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Un pueblo que empezó en las aulas

Como tantas poblaciones de la vasta pampa Doblas fue edificado alrededor de una estación de trenes. A partir de 1908 algunos chacareros comenzaron a asentarse en lotes del establecimiento «La Reforma» de Julio Doblas y en pocos años conformaron un pequeño núcleo urbano.
Cierto día decidieron identificar la nueva localidad y la bautizaron «Hipólito Yrigoyen». Así se llamó hasta que la dictadura iniciada en 1930, que derrocó al gobierno radical, mandó a eliminar ese nombre de los espacios públicos. Desde entonces es Doblas, como la estación.
Otro día los vecinos quisieron determinar su fecha de fundación y empezar a celebrar los aniversarios. Nunca habían tenido un acto formal de gestación, no existían certificaciones ni testimonios definitivos y nadie podía determinar a ciencia cierta cuándo empezaron a ser un pueblo. Descubrieron entonces que el primer documento fehaciente era el acta de fundación de la escuela, con fecha 4 de junio de 1911. Y resolvieron que Doblas había nacido el día que se fundó la actual Escuela 83 «Doña Paula Albarracín».
«Era una antigua casita de barro. Llegué a conocerla, aunque ya no está porque desde hace muchos años tenemos este hermoso y confortable edificio», comenta Dora Barreiro, actual directora. El establecimiento mantiene su emplazamiento original, calle Uruguay 364, y el viejo edificio permanece en una foto enmarcada sobre la pared.
«Desde entonces escuela y pueblo comparten su fecha de fundación, una particularidad que mantuvo muy unida a esta comunidad» agrega.
Y siempre ha sido así. No importa quiénes estén a cargo del municipio y la escuela, todos los años intendente y director o directora se encontrarán para organizar juntos los actos de aniversario. Este año celebraron 109 años. «Si bien regían las restricciones sanitarias, solicitamos una autorización especial para desarrollar el acto» explica Sandra.

Un pueblo, una escuela.
Oriunda de Ataliva Roca, Sandra llegó a Doblas luego de recibirse y lleva 32 años en la escuela, donde desarrolló toda su carrera hasta titularizar como directora en 2014. Es la única primaria del pueblo y «también hay un solo secundario», el Instituto Manuel Estrada. Ambos «contribuyen a forjar lazos fuertes en el pueblo. Hacemos un gran trabajo de articulación con el secundario (dirigido por Laura Gehl, una ex alumna) a través del Vértice Educativo, facilitando el pase de sexto a primero del secundario» explica.
Este año la matrícula suma 128 estudiantes, 28 de ellos en sexto grado. Sandra lo define como «un pasaje muy difícil y este año mucho más, pero tenemos una educadora comunitaria y una tallerista haciendo una gran tarea visitando, encuestando y trabajando con estudiantes de ambos establecimientos».
En realidad, durante este ciclo protagonizado por la pandemia «todo el equipo docente y las familias han colaborado y acompañado. Y hemos aprendido mucho recurriendo a herramientas y estrategias que no estábamos implementando». Tras el regreso a las aulas siguen con «la bi modalidad aunque la mayoría mantiene clases virtuales». Hoy asisten con horario reducido y respetando protocolo algunos grupos de tercero a sexto grado.
El edificio tiene seis aulas, sala de música, laboratorio, biblioteca, sala de computación, oficinas de dirección y secretaría y un espacio para el CAE. Las instalaciones se completan con un salón de usos múltiples, un playón para actividades físicas y otra edificación destinada a Nivel Inicial. Es habitual compartir el SUM con «otras instituciones, el secundario, el municipio, para actividades culturales, deportivas, talleres y hasta el Provida. Es un salón importante y sería una picardía no compartirlo» advierte.
Caminan siempre juntos, la escuela y el municipio. «Doblas es una comunidad muy creativa, con gran potencial y existe un cariño muy grande hacia su escuela primaria». Sandra reflexiona que «no son sólo paredes y patio» sino una comunidad entera. «Todos aquí crecen en lo personal y profesional» afirma.
La nómina de personal docente la completan Rosana Báez, Ana María García, Valeria Rebol, Romina Giavedoni, Silvia Baldassare, Pamela Losada, Silvia Fibiger, Mónica Calvente, Hilda Agüero, Fernanda Ferretti, Teresa Medina, Julieta Rodríguez, Laura Barrientos, Nadia Páez, Rosa Agüero, Vanesa Marrero, Laura Rodríguez, Verónica Arrieta, Gisela Schiel, Laura Burgui, Mariana Paultroni, Antonela Lara, Patricia Kees, Jesús Gallego, Liz Rodríguez y Emiliano Stieb.
Y hay ocho porteros: Daniel Losada, María Delia Ostoy, Mónica Amaya, Darío Santander, Gilda Gallego, María de los Ángeles Schaavap, María Carolina Haspert e Isabel Zabala.
Además, entre muchos otros por sus aulas pasaron el arquitecto Hernán Tanucci, el médico Gustavo Alcántara, Claudio Gordillo, Norma Durango, Alfredo Carrascal, Dante Starkloff, Mary Coller, Roxana Ardohain, Bibiana Wilberger y Fabricio Coller. Y como figuras del mundo deportivo pueden incluirse el ciclista Mauricio Müller, Daniel Torres (DT Vóley Boca Juniors), Mercedes Gutiérrez (ex integrante de Las Leonas) y el arquero Nicolás Báez (Colegiales).
En una comunidad pequeña, la única escuela acoge a todas las generaciones. «Los ex alumnos entran ahora como padres o abuelos e incluso tenemos docentes que antes fueron alumnas». Sandra reserva el mayor agradecimiento para «la cooperadora, integrada por vecinos que entregan su tiempo y energía desinteresadamente para ayudar en lo que haga falta. Son poquitos, pero siempre están. Algunos siguen aunque su hijos ya egresaron», asegura.
En Doblas pueblo y escuela caminan siempre juntos. Y los restringidos festejos de este año son un buen ejemplo. Cuenta Sandra que respetando el protocolo dispuesto, junto a la vicedirectora, el intendente y algunos concejales el pasado 4 de junio se reunieron «en el centro de la plaza. Expresamos unas palabras alusivas, cantamos el Himno y luego caminamos las tres cuadras hasta la escuela, donde izamos la bandera» en el mástil exterior. No podían ingresar al establecimiento ni desarrollar otras actividades, pero se las arreglaron para celebrar un nuevo aniversario, juntos como siempre.