Inicio La Pampa Venezolana halló su lugar en La Pampa

Venezolana halló su lugar en La Pampa

Una artesana venezolana, Zolange Monasterio, es protagonista de una singular y bella historia de amor. Hace siete años vive en Victorica, hasta donde llegó acompañando a su pareja, Nico, quien es oriundo de esa localidad pampeana. El viernes, tras muchas idas y venidas, logró su certificado de residencia permanente en Argentina. «Este es el pueblo más lindo que he conocido», le confesó ayer a LA ARENA.
En estos días la Delegación de Políticas Sociales zona oeste de Desarrollo Social, que desde el 11 de diciembre conduce Nehuén Dentoni Appap, vive días felices. Apuntan a una administrativa, Joana Vasallo, como artífice de conseguir regularizar la situación migratoria de Zolange.

La trotamundos.
Ella es locuaz y su verbo cadencioso le puso su toque caribeño a la charla. «Nací en la Isla de Margarita, pero la mayor parte de mi vida fue andar por los caminos de la vida. Tengo 49 años y hace 32 que me dedico a las artesanías. Hago trabajos en cuero como calzado, carteras, ropa, entre otros productos», se presentó.
Y un día Argentina se cruzó en su vida. «Hace diez años anduve por México, allí conocí a una chica argentina que también hacía arte. Así, a dedo, como siempre viajo, bajamos por Centroamérica y llegamos a Margarita a visitar a mi madre y mi familia. Allí mi amiga me presentó a su compatriota Nico, y nació el amor. Desde entonces estamos juntos», agregó.
«Vivimos dos años en la isla, y de pronto nos volvió la necesidad de movernos. Nico quería conocer el Amazonas venezolano, y allí fuimos. Recorrimos la selva en parte de Brasil y Colombia. Después yo le dije que quería conocer Argentina, la Patagonia, Ushuaia, y decidimos hacerlo», relató.

El arribo a Victorica.
La llegada a nuestro país fue algo accidentada. «Vinimos bajando por América del Sur vendiendo artesanías, y en Tarija, Bolivia, nos robaron. A mí el pasaporte. Entramos por Orán, allí Nico fue demorado por Gendarmería. Es que hacía diez años que su madre no sabía nada y había recurrido a la Justicia para ubicarlo, por lo que había un pedido de paradero. Yo pasé y esperé y esperé en la terminal. Al final la familia recurrió a (María Luz) Luchy Alonso -que en ese momento era diputada- quien gestionó la solución. Una hermana de Nico viajó a Salta, nos llevó pasajes y así pudimos llegar a Victorica», reveló.
«Aquí alquilamos una casita y vivíamos de nuestras artesanías. También hago huerta y crío gallinas. Además la municipalidad me dio un subsidio para desarrollar mi arte. Luego nos dieron un terrenito y levantamos nuestra casita», añadió.
«Con los vecinos tengo una gran relación. A veces, a quienes necesitan, les doy algunas bolsitas de mis productos de la huerta. Es una forma de retribuir lo agradecidos que estamos de la gente», señaló.

Residente permanente.
Pero hace unos dos años la situación migratoria de Zolange les trajo un dolor de cabeza cuando un día la policía la identificó y se encontró con que había ingresado al país de manera ilegal. Tampoco tenía la documentación personal en regla, y la mandaron a la Delegación de Migraciones en La Pampa.
«He tenido problemas con Migraciones, es que por distintos motivos se me vencían los papeles que me mandaba mi madre desde Venezuela. En julio del año pasado me intimaron a abandonar el país en ocho días. Me fui a Uruguay y a los tres días reingresé y volví a Victorica. Esta vez, desde la Delegación de Desarrollo Social, especialmente Joana -Vasallo- me acompañó con los trámites y logramos completarlos. «El viernes ella me dio la sorpresa, no sabe la alegría que tenemos!», exclamó.
«Tengo un hijo, que estuvo conmigo acá y que hoy vive en España. También una hija que vive en Buenos Aires, en Palermo, junto a su esposo. Ella montó un emprendimiento de cuidado de niños y estudia Derecho, y el trabaja de mensajero. Los dos consiguieron la residencia permanente mucho antes que yo», comentó.

La salud.
La artesana le contó a este diario que tras esta regularización accederá a un tratamiento médico. «Tengo un problema en un brazo que me complica mi trabajo. Se trata de un linfoma benigno que me produce tendinitis, ya tengo tuno para el 10 de febrero con un traumatólogo en el Hospital de Santa Rosa», se esperanzó.
«También mi madre, que es una productora radial retirada, tiene problemas de salud y yo la apoyo mandándole insulina. También ayudo a mi familia en Venezuela», indicó.

Victorica, la linda.
La caribeña artesana abunda en palabras de agradecimiento para La Pampa, y en especial a Victorica, su lugar en el mundo. «Es el pueblo más lindo de todos los que he recorrido. Su belleza reside en su gente que me han abierto sus brazos porque todos me compran lo que hago y me dan cariño. Y por su tranquilidad, porque para vivir bien lo único que falta es tener paz en el alma», concluyó Zolange Monasterio.