Inicio La Pampa Una viña en la vía, memoria y futuro de Telén

Una viña en la vía, memoria y futuro de Telén

BODEGA PUNTA DE RIEL Y RESERVA AMBIENTAL

Alfonso Capdeville fundó el pueblo en 1901 sobre las tierras de su estancia El Alto, entre médanos y caldenes. Cinco años después plantó la primera viña y también gestionó la llegada del ferrocarril ante el gobierno nacional, que designó al pueblo punta de riel del ramal Once-Telén instalando una máquina giratoria para la locomotora. Este francés visionario, que había terminado a los tiros con sus opositores en Victorica, también trajo desde Buenos Aires en épica travesía, a los primeros reproductores bovinos para La Pampa. En su estancia también tenía tres aljibes, el cañón con el que había recuperado la intendencia de Victorica y un telescopio que usaba para observar lo que pasaba en su pueblo.
Todas estas cosas (las vías, el telescopio, los aljibes, el cañón) se conservaron, menos la viña. «Decidimos plantar un viñedo para recuperar el sentido de identidad, de pertenencia. Buscamos aferrarnos a eso para que las generaciones futuras conozcan la historia, eviten cometer los mismos errores y fortalezcan los aciertos», afirma el intendente Saúl Echeveste (32). El 21 de septiembre de 2020, junto a las vías y a solo diez cuadras de aquel cultivo primitivo, el municipio plantó 4 mil plantas de Tempus Alba, variedad Malbec. «Muchos pensaban que era una experiencia muy loca, que no funcionaría esta combinación entre las dos grandes ideas del fundador: viña y ferrocarril».
Sin embargo, a pesar de la tremenda helada que cayó pocos días después sobre el oeste pampeano, hoy las vides lucen verdes, saludables, y alcanzan un metro de altura. La primera cosecha destinada a producir vino demorará unos tres años, tiempo suficiente para desarrollar la «bodega Punta de Riel en la antigua casa del cambista, que sigue en pie y está habitada por una familia del pueblo».
Métale por las hileras.
Entusiasmado por la idea, el vecino Hernán Martín se puso al frente del proyecto. Viajó a Casa de Piedra y Gobernador Duval para aprender de otras bodegas pampeanas y se hizo cargo de la producción. «Planeamos plantar dos hectáreas más la próxima primavera, con la idea de desarrollar un gran emprendimiento, porque la falta de un río podría ser obstáculo, pero no un impedimento» dice Echeveste. Y cuenta cómo hicieron dos perforaciones y una cisterna para abastecer el riego por goteo.
La viña está emplazada «sobre los embarcaderos donde los camiones descargaba la hacienda para subir a los trenes. Los restauramos de acuerdo a las fotos y también recuperamos la máquina giratoria, que funciona perfectamente. Y mientras limpiamos las vías (cubiertas por toneladas de arena y décadas de olvido) construimos una zorrita con piñones de moto, para que dos personas puedan trasladarse pedaleando».
El tramo tendrá unos 600 metros entre el viñedo y la Reserva Natural inaugurada el fin de semana pasado. Aunque lo más notorio es su circuito para mountain bike y pedestrismo, esta reserva cubre 16 hectáreas de bosque nativo donde prosperan «caldenes, algarrobos, chañares, pejes y otras especies nativas». La obra completa permitirá «rescatar visiones del pasado, fortalecer nuestro sentido de pertenencia, preservar el ambiente donde vivimos y generar emprendimientos para generaciones futuras» concluye Saúl.
Y así, mientras la nueva viña mantiene vivo el sueño de Alfonso Capdeville, Telén echa raíces en su propia historia y se proyecta al futuro.