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Una médica pampeana pudo regresar al país

ESTUVO VARADA DURANTE CASI TRES MESES EN ESTADOS UNIDOS

(General Pico) – Una médica pampeana que estuvo varada durante casi tres meses en Estados Unidos, donde viajó en el marco de la especialización que lleva adelante, hace unos días voló de regreso al país. Se quejó de la falta de organización de los vuelos por parte del Consulado argentino y dijo que pasó momentos de mucha incertidumbre. Pese a ello logró aprovechar la experiencia en la Mayo Clinic, uno de los centros médicos de la especialidad más reconocidos a nivel mundial.
María de los Angeles Garayalde Gamboa vivió la mitad de su vida en Bernardo Larroudé, donde cursó sus estudios primarios y secundarios. Luego estudió medicina en la Universidad Nacional de Córdoba, e hizo dos especializaciones: una en clínica médica y otra en endocrinología, en el Hospital Británico de Capital Federal. Esta especialización incluía una rotación de dos meses en el reconocido centro de Jacksonville, Estados Unidos.
Tres semanas después de su llegada, se decretó la pandemia mundial de Covid-19 y el 20 de marzo se suspendieron los vuelos de regreso. El primer vuelo del 26 de marzo fue cancelado y lo pospusieron para el 7 de mayo, pero algunos días previos le volvieron a posponer el viaje. Tras una larga espera, recién el 5 de junio, la médica pampeana y su pareja, Mariano Conti, pudieron regresar al país.

Regreso.
Garayalde Gamboa en diálogo con LA ARENA sintió un gran alivio de volver a estar «en tu lugar, en tu casa y con tus seres queridos». Sin embargo contó que en estos casi meses que estuvieron varados, no tuvieron respuestas certeras del parte del Consulado.
«Estaba en Jacksonville, en la Mayo Clinic, y a las tres semanas de haber empezado, se declaró la pandemia. Tuve que dejar la rotación, por un lado, porque el servicio empezó a dejar de trabajar como trabaja, y porque yo paraba en una casa de familia con dos personas mayores muy vulnerables, a las que podía llegar a contagiar con el coronavirus», señaló.
«Finalmente pudimos regresar, y eso me dejó por un lado una sensación de felicidad, porque pudimos comprar el pasaje con Aerolíneas Argentinas, que lo vendían entre 500 y 600 dólares; y por otro lado, saber que no fue tu país el que te organizó tu regreso y que no fue gracias a ellos que pudimos volver. Hubiésemos estado más tiempo de haber esperado el mensaje que tantas veces nos prometió el Consulado», dijo.
«Todo el tiempo intentamos comunicarnos con diferentes personas del Consulado, muchas veces fueron amables, pero no había ninguna respuesta. Entonces logré entender que no hubo organización en la cantidad de gente que faltaba regresar, porque hasta el día previo a que consiguiéramos el pasaje, ellos no tenían nuestros datos de una forma ordenada en una lista, según prioridades», agregó.

Estadía.
La situación le generó mucha incertidumbre, tanto a ella como a su pareja, quien aprovechó el viaje para asistir a un importante congreso dirigido a agentes inmobiliarios. Durante los meses que estuvieron en Jacksonville, se albergaron en la casa de una pareja de adultos mayores, con diferentes problemas de salud, que los convertían en personas muy vulnerables ante un posible contagio de coronavirus.
«Es por la incertidumbre que la hemos pasado muy mal y por la parte económica, porque yo tengo un sueldo en pesos y había que mantenerse en Estados Unidos. La gente que nos rodeaba, los vecinos y con quienes te cruzabas a diario nos trataban muy bien», contó.
«La cuarentena -dijo- no era obligatoria y nunca fue obligatorio usar barbijo en la calle. Con eso estoy de acuerdo, pero es una ciudad de calles muy amplias y la gente no acostumbra a caminar. En el supermercado no era obligatorio el barbijo, pero todos lo usaban».
Respecto a la gente y a la vida en general «fuimos muy bien atendidos y acompañados. Luego de esas tres semanas que fueron muy interesantes y que pude aprovechar, en los días siguientes me contacté con conferencias que se hicieron con la Mayo Clinic y con el Hospital Británico. Es decir que no desaproveché mi tiempo».