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Vacían cuenta y piden crédito

REDES: CRECEN LAS ESTAFAS EN GRUPOS DE "COMPRA Y VENTA"

Una vecina de Santa Rosa intentó vender una computadora por las redes sociales y fue estafada. Los autores le vaciaron la cuenta, sacándole ocho mil pesos, y pidieron un crédito por $ 150 mil. Esta modalidad se incrementa y las comisarías reciben varias denuncias por día.
Según pudo saber LA ARENA, el hecho ocurrió entre el miércoles y el jueves de la semana pasada, cuando Rosana intentó vender una notebook que tenía en un grupo de «Compra y Venta» de la red social Facebook, lugar en el que ya ha vendido diversos elementos y nunca tuvo inconvenientes.
Luego de publicarla para su venta, recibió el llamado de un hombre que adujo ser transportista de una reconocida empresa y se mostró interesado en adquirir la notebook. Durante la comunicación telefónica, el presunto comprador adujo que su pareja iba a transferir una suma de dinero y cuando él estuviese en Santa Rosa iba a entregar lo restante.
Sin embargo, a las horas el presunto comprador volvió a llamarla llorando porque supuestamente su esposa se había confundido y en vez de 30 mil le transfirió 300 mil pesos. Incluso, le envió una copia de la transferencia que había hecho y le dijo que la iban a llamar desde el banco para indicarle los pasos a seguir, debido a que la transacción había sido denunciada e iba a quedar bloqueada hasta verificar que era ella quien había recibido el dinero.

Vaciaron la cuenta.
La damnificada recibió efectivamente un llamado de una persona que se hizo pasar por empleado de la entidad bancaria llamado Williams Maldonado, quien le pidió que vaya hasta un cajero. Según la versión a la que accedió este diario, el estafador empezó a darle indicaciones y le decía que estaban verificando el importe de la transferencia, para evitar que se trate de un fraude telefónico.
En un momento determinado, la mujer observó que el cajero emitió una clave Token que ella no había generado. También le llamó la atención que al lado de ella había otro muchacho que estaba realizando los mismos pasos, por lo que se dio cuenta que ambos estaban siendo víctimas de una estafa.
Fue así que alertó al joven y ambos cortaron las llamadas. Mientras llamaba infructuosamente a los teléfonos que indica la cartelería, llegaron efectivos policiales que también intentaron comunicarse para bloquear los movimientos a través de los cuales le habían dejado la caja de ahorro en cero, al quitarle alrededor de 8 mil pesos, y se habían pedido un crédito por $ 150 mil.

Decenas de denuncias.
Luego de hacer la denuncia en la Seccional Primera, la damnificada habló con los efectivos policiales y se enteró que ese mismo día se habían radicado varias denuncias por estafas con el mismo modus operandi. Por otro lado, desde la Justicia explicaron a LA ARENA que «lamentablemente tenemos denuncias de ese tipo a diario. En estos casos se trata de identificar rápidamente la cuenta de destino para poder bloquearla, pero no siempre se tiene éxito. Los estafadores nunca son de acá y triangulan rápidamente el dinero por distintas cuentas».
A su vez, advirtieron que el perjuicio económico es mayor cuando se piden créditos, debido a que las entidades bancarias no se hacen responsables de ello. «Los bancos que otorgaron esos préstamos no se hacen cargo porque consideran que uno brindó sus claves, y en todos lados advierten que no hay que hacerlo. Entonces la gente paga las cuotas con los respectivos intereses».

«El banco no me protegió».

La mujer damnificada consideró en diálogo con LA ARENA que el banco a través del cual operó «no me cuidó». En ese sentido, comentó que junto con los efectivos policiales estuvieron 40 minutos intentando comunicarse con el Banco de La Pampa y Red Link, hasta que finalmente lo lograron. En ese interín, el cajero le retuvo la tarjeta y quedó bloqueado en una opción «que es retirar efectivo y no había forma de salir. No me puedo ir de un cajero así. Ahí logro comunicarme con un empleado del BLP, que me dice ‘señora qué problema se hace si su cuenta está en cero'».
Fue de esta manera que se enteró que la habían estafado y que habían pedido un crédito a su nombre. «Sé que hay una red delictiva a nivel nacional, pero cuando sos cliente de un banco, donde yo cobro mi sueldo hace más de 30 años, el banco debería darte un mínimo de protección. Esa es mi indignación, el banco no me protegió lo más mínimo».
Agregó que ya con turno asistió a una sucursal de la entidad, donde pidió un libro de quejas «para que quede asentado que yo lo quise denunciar inmediatamente y nadie me atendió», sin embargo le rechazaron la posibilidad. «No me quisieron dar un libro de quejas, que lo único que hacían era una auditoria interna dentro del Banco». Por otro lado, le ratificaron que el crédito se lo iban a descontar igual de sus ingresos.
La damnificada pidió una copia de esa auditoria y también se lo negaron. Finalmente, solicitó una constancia de los trámites que estaba realizando porque hoy se presentará ante Defensa al Consumidor para radicar una denuncia.