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Se duplicó la entrega de viandas

LA PANDEMIA AFECTA DURAMENTE A LOS COMEDORES Y MERENDEROS

La pandemia del coronavirus provocó una difícil situación para los comedores y merenderos de Santa Rosa que duplicaron el número de entrega de viandas y, como consecuencia, se quedaron sin mercadería.
LA ARENA realizó un recorrido por algunos de los espacios voluntarios que funcionan en la ciudad y en todos coincidieron en la dura realidad que viven a raíz del Covid-19.
Laura, referente del merendero Los Amigos Solidarios, dijo que antes de la pandemia iban 220 personas una vez por semana a buscar su vianda. La cifra, hoy, llegó a 300.
El incremento de la demanda tuvo un doloroso desenlace: menos mercadería y la negativa ante el pedido de ayuda. «A veces las familias vienen, nos piden, y le decimos que no tenemos, es muy doloroso para nosotros también vivir todo esto», resaltó.
El merendero hace la entrega de las viandas los viernes entre las 17 y las 20. «Nos quedamos sin mercadería, sin recursos, se nos complicó un montón con la pandemia», lamentó.
En el merendero, ubicado en María del Carmen Campos 1677 del barrio Nelson Mandela, por lo general entregan bolsas con pollo, carne, fideos, y verduras. La mayoría de las personas que solicitan la ayuda son trabajadores informales que, según Laura, por la pandemia, perdieron sus empleos e ingresos.
«Tratamos de mandarle mensajes a todos los que podemos, para que nos ayuden, pero la situación es hoy realmente compleja», reiteró. Una coincidencia es que las donaciones también bajaron, la ayuda estatal se hace escasa y los voluntarios hacen lo que pueden.
«Pedimos que nos ayuden con lo que puedan, siempre que sean alimentos no perecederos como frutas, verduras, o carne: lo poco que tengan para nosotros es mucho», pidió. ¿Cómo hacer?. Buscar al merendero por la dirección de Facebook (Merendero Los Amigos Solidarios) o llamar al celular de Laura 02954 65-2876.

Sin mercadería.
Mónica Barrera, del comedor y merendero Luz de Esperanza, enumeró que antes de la pandemia iban 80 chicos a buscar su vianda y, después del Covid-19, el número llegó a 150.
Los voluntarios entregan las viandas de lunes a sábados. «Se nos fue de las manos, se nos complicó todo, tratamos de atender a las familias que siempre vinieron y que comenzaron a venir pero como podemos», reconoció.
Barrera aclaró que la gente sigue con las donaciones y que reciben ayuda de los Estados local y provincial. «Si bien nos ayudan mucho nos fuimos quedando sin mercadería», coincidió.
¿Qué necesitan? Tallarines, puré de tomates, y sobre todo carne. «Dafas, por ejemplo, también nos ayuda mucho, con la donación de pollos, pero no llegamos, porque es mucha la cantidad de gente que está viniendo a pedir».
Luz de Esperanza recibe la ayuda de diversos sectores privados también aunque solicitan, por ejemplo, la colaboración de otro tipo de comercios. «Nos está haciendo mucha falta la ayuda de una panadería», solicitó Barrera.
Luz de Esperanza es muy activo en redes sociales donde por ejemplo en sus últimas publicaciones mostraron el trabajo de sus voluntarios. «Buen día mis bellos corazones, a full con el almuerzo de hoy para entregar las viandas que asistimos en nuestros barrios. Junto a Silvana que hoy colabora en la cocina», dice uno de los posteos.
Para ayudarlos se pueden comunicar a la dirección de Facebook «Comedor y Merendero Luz de Esperanza» o al teléfono de Mónica 02954 15339321. La dirección: Margarita Monjes 1239 entre Corona Martínez y Gaich.

«No damos a basto».
El pedido es similar en el Desayunador de Villa Germinal donde su referente, Miki Fiol, definió a la situación como «muy compleja».
Fiol recordó que los voluntarios del desayunador entregaban, antes de la pandemia, comidas para 30 familias. Los voluntarios efectúan su entrega los miércoles y sábados al mediodía. «Tras la pandemia, concurren 70 familias», sostuvo el militante social al definir que «al toque de la pandemia, todo explotó».
Miki dijo que «se llenó de gente y no damos a basto» y sumó que no están recibiendo tanta ayuda de las instituciones o de los particulares como antes. «De a poco las donaciones se aplacaron y nos quedamos sin mercadería», dijo a este diario
Y reiteró: «Al principio nos donaban un montón de cosas y ahora se cortó: siempre tenemos nuestros colaboradores pero ahora se reparte la mercadería cuando hay».
Los integrante del Desayunador sin embargo no aflojan y siguen con la entrega de las comidas. Pero no se quedan ahí ya que organizan, de manera activa, actividades para recolectar mantas, frazadas y ropa entre otras cosas. «Realmente, nunca nos íbamos a imaginar una cosa así».
Lo ideal, dijo Fiol, es que quienes quieran ayudarlos, concurran de manera directa al desayunador (ubicado en Italia y Chaplín) o bien se comuniquen al teléfono de Miki 02954 15511945.
«A llenar las ollas», reza una de las consignas en sus redes sociales donde se difunden también las colectas, por ejemplo, de retazos de lana o abrigos para hacer frazadas para las familias del barrio en momentos donde no solo la pandemia, sino el invierno, asoma y no perdona.