sino lechones, corderos, pizzas, empanadas», señalaron.
«Cada navidad nos encuentra reunidos alrededor del horno», contaron una intimidad. «Si hay algún interesado en tener uno en su casa me llama y se lo hago, no hay ningún problema, pero cobro», cerró Miguel.