domingo, 19 septiembre 2021
Inicio La Pampa Un testigo increíble

Un testigo increíble

Durante la segunda jornada del juicio contra Esteban Hotz, el perito oficial Pablo Fuentes mostró su pericia acerca del exceso de velocidad con la que conducía Esteban Hotz, en un sitio donde la máxima permitida era de 60 kilómetros por hora. Contradiciéndolo, la defensa presentó un testigo -Luis Garzarón- que estimó que el Mercedes Benz circulaba «despacio».
El perito, que no dudó en aseverar que hubo exceso de velocidad por parte de Hotz, señaló que «la variación depende de si el imputado apretó o no el freno luego del impacto, que es algo que no puedo determinar».
La audiencia, que duró más de seis horas, tuvo como primer testigo al forense de la Segunda Circunscripción Judicial de la provincia, Gustavo Ferreira, que fue el encargado de realizar las autopsias a las seis víctimas del siniestro vial, ocurrido el 25 de diciembre de 2018.

Distinto si hubiera ido a 60.
En todos los informes, el forense manifestó que «las lesiones fueron producto de la violencia del impacto por la colisión vehicular», y agregó que «la alta energía del impacto les generó fracturas de esternón, cráneo y mediastino», dijo ante el tribunal conformado por Gastón Boulenaz, Andrés Olié y Alejandra Ongaro.
Ferreira dijo que las víctimas fatales «no tenían las marcas propias de haber usado cinturón de seguridad», asimismo aseguró que «un impacto lateral como el que sucedió, de una energía tan intensa, el cinturón no les hubiese salvado la vida». Finalmente el forense señaló que la potencia del impacto fue «similar a caer al suelo desde un décimo piso», y aseguró que en caso de haberse producido la colisión a 60km/h (velocidad máxima permitida en el lugar del accidente) las lesiones hubiesen sido menores.

Testigo de la defensa.
El segundo testigo en declarar fue Luis Jorge Garzarón, que aseguró venir en fila detrás de Hotz y Palacio desde por lo menos 1.200 metros antes del accidente. «En la bajada de la loma de Casaux, los vi que venían adelante mío los dos autos, después en el llano solo veía el auto negro adelante mío… a 50 metros aproximadamente. Pasando el cruce, veo que el Peugeot se abre a la derecha y dobla automáticamente en U: ahí se hizo una nube de polvo y esquirlas, que yo de casualidad alcancé a esquivar. Frené casi totalmente y me tiré a la banquina», aseguró.

Cuadro estremecedor.
Hotz se quebró durante el relato de Garzarón, al oír que el testigo bajó del auto e intentó «asistir a una mujer que estaba tirada en el piso, cuando una enfermera se acercó y me dijo que no la toque, que la deje como estaba».
«Primero me acerqué a Hotz, me dijo que estaba bien, un poco dolorido, así que fui hasta el Peugeot para ver si podía ayudar a alguien. El cuerpo del chico que manejaba y de los cuatro que estaban atrás estaban inmóviles. Hice como me había dicho la enfermera y no toqué nada, y me volví a donde estaba Hotz. Me pidió que le saque los zapatos porque le dolían mucho los pies». Además señaló que las mujeres que estaban en el lugar, entre ellas su esposa, buscaron una manta para tapar a la chica que estaba tendida en el suelo.

¿A qué velocidad circulaban?
Garzarón dijo que cuando volvió hacia Hotz, el imputado lo reconoció como el padre de Simón Garzarón, «Me dijo que conocía a mi hijo, que también es martillero, y me pidió que llame a su padre por teléfono. Me dio su celular ya discado y le expliqué al padre lo que había sucedido para que venga tranquilo. Además dije que llame y pida ambulancias».
El testigo, que primero había dicho que no sabía a la velocidad que venía, y ante la insistencia del defensor, Jorge Salamone, dijo que él y Hotz, circulaban «despacio, a una velocidad acorde, en el rango de los 60 u 80 kilómetros por hora». Luego indicó que iba en sexta velocidad, y aseguró que «el Audi pide subir de marchas a pocas revoluciones».

«El Peugeot daba vueltas».
Después la fiscal Cecilia Martiní y los querellantes Mario Aguerrido y Juan Ravinale presentaron como testigo a Horacio Martínez, que venía junto a tres personas más en su combi por la ruta 7. «Vi el accidente desde 500 metros: el Peugeot estaba dando vueltas y comentamos, con mi hermano… se pegaron una piña. Cuando llegué a la (ruta) 5 estacioné mi combi, y vi que había una Eco Sport; se bajaron los padres y un flaco alto a los gritos».
Martínez dijo que «con mi cuñada que es enfermera y mi hermano tratamos de ver y asistir a las víctimas y llamamos a la policía».
Además indicó que asistió a una joven con dos niños que venía en la Eco Sport: «La llevé a la combi y la puse en marcha con el aire, porque el calor que hacía era insoportable».

El Peugeot, deformado.
El subcomisario Mauro Rossi, de la Agencia de Investigación Científica, fue el encargado de hacer el trabajo de campo y realizar el informe preliminar del siniestro. En su declaración aseguró que «las deformaciones del Peugeot fueron producto de la enorme potencia del impacto, que hizo ceder toda la carrocería».
Rossi señaló que «el punto de impacto se dio 34 metros después del cruce», y que «el Peugeot quedó aproximadamente 50 metros adelante del punto de impacto, pero con el impacto hacia el este, porque se produjo una rototraslación». Asimismo, señaló que «el Mercedes Benz quedó a una distancia similar, pero sobre el pasto de la banquina contraria».
En su relato, Rossi aseguró que producto de la velocidad «el Mercedes se incrustó un metro adentro del Peugeot, que tiene 1,60 metros de ancho. Es decir que lo hundió aproximadamente un 70 por ciento». El defensor de Hotz hizo hincapié en que circulaban seis personas en el Peugeot, cuando la capacidad es para cinco personas.

Autos desplazados.
El comisario retirado Pablo Fuentes, que fue el perito encargado de realizar el informe final, aseguró que «400 metros antes del cruce hay una señalización que prohíbe la circulación a más de 60 kilómetros por hora», y que el peritaje arrojó un kilometraje muy superior.
El perito indicó que todos los estudios posteriores se realizaron teniendo en cuenta que «el Mercedes Benz hubiese circulado a 155 kilómetros por hora», y agregó que «se utilizaron coeficientes más conservadores, que pueden dar una velocidad más baja». Fuentes además dijo que «post impacto, el Peugeot se desplazó 45 metros y el Mercedes 55 metros, lo que ya indicaba un exceso de velocidad muy superior a lo permitido».

Maniobra «incorrecta».
Fuentes aseguró que la maniobra de Palacio «fue incorrecta», pero que si Hotz hubiese respetado la velocidad máxima cuando Palacio la realizó, no se hubiese producido el impacto. Asimismo explicó que «si Palacio hubiese subido al carril en vez de intentar retomar, en una maniobra válida, por la velocidad a la que venía Hotz, el impacto igualmente hubiese sido difícil de evitar».

Continúa hoy.
El juicio en el que se acusa a Esteban Hotz por el delito de homicidio culposo agravado por la conducción imprudente, negligente y antirreglamentaria de un vehículo con motor, excediendo en más de 30 kilómetros la velocidad máxima permitida, continuará durante el día de hoy.
En el siniestro perdieron la vida Franco Gabriel Palacio, Guadalupe Ana Abascal, Daiana Palacio, Gonzalo Palacio (3 años), Milagros Palacio (6 años) e Isabela Rossotto (6 años).

Entre 155 y 174 km/h
En el lugar donde se produjo la tragedia la velocidad máxima permitida era de 60 kilómetros por hora. Pero, según Pablo Fuentes, el perito oficial, el Mercedes Benz al mando de Esteban Hotz circulaba a una velocidad que de mínima calculó en 155 kilómetros, o a 174 kilómetros por hora en un escenario de máxima.
La pericia oficial es cuestionada por el abogado Jorge Salamone, que a su vez presentará pericias de parte, que darían cuenta de velocidades mucho menores a aquellas establecidas por Fuentes.
Ante una consulta de la fiscal Cecilia Martiní, el perito dijo que no podía saber si el Mercedes Benz frenó o no; y también que desconocía de qué manera había actuado el airbag del vehículo.
De todos modos sostuvo que realizó estudios «para ser lo más preciso posible», y que en uno -indicó- «se supone que el conductor mantuvo el freno aplicado, hasta que se detuvo. Y me dio 174 kilómetros», estimó.
Completó señalando que «si el conductor no actuó sobre el sistema de freno después de la colisión, se debe entender que la velocidad era de 155 kilómetros por hora».
Por otra parte amplió diciendo que cuando llegó al lugar del choque enseguida se dio cuenta que hubo una velocidad «muy superior» a la permitida en la zona. A esa conclusión arribó teniendo en cuenta el desplazamiento de los autos: el Peugeot fue a parar 45 metros más allá del punto de colisión; y el Mercedes a 55 metros.