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Cierra el primer Jardín en cuarentena

Agobiados por la crisis económica que provocó la pandemia del coronavirus, el Jardín Maternal «Tutú Marambá» de Santa Rosa se vio obligado a cerrar sus puertas. «No hubo otra opción, es la realidad que no solo pasa nuestro jardín sino que ya pasaron algunos y que corren el riesgo de pasar todos los jardines», se lamentó Marita Pérez, una de las dueñas del centro educativo.

La crisis económica que está generando el coronavirus se nota con cada vez más fuerza, y así, muchos rubros se han visto afectados por la pandemia: uno de ellos ha sido la educación privada y, principalmente, los jardines maternales. Es que, ante la suspensión de las clases, muchas familias dejaron de afrontar el pago de las cuotas, principal fuente de ingreso de estas instituciones que, a diferencia de los otros niveles educativos, no están subvencionados por el Estado.

En Santa Rosa, son muchos los jardines que están afrontando dificultades para sostenerse en pie y que ven, ante este escenario de cuarentena, como una opción cada vez más cercana el cierre definitivo de sus puertas. Lamentablemente, «Tutú Marambá» es uno de las instituciones que tomó esa decisión.

La dolorosa noticia la dio a conocer el jardín a través de un emotivo video en las redes sociales, donde las docentes que integraban el equipo de trabajo dio su último adiós a las familias. «Gracias infinitas por tanto», publicaron desde la cuenta Facebook.

«No hubo opción»

En diálogo con LA ARENA, Marita Pérez, quien dirigía el jardín junto a su colega Ana Arguinzoniz, admitió que «no hubo otra opción» que cerrar el establecimiento que, según alertó, no será el único en sufrir este desenlace si no se toman medidas para socorrer al sector.

«Nosotros hablamos con quienes teníamos que hablar, pedimos ayuda, pero no hubo otra opción. Estamos comunicándonos con las familias para darles la noticia y es la realidad que no solo pasa nuestro jardín sino que ya pasaron algunos y que corren el riesgo de pasar todos los jardines de Santa Rosa», explicó Pérez.

Con el cierre, son cinco docentes que se quedan sin su puesto de trabajo en medio de un contexto para nada alentador. «La decisión no fue fácil, la tomamos esta semana. Remamos mucho el mes anterior, tuvimos que pedir plata prestada para afrontar los sueldos y esa es la situación», detalló sobre la crítica situación en la que se encontraba el establecimiento. Un martirio que, a una semana del inicio de junio, no querían volver a afrontar.

«Este mes habíamos propuesto el pago del 50 por ciento de las cuotas. Obviamente, hay familias que no pueden pagar por esta situación. Pero no es solamente la falta de pago, sino lo poco que se visibiliza la necesidad del jardín, desde Educación», reclamó.

Sin ayuda

Por otro lado, la docente cuestionó la falta de ayuda por parte de las autoridades del Gobierno Nacional. «Nosotros nos quedamos afuera de la ayuda, así que ya de entrada teníamos que remarla sola con la familia. Después el Estado (Nacional) que desconocía el pago porque era Educación, pero después se retractaron y dijeron que sí, pero imagináte que es 21 y todavía no han cobrado», apuntó.

En este sentido, la docente agradeció el apoyo por parte de muchas de las familias que integraban el jardín maternal, ya que muchas -pese a que sus recursos habían disminuido- continuaron pagando las cuotas. No obstante, ya habían anticipado que «no sabían si podían el próximo mes».

«Las familias colaboraron como pudieron, muchas dijeron que podían este mes y el otro no sabían. Y muchas nos avisaron que no iban a seguir, por lo menos por este año. Así que fue una cadena de un montón de cosas. La gente piensa que se hace rica con un jardín maternal, pero no es así. Esto es día a día, mes a mes, y la lucha de las docentes es mucha», explicó.

«No son guarderías»

«Los que son dueños son trabajadores, que los mueven la vocación y el amor y las ganas de enseñar. Y de poder contagiar la importancia de los jardines, no son guarderías, acá la remamos mucho», señaló Pérez, quien apuntó contra el prejuicio que cataloga estos establecimientos educativos como «simples guarderías».

«Son espacios de construcción mutua, de aprendizaje, afectivos. Son lugares maravillosos que no los subvenciona el Estado y que todo lo que se hace dentro es gracias al jardín y las familias. En el jardín le enseñamos a pensar a los peques, a volar, a reírse, y hoy perdimos todo eso. Perdimos las ganas de soñar y de luchar. Nos dejaron solas. No puedo entender como hay tantas empresas que pueden sostenerse y reciben la ayuda del Estado», se lamentó la docente.

El gremio ya lo había advertido

Dos semanas atrás, el Sindicato Argentino de Docentes Particulares (Sadop) ya había alertado sobre la crítica situación económica en la que estaban los jardines maternales en La Pampa luego de que muchos padres optaran por dejar de pagar las cuotas tras la suspensión de clases por la pandemia del coronavirus. «Es posible que cierren», habían advertido.

En diálogo con LA ARENA, la titular del sindicato, Marcela Urban, fue quien reveló que muchos padres dejaron de pagar las cuotas de los jardines maternales, con lo que están afrontando «graves problemas» para cubrir los gastos de funcionamiento, entre ellos, el sueldo de los trabajadores de la educación.

Según había precisado la gremialista, parte del problema radica en que -ante esta situación de pandemia- «muchos papás han retirado a sus nenes del jardín», mientras que otras familias «negociaron con la patronal para que se le cobre menos» y esto provocó que los jardines «no dispongan con los recursos», principalmente para pagar los sueldos.

«Acá hay una cuestión que hay que tener en cuenta, las familias no tienen que tomar a los jardines maternales como guarderías. Ese es el grave problema, entonces mientras lo tomen como el primer paso de la enseñanza que recibe un niño, estaría bárbaro. Pero si lo tomamos como una guardería, las cosas se empiezan a complicar», cuestionó Urban.