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Usan drones para monitorear águilas

Un trabajo científico realizado en nuestra provincia mostró las interesantes posibilidades que brindan los drones para estudiar poblaciones de aves que, como el águila coronada, se encuentran en peligro de extinción. Esto porque a la hora de hacer el seguimiento, esta tecnología genera «el menor impacto posible sobre las especies amenazadas», según destacó el Conicet en su página oficial. A diferencia de otras especies, las águilas coronadas no se sienten invadidas ni atacadas cuando detectan un dron cerca suyo.
Para los investigadores que trabajan en la protección de animales silvestres en peligro de extinción, «es fundamental hacer un monitoreo de sus poblaciones para poder determinar si es posible intervenir con el objetivo de favorecer su conservación», destacó el principal organismo científico argentino al dar cuenta de la publicación del trabajo «Using drones to reduce human disturbance while monitoring breeding status of an endangered raptor», firmado por Diego Gallego y José Hernán Sarasola, investigadores que se desempeñan en el Instituto de Ciencias Ambientales y de la Tierra de La Pampa (Incitap) y en el Centro de Estudios para la Conservación de Aves Rapaces de Argentina (Cecara).
Las tareas de seguimiento «pueden ser al mismo tiempo perturbadoras para los animales y, por lo tanto, entrar en cierta contradicción con el fin último de las mismas», motivo por el cual «los científicos deben procurar usar las metodologías que generen el menor impacto posible sobre las especies amenazadas», destacó Conicet en su artículo «Conservación: muestran que el uso de drones permite reducir el impacto humano en el monitoreo de nidos de un ave de presa amenazada» que subió a su página oficial el miércoles 19 de mayo.

En peligro.
El paper «Using drones to reduce human disturbance», lleva la firma de Diego Gallego y José Hernán Sarasola. Gallego es un joven español oriundo de Cataluña que desde hace cinco años se encuentra radicado en nuestra provincia, donde está realizando su tesis doctoral sobre la ecología del águila coronada. Sarasola es investigador del Conicet en el Instituto de Ciencias de la Tierra y Ambientales de La Pampa (Incitap) y director del Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina de la Universidad Nacional de La Pampa (Cecara). El artículo se publicó el 4 de mayo en el journal «Remote Sensing in Ecology and Conservation».
El Aguila del Chaco, conocida en gran parte del territorio argentino como «águila coronada», es una especie representativa de los ambientes semiáridos de Argentina que recientemente fue categorizada como en peligro de extinción. Tiene una envergadura de alrededor de 1,80 metros y un peso promedio cercano a los 3 kilogramos, parámetros que la colocan entre las aves rapaces más grandes de la región.
En declaraciones que hace un par de semanas formuló en «El Faro, un programa de ciencia», que se transmite por FM Radio Noticias, Gallego comentó que este trabajo es una de las primeras investigaciones que aborda el uso de esta tecnología en el monitoreo de esta especie en particular.
El seguimiento de los nidos de águilas coronadas con un dispositivo que no disturba a las águilas, más cuando están en la primera época de cría, representa un avance sustancial respecto al sistema tradicional, que consiste en subir hasta la parte alta del árbol y observar el estado del nido.
«Hemos visto que la presencia de los drones no genera estrés en las aves», remarcó Gallego en el programa de divulgación científica. De allí la satisfacción por las posibilidades que brinda esta tecnología para un seguimiento aún más detallado de la especie.
Un dato que comentó Gallego, y que no dejó de causar sorpresa en entrevistadores y oyentes, es el bajo número de individuos que se supone -porque aún es poco conocida- posee esta especie. Se estima que en toda su área de dispersión, que comprende desde el centro de nuestro país hasta el sur de Brasil, no hay más de 1.000 ejemplares.
En nuestra provincia, los investigadores han detectado varios nidos, de los cuales hacen un seguimiento periódico a unos 13.
Gallego también comentó que la mayor mortandad de los individuos es en la etapa en que aprenden a volar y salen del nido. En este momento, los «volantones» -que así se los conoce- son inexpertos y muy confiados, lo que los hace presa fácil de cazadores, otros depredadores y susceptibles de caer en los tanques australianos y morir ahogados.

Drones.
En el centro de Argentina, la temporada reproductiva del águila coronada comienza en octubre, cuando las aves empiezan a llevar ramas hacia los árboles en los que arman sus nidos, y sobre la primera quincena de noviembre tiene lugar la puesta del huevo.
«El método tradicional de monitoreo del ciclo reproductivo es subirnos al árbol y constatar que en el nido haya material vegetal fresco o que ya esté puesto el huevo. Esto, además de implicar mucho tiempo y cierto riesgo para la integridad física del investigador, puede generar un disturbio para el animal y, por lo tanto, poner en riesgo el éxito del proceso. Porque si al acercamos, el animal está incubando ese único huevo -algo que desde el nivel del suelo a veces no podemos alcanzar a determinar- es muy probable que salga volando», explicó Sarasola en el artículo del portal de Conicet.
Esta situación llevó a que los investigadores pensaran en explorar qué ocurriría si, en vez de treparse a los árboles, comenzaban a usar drones, tanto para observar la presencia de material fresco en los nidos como indicio de actividad reproductora, como para monitorear qué sucedía luego de la puesta del huevo y, finalmente, durante el desarrollo del pichón.
«Para nuestra sorpresa, las águilas no tienen ningún tipo de reacción negativa hacia los drones. Incluso cuando están incubando el huevo o alimentando al pichón, continúan haciéndolo sin inmutarse, mientras nosotros constatamos la actividad en el nido. Otra ventaja del uso de drones es que permite reducir el tiempo de trabajo que lleva el monitoreo del nido a casi una tercera parte», señaló el investigador.
Al finalizar este ciclo, sea cual sea el modo de monitoreo escogido, los investigadores trepan a los árboles y colocan en los pichones un anillo para su identificación y, en algunos casos, un trasmisor satelital que permite obtener información diaria sobre la localización del animal una vez que abandona el nido.

Un tema controversial
El uso de drones es un tema controversial entre los ecólogos. En general, se lo considera como un elemento con impacto negativo para los animales y hay muchos reportes de especies que han reaccionado a su presencia, sea que abandonan un nido o que atacan al dispositivo. En este sentido, los científicos destacan que lo que ellos observaron respecto del Águila del Chaco no es necesariamente extrapolable a otras aves.
«La literatura indica que hay otras aves rapaces que sí reaccionan de manera adversa. Se han registrado casos de Águilas Calvas (Haliaeetus leucocephalus) y Águilas Pescadoras (Pandion haliaetus) que han atacado a los drones, con el riesgo que ello implica para sí mismas», indicó Gallego en el artículo de Conicet.
«Se sabe también que hay aves acuáticas que reaccionan negativamente frente a los drones, poniendo en riesgo incluso los nidos, pero lo que nosotros descubrimos es que con el Águila del Chaco no ocurre nada eso. Eso nos da pie a pensar que quizás el uso de drones no sea tan negativo per se y que se debe estudiar qué pasa en cada caso, sobre todo porque, además, ofrecen la ventaja de reducir y optimizar muchísimo los tiempos de trabajo».
A la hora de conjeturar alguna hipótesis que explique los motivos por los cuales el Águila del Chaco puede continuar en lo suyo sin casi inmutarse por la presencia cercana del dron, Gallego supone que puede tener que ver con el tipo de depredadores que esta especie normalmente enfrenta en sus nidos. «Si bien es muy aventurado afirmarlo, es posible que el hecho de que el Águila del Chaco sea un depredador tope del sistema pampeano -lo que significa que no hay otras aves predadoras que se coman a sus pichones ni a sus individuos adultos- explique que al ver un dron de un tamaño no muy grande volando a su alrededor, no se asusten».