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Una «amenaza» como consejo

JULIO PEREZ RECORDO UNA PARTICULAR ANECDOTA CON RODOLFO FISCHER

El ex jugador de All Boys y Racing de Castex compartió plantel en San Lorenzo con el Lobo, que falleció la semana pasada. Dijo que era un competidor insaciable, hasta en los entrenamientos, y reveló un «reto-amenaza» que lo marcó.
«El Lobo Fischer te gritaba los goles en el entrenamiento», remarca Julio Pérez en su intento de describir el espíritu competitivo del histórico goleador de San Lorenzo de Almagro, que falleció la semana pasada a los 76 años.
Julio, recordado ex futbolista de All Boys de Santa Rosa y Racing Club de Eduardo Castex, entre otros clubes, fue jugador del Ciclón antes de llegar a La Pampa y allí compartió plantel con Rodolfo Fischer, el portentoso misionero que marcó 141 goles en 272 partidos con la camiseta azulgrana y que se destacó en Los Matadores, equipo con el que fue campeón del Metropolitano 1968.
«Yo en ese tiempo jugaba en la tercera (hoy reserva) y el Lobo estaba en primera», recuerda Pérez en Radio Noticias, y destaca que lo enfrentaba regularmente en las prácticas que hacían los dos planteles en el Viejo Gasómetro.
«El Lobo era un ganador, odiaba perder; pero no solo en los partidos, sino también en los entrenamientos», agrega el tucumano, que también jugó en Platense y que luego se afincó en La Pampa para destacarse como futbolista y entrenador.
Pérez, que compartía pensión en el Ciclón con Jorge Olguín y Marcelo Bordón, y que también llegó a compartir partidos con José Sanfilippo, recuerda especialmente una anécdota con el Lobo Fischer, quien se caracterizaba por su fortaleza, potencia y capacidad goleadora.
«Jugábamos un partido de tercera contra primera y yo jugaba de 6», comienza el relato Pérez, que se destacaría como delantero pero que en esos años de juventud era utilizado por el entrenador de entonces (Miguel Ignomiriello) para hacer pruebas y exigir a los mayores.
«El técnico me había mandado a seguirlo al Ratón (Rubén) Ayala por toda la cancha. En una corrida tenemos un forcejeo, caemos los dos al piso, uno para cada lado, y queda la pelota en el medio. Yo me levanto mucho más rápido y voy a llevarme la pelota, pero de frente venía el tren…, venía el Lobo Fischer», cuenta Pérez, que llegó a jugar dos partidos oficiales en la primera de San Lorenzo.
Y continúa con la anécdota: «El Lobo, que era gigante, iba a trabar conmigo, entonces saqué la pierna, no lo trabé, y él pateó y la agarró nuestro arquero».
«¡Las cosas que me dijo porque no puse la pierna!», añade Julio, y cierra la historia recordando una frase de Fischer que le quedó grabada por el tono amenazante y porque también significó una enseñanza de cara a su carrera profesional. «Después del partido, cuando bajamos al túnel me agarró y me dijo: ‘Escuchame; si vos llegás a jugar en primera y me hacés perder plata porque no metés la pata, te mato a trompadas'», concluye Julio.

Gran goleador.
El Lobo Fischer, que falleció el viernes, fue campeón del Metropolitano 1968 con Los Matadores y también en el equipo de San Lorenzo que se coronó en el Metro ’72.
El delantero, destacado por su potencia física y velocidad, fue el goleador del equipo en esa campaña (12 tantos) y al cabo de su historia con la camiseta azulgrana, en dos ciclos (1965-72 y 1977-78), se ubicó como tercer máximo goleador histórico del club.
Con sus 141 goles, Fischer aventajó por uno al «Gringo» Héctor Scotta (140), quedó uno por debajo de Rinaldo Martino (142) y a 64 del anotador récord de San Lorenzo, el «Nene» José Sanfilippo (205).
También jugó en Botafogo (1972-76) y Vitoria de Bahía (1976), en Brasil; en Once Caldas de Colombia (1979); en Sarmiento de Junín (1980) y cerró su carrera Sportivo Belgrano de San Francisco, Córdoba (1981), además de integrar el seleccionado argentino en el proceso clasificatorio para el Mundial México 1970.