Vecino ya tiene su galpón industrial

WINIFREDA: EMPRENDEDOR ACCEDIO A CREDITO PRODUCTIVO Y SE ANIMO A CAMBIAR EL RUMBO LABORAL

El winifredense Gastón Martina, de 37 años, desde hace dos semanas se encuentra trabajando en su galpón para uso industrial, que instaló en la zona destinada por la municipalidad a las actividades industriales, comerciales, de acopios y servicios, ubicada al norte del pueblo. Construyó esa obra de infraestructura con un crédito de 600 mil pesos que le otorgó el Ministerio de la Producción de La Pampa vía municipalidad local, que le adjudicó un terreno en cómodas cuotas.
Su historia es muy particular porque siendo más joven dejó de trabajar en relación de dependencia para invertir en un proyecto propio. En esa decisión lo acompañó su señora Yanina Fiori. Para hacerse del capital inicial vendieron un vehículo, accedieron a un microcrédito y alquilaron un local, que dejaron hace unos días. Si bien sus inicios fueron duros, su actividad laboral prosperó con el paso del tiempo.
Martina gestionó la línea crediticia del gobierno provincial en diciembre de 2017. Después se dio todo “muy rápido”, recordó. En febrero pasado, en un acto desarrollado en el Concejo Deliberante, el ministro de la Producción, Ricardo Moralejo, y la intendenta local, Adriana García, le entregaron el préstamo a él y a otro emprendedor local para el mismo fin: la instalación de un galpón industrial.

“Muy agradecidos”.
En marzo, le hizo un adelanto económico a un metalúrgico de Victorica, quien el 1º de mayo, Día del Trabajador, comenzó con el ensamble del galpón. A mediados de julio estaba terminado.
Los trabajos de albañilería estuvieron a cargo del constructor de Winifreda, Gastón Yurk. “El también empezó de abajo como nosotros y nos dio una ayuda enorme con la mano de obra. Cuando los amigos de la ronda de mates y nuestros familiares se ofrecieron a ayudarnos para hacer el piso (de cemento) el albañil nos dijo ‘hablamos de otro precio’. Realmente se portó muy bien, le estamos muy agradecidos”, resaltó Fiori. Su amiga Daiana Iglesias, estudiante de artes visuales, también quiso colaborar. Con pintura y una buena mano, diseñó el logo de la empresa en una pared del galpón.
Este mes se mudaron al nuevo espacio físico de 15 metros de largo por 10 metros de ancho y 5 metros de altura. “Estamos con nervios como la primera vez”, confesaron rodeados de soldadoras, cortadoras sensitivas, agujereadora, prensa hidráulica y herramientas de mano.
Es que Gastón hasta los 17 años, estuvo trabajando en el campo de su familia, pero como “algunas cosas salieron mal” -contó- salió a trabajar a otros predios rurales donde araba, sembraba y atendía animales. Pasaban los años y con Yanina “siempre teníamos la idea de hacer algo distinto y probarnos”.

Desafío y realidad.
Cuando hace más de tres años emprendió el desafío de dejar de ser dependiente para convertirse en artífice de su propio futuro, Gastón ya era padre de Priscila y Tomás, que hoy tienen 7 y 12 años respectivamente. Alquiló un local a la entrada del pueblo para dedicarse a la reparación de implementos agrícolas y soldaduras en general.
Cuando se le preguntó cuál fue su capital inicial, fue Yanina la que respondió “vendimos un Palio 98, alquilamos un galpón y gracias a esa iniciativa también obtuvimos un microcrédito de $40 mil. Ese dinero más la venta del auto nos alcanzó para comprar todo lo que necesitábamos para empezar”.
“Había momentos en que pensaba ‘por favor que caiga algo para hacer’. Barría el galpón dos o tres veces por día y de a poco empezó a entrar trabajo”, rememoró Gastón, quien mantiene “un agradecimiento eterno” con su colega Marcelo Fridel, porque “me dio una mano grande al derivarme trabajo”.
Su fiel compañera agregó que “en casi cuatro años incorporamos todas las herramientas que pudimos y ahora el espacio propio, es muy importante porque no negás una reparación por lluvia”. Gastón tiene clientes locales, de otros pueblos y también de Pellegrini, Buenos Aires. Contrató a un empleado. “El chico está muy predispuesto siempre, tiene mucho conocimiento”, dijo.
“Gracias al municipio que hizo mucho por nosotros y al pueblo en general, no paran de llegar buenos augurios. Se ve que Gastón hace muy bien su trabajo porque la gente sigue viniendo, supongo que somos buenas personas también por el apoyo que hemos recibido”, cerró Yanina.