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Una clínica donde curan a las cocinas

CARLOS MORALES SE DEDICAN A QUE SE VAYAN COMO NUEVAS

Pasar por el lugar y leer un cartel que reza «Hospital de las cocinas» no puede menos que llamar la atención. En Antártida Argentina 1371 -a metros de Asunción del Paraguay- funciona esta suerte de clínica de artefactos que pueden llegar «malheridos», pero después de algunos días se irán en perfecto funcionamiento luego de la terapia correspondiente.
Carlos Morales (52) es el «doctor», la persona que diagnosticará el deterioro y, destornillador en mano, pico loro y amoladora -entre otros instrumentos- se pondrá a la tarea de solucionar los problemas que las viejas Longvie, Siam, Orbis, o la marca que fuere pudieran tener.
Es el «Hospital de las cocinas», que funciona casi a la vista del público, porque los artefactos se pueden ver desde la vereda. De modo tal que hasta sorprende que -por lo visto- a nadie se le ocurrió robarse nada. «Es así, las cocinas están a la vista de todos, pero nunca faltó nada. Está bien que no funcionan, y el que quisiera llevárselas en estas condiciones lo que estaría haciendo es ganándose un problema», admite Carlos.
«Siempre viví en Santa Rosa, en la zona de Villa Parque, y después estuve en la Escuela Hogar donde hice la primaria», relata. Más tarde se recibiría de Técnico Electromecánico en General Pico -es estudiante de la misma camada que Fabián Kloster, «Topo» González, Darío Feininger y Luis Arbinzetti, todos ellos ex futbolistas-, y de vuelta en Santa Rosa Carlos se dedicó bastante tiempo a la construcción.

De albañil a las cocinas.
«Pero por cierto que la construcción es una tarea muy pesada, eso de andar con un tablón de cuatro metros de aquí para allá, de hormigonear, bolear baldes de mezcla… el cuerpo lo sufre, así que pensé en una alternativa y surgió esto: reparar cocinas a gas. Una tarea que llevo adelante con mi hija mayor, Paloma (30), a la que le gusta mucho lo que hacemos, y es verdaderamente muy importante porque… ¿viste?, la mujer es más ordenada, y ella se ocupa un poco de la administración, y de vincularse en las redes sociales. Y por suerte, después de los primeros meses de pandemia que nos complicaron mucho, de a poquito empezó a volver el trabajo», expone.

Familia numerosa.
Divorciado, padre de seis hijos -Paloma, Sol de la Paz, Estrella, Corazón, Flor y Carlitos-, tiene seis nietos: «Los amo. Se llaman Abril, Francisco, Aurora, Alma, Luna y Amparo…», y no olvida a Ambar que falleció muy chiquita.
«Como decía -continúa- trabajé toda mi vida en la construcción, y hacía todo el trabajo, incluyendo plomería, gas, electricidad… lo que hiciera falta. Pero desde hace más o menos dos años empecé con esto de arreglar cocinas, y de verdad me gustó mucho, porque uno no puede ser esclavo del trabajo, sino que tiene que ser algo placentero, que uno lo pueda disfrutar. Y eso me pasa con esto que hago ahora, y por suerte a Paloma le pasa lo mismo», completa.

Se van como nuevas.
«Siendo que sabía de calefactores, termotanques y cocinas a gas, esto vino como agregado. Primero estuvimos instalados en Jujuy casi Pilcomayo, y desde hace un tiempo aquí donde nos ven», sonríe.
Carlos explica que se pueden comprar cocinas a precios más o menos accesibles, «pero la calidad no tiene nada que ver con las más antiguas. Aquí las limpiamos de una manera muy especial, la desarmamos pieza por pieza, y la dejamos nueva… y puedo asegurar que son mucho mejores las que se van de aquí que las que se llevan de un comercio de venta de electrodomésticos», asegura.
Algo que se hace en «El Hospital de las cocinas» es vender repuestos usados, que los artesanos -Carlos y Paloma- recuperan de los viejos artefactos y dejan como nuevos prontos para ser reutilizados.

Apasionado del folklore.
Señala que durante estos meses de aislamiento no la pasó bien, y hasta tuvo que acudir a «la vianda solidaria que entregan Norma Godoy y Kito Bustos… realmente ellos hacen una tarea formidable de solidaridad», reconoce.
Cabe decir que Carlos tiene otra gran pasión, vinculada al folklore. «En un tiempo tuvimos un grupo musical con mis hijos, ‘Suyai Kintú’, con el que recorrimos el país, ahora me desempeño como solista bajo el seudónimo de ‘Monte Adentro’; y además tengo un programa en la 88.9, Radio Triunfo, obviamente sobre folklore y que va todos los días de lunes a sábado de 8 a 11. Es que soy hijo de hacheros», dice sin disimular su orgullo.
«También la radio es muy linda y me da muchas satisfacciones, lo que hacemos es poner música folklórica y apuntalar todo lo que es cultura criolla», agrega.
Ya sabe, si viene del lado del Lucio Molas hacia el centro, circulando por la Antártida Argentina, no se sorprenda si ve «otro» hospital… en este caso, el Hospital de las cocinas. ¿Qué tal?