Uso de agroquímicos: otra denuncia

VECINA DE LONQUIMAY YA HABIA APUNTADO A OTRO PRODUCTOR POR UN DEPOSITO ILEGAL EN ZONA URBANA

La vecina de Lonquimay que a mediados de febrero denunció públicamente que una hija (11 años) sufría lesiones en la piel y apuntó que es como consecuencias de agrotóxicos que se manipulan en un depósito “no habilitado” en la zona urbana, esta semana volvió a radicar una denuncia en la subcomisaría porque una máquina estaba aplicando un insecticida en un cuadro de soja ubicado a solo 300 metros de su vivienda. La denunciante asegura que los vecinos no se comprometen para que cesen las fumigaciones cerca del pueblo (ver aparte).
La policía local confirmó el hecho a este diario. Indicó que se inició una investigación preliminar, que hizo la medición y está en límite de lo permitido por la ley provincial, y elevó las actuaciones a la Justicia santarroseña. También girará el informe al área de Agricultura de la provincia.
“Medimos la distancia de la aplicación y la edificación más cerca y nos dio 500 metros. Para nosotros no se habría incurrido en una falta”, dijo la policía a este diario. Sin embargo la denunciante asegura que su vivienda está a 300 metros de la zona fumigada y hay otras edificaciones más cercanas.
La denuncia se radicó el martes cerca de las 20, luego que Griselda Alfonzo y su marido observaron una maquinaria terrestre (mosquito) aplicando agrotóxicos cerca del pueblo. Filmaron ese momento e incluso quisieron hablar con el conductor de la fumigadora, pero “nos contestó mal”, dijo Alfonzo, quien aseguró que el responsable de la fumigación es del pueblo pero no el mismo que tenía el depósito “ilegal”.
La mujer relató que una pareja que caminaba por la calle lindante al cuadro donde se estaba fumigando “fue salpicada por el insecticida”. También contó que había niños jugando cerca de allí y que el olor del producto era “muy fuerte”.

Actuaciones.
Personal policial se acercó al lugar, un cuadro de soja al norte de la localidad en cercanías del campo de domas. “Allí había un mosquito fumigando. Identificamos al maquinista y a la empresa responsable que es del pueblo. También hablamos con el asesor técnico (un ingeniero agrónomo) de la firma y se constató que se estaba utilizando un producto insecticida de banda verde”, señaló el vocero.
El paso siguiente, indicó, “fue medir la distancia de donde se estaba fumigando y la última edificación del pueblo, y no dio justo el límite de lo permitido (500 metros)”. Y agregó: “A nuestro entender no se estaría incurriendo en una infracción, aunque lo deberá determinar la Justicia”.
La policía dijo que tras la denuncia de la mujer “actuamos preventivamente y documentamos el hecho. Elevamos las actuaciones a la Justicia, a la Unidad de Atención Primaria que va a tener que dirimir a qué fiscalía hace intervenir”. Además “se cortó la aplicación, le pedimos que no continuaran”.
Asimismo, agregó, “pusimos en conocimiento del caso a la Subsecretaría de Agricultura. No como infracción, sino que le ponemos en conocimiento que ocurrió esta situación con una máquina a esa distancia (500 metros) aplicando tal producto”.

Un caso reciente.
A mediados de febrero, Griselda Alfonzo denunció públicamente que desde hace seis años existe un depósito de agroquímicos en la zona urbana, el cual no está habilitado por la Provincia. La manipulación de estos productos y el lavado de maquinarias en el lugar, sospechan, podrían haber sido el causante de las lesiones en la piel que padece una niña de 11 años. La familia difundió fotos de la menor, en las que se observa las heridas, principalmente en sus piernas.
Si bien los padres de la menor radicaron hace más de un año una denuncia en la subcomisaría local, la Justicia Federal se declaró incompetente en el caso y la Justicia pampeana lo archivó. En tanto la Provincia realizó inspección a principios de este año y le pidió al propietario, un ex concejal local, que en seis meses debe desalojar el predio. Ayer, Afonzo confirmó que, tras la denuncia en febrero, las maquinarias no volvieron a ser dejadas en ese predio.
El galpón y terreno que sirve de acopio y lavado de maquinarias de agrotóxicos se encuentra a solo 40 metros de la Escuela 35, frente a un barrio habitado. El vecino denunciado es Héctor Carnicelli, que fue concejal local.

Lesiones.
Los denunciantes adujeron que una de sus hijas tenía salpullidos y lastimaduras (supura) en la piel y apuntaban a que era por el contacto de los agroquímicos. Agregaron que los problemas de salud de la menor comenzaron en 2012 (con una pequeña irritación y luego se fue agravando su cuadro), cuando el denunciado ocupó un terreno frente a su barrio, tras ser corrido de otros sectores del pueblo. La policía local elevó las actuaciones a la Justicia Federal de Santa Rosa (Legajo 75484) por tratarse de un caso de “residuos peligrosos”.
Pero la Justicia Federal se declaró incompetente y pasó las actuaciones al Ministerio Público Fiscal santarroseño quien giró lo actuado a la Dirección de Agricultura de la provincia y luego archivó la causa. En el informe de un profesional del Hospital Lucio Molas no se aseguraba que las lesiones de la menor se hayan producido por el contacto con los agroquímicos.
Ayer, Alfonzo le contó a este diario que ahora a otra hija, la de 16 años, le aparecieron manchas en la cabeza y sospecha que también se debe al contacto con los “agrotóxicos”.

Poco compromiso.
Griselda Alfonzo dijo que luego de la denuncia pública en febrero, donde expuso el problema de salud que sufre su hija, la cual sostiene se debe a la presencia del depósito de agroquímicos “ilegal” cerca de su casa, se hizo una charla de la que participaron integrantes del Colectivo Sanitario de la provincia. Sin embargo dijo que hubo poco compromiso de los vecinos. “Solo fueron 14 personas. La reunión se hizo en el salón de Jubilados, pero esperábamos más vecinos”, señaló.
También había pensado en una movilización al municipio en reclamo a que intervenga y no permita depósitos de agrotóxicos en el pueblo ni tampoco fumigaciones cerca de la zona urbana, “pero quedó trunca, porque ningún vecino quiso acompañarme”.