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Una aclaración

La concejala de Guatraché, María José Gaiger Stebner, se dirigió a este diario expresando su malestar por una noticia publicada el pasado 29 de diciembre de 2020, en la cual, al titular un reportaje en que ella misma reconocía haber asistido a una fiesta multitudinaria -prohibida por las normas sanitarias vigentes- se la mencionaba con el adjetivo «fiestera».
La edil guatrachense entendió que ese calificativo, conforme «usos y costumbres», tendría una connotación «peyorativa y descalificante», a la vez que representaría un ejercicio de violencia en su contra por su condición de mujer.
Desde luego, y conforme la práctica periodística habitual, este diario empleó la expresión cuestionada en el sentido que le otorga el Diccionario de la Real Academia Española, esto es «amigo/a de fiestas», acepción que parece aplicable al caso y que no representa de por sí ninguna descalificación.
Estudiando su reclamo, no obstante, se advirtió que en el argot de algunos grupos etarios y/o sociales esa expresión podría tener algún contenido desdoroso. La publicación jamás tuvo esa finalidad, y si no obstante ello se afectó a la funcionaria en cuestión, estas líneas tienen por objeto ofrecer las disculpas del caso.
Si se lee el artículo en su integridad, se advertirá que en ningún momento se ingresa en la vida privada de la concejala -mucho menos en su condición de mujer- sino muy por el contrario, en su aptitud para ejercer un cargo público de esa relevancia, tras haberse comprobado su participación en una actividad ilegal que podría configurar un delito del Código Penal.
Los municipios y sus funcionarios son autoridades de aplicación de la normativa vigente, la cual no pueden ignorar, sobre todo cuando está en juego la vida de las personas. En particular, se encargan de la cuestión de la nocturnidad en sus ejidos urbanos.
En el reportaje que se le efectuara, Gaiger Stebner reconocía la gravedad de su error y, aunque aludía haber estado «confundida» al cometerlo, luego afirmaba que «como jóvenes no estamos siendo escuchados. A la juventud se la está obligando a exponerse, a poner en riesgo su propia vida, yendo a estos lugares».