Inicio La Pampa Una pareja de otra provincia se hizo socia de biblioteca

Una pareja de otra provincia se hizo socia de biblioteca

WINIFREDA: PAGARON LA CUOTA MAS UN TRIMESTRE Y RETIRARON LIBROS

Un vendedor de insumos quirúrgicos de Mendoza y su esposa de nacionalidad chilena andaban recorriendo distintas localidades pampeanas por trabajo y placer. Cuando llegaron a Winifreda acamparon en un predio comunal durante tres días. Como son muy lectores, se acercaron a la Biblioteca Popular «Manuel Lej», donde se hicieron socios de la entidad abonando los importes correspondientes y retiraron libros en calidad de préstamo.
El hombre dejó su Documento Nacional de identidad como garantía de que volvería para devolverlos. De esta manera, la institución sumó a sus primeros usuarios-lectores de otra provincia.
Esta particular visita fue narrada a LA ARENA por la bibliotecaria Alicia Alzamendi. «Este matrimonio andaba un poco vacacionando y un poco trabajando, así me lo manifestó el señor mendocino y su esposa de Santiago de Chile. El hombre se dedica a la venta de insumos quirúrgicos para cirugías y ofrece esos productos en clínicas, hospitales y demás establecimientos sanitarios», comentó la trabajadora, quien recibió a la pareja el 7 de febrero pasado.
Ambos le contaron que habían estado «acampando dos o tres días» en Intendente Alvear y luego siguieron viaje en su vehículo rumbo a Santa Rosa. Cuando pasaban por Winifreda ingresaron al vivero municipal «Ernesto Lucero» ubicado al oeste del cruce de las rutas nacional 35 y provincial 10. «Les gustó muchísimo el lugar por su paz, podían escuchar el canto de los pájaros, entonces decidieron armar la carpa y quedarse el fin de semana», siguió Alzamendi.

«Son muy lectores».
Los visitantes se trasladaron hasta la zona urbana en busca de víveres y de material bibliográfico. «Habían salido apurados de su lugar de residencia y alzado poco material de lectura. Buscaban una librería y no la encontraban porque en el pueblo no tenemos esa clase de comercio. Vieron la biblioteca y entraron», continuó.
«Me dijeron que son muy lectores y querían llevarse ejemplares. Estaban decididos a pagar lo que sea con tal de tenerlos para el fin de semana. Les dije que solamente podían acceder al material los socios y como ellos son de otra provincia consulté con la presidenta de la comisión, Graciela Gobbi. Ella se acercó y me autorizó a dárselos. Ambos pagaron la inscripción (cuota societaria) más tres meses, incluso el señor me dejó su DNI hasta que devolviera los libros», amplió lo sucedido.
Los títulos que se llevaron en calidad de préstamo fueron «Mujeres insolentes de la historia» de Felipe Pigna, «Juego de citas» de Danielle Steel y «Los mejores cuentos de ciencia ficción» de Isaac Asimov. «El lunes (10 de febrero), entre las 16 y 16.30, me estaban esperando para hacer la devolución de los ejemplares y retirar el DNI. Se fueron súper contentos por la atención que recibieron en todos los lugares que estuvieron. Se encontraron con gente muy cálida y además les agradó la localidad», dijo Alzamendi, quien además hizo de guía turística.

Sorprendidos.
«No conocían el pan casero hecho en horno a leña, entonces les indiqué cómo llegar a la panadería de Oscar Rihl. Y querían comer chacinados, los mandé al negocio de Rubén Selinger. Me agradecieron la información, uno lo hace de pueblerina que es», consideró.
Todavía recuerda al matrimonio bajando libros de los estantes y leyendo los títulos. Justo en ese momento ingresaban chicos a renovar libros. «¡Acá los jóvenes leen!», dijeron sorprendidos, a lo que le bibliotecaria les respondió afirmativamente y que también los adultos son muy lectores. «Quedaron muy asombrados porque, según me manifestaron, ese hábito por la lectura no lo vieron en otras provincias», abundó.
Lo más gracioso fue cuando le preguntaron a Alzamendi qué función cumplen las botellas plásticas con agua colocadas en la puerta de ingreso a la entidad. Les evacuó la inquietud respondiéndoles «están ahí para que los perros no orinen en las paredes ni en la puerta y da resultado». «Ese método lo vamos a implementar en nuestro jardín», expresaron el hombre y la mujer.
La Biblioteca tiene sus puertas abiertas para sus socios y los transeúntes que recorren la localidad. En consecuencia, Alzamendi reveló que hace unos días recibió la visita de un adulto mayor de La Plata, capital de la provincia de Buenos Aires, pero que actualmente está radicado en Santa Rosa. Andaba paseando con su nieta de 17 años, que vive en la ciudad de las diagonales y estaba visitando a sus abuelos después de muchos años.
«El hombre quiso que su nieta conociera distintos pueblos de La Pampa y el primero que visitó con ella fue Winifreda. Se acercaron a pedir agua caliente para el termo y también les llamó la atención las botellas con agua así que también tuve que explicarles el objetivo que cumplen. Se comprometieron a volver con más tiempo», contó.