“Vienen de todos los colores políticos”

HISTORIA DE UN PELUQUERO DE CIUDAD

A raíz de una nota publicada por este diario, se originó una controversia sobre peluqueros y consultores. Finalmente, se dio con la persona indicada.
“¿Juanca, sos vos?”, “El mismo que viste y calza”.
Hace un mes el cronista había cometido el gravísimo, injurioso, bochornoso e imperdonable error de realizar una entrevista no anunciada a un peluquero pasajero, y encima, como si esto fuera poco, de colocarle la estampa de “consultor político”.
Esto le sucedió porque es un improvisado, un inexperto, un cronista poco riguroso. Porque si se hubiera detenido un instante, si hubiera investigado, apenas escarbado sobre la superficie de la configuración peluquera de Santa Rosa, se le hubiera aparecido, súbitamente, la prepotente cara de Juan Carlos Rodríguez: el verdadero consultor político.

La factura.
Luego de cinco mates lavados no con dos, sino con tres cucharadas de azúcar, Juanca le hizo sentir al cronista el rigor de la factura. Tenía pegada en la pared la nota “Entre peluqueros y consultores políticos”, publicada el 28 de mayo. Le dijo: “La nota muy buena, pero…”.
¿Cómo era posible que él, con sus 33 años de trayectoria, y tantas roscas y rosquetas formuladas con diversos políticos, militantes y fiscales, entre tijeras y tijerazos, no lleve esa credencial? Cuando el cronista le pidió por favor que lo disculpe por no haberlo conocido antes, Juanca cambió la yerba y, entonces, comenzaron a hablar.

El verdadero.
“Esa nota la traje acá aunque no me la hayan hecho a mí, la traje igual (aún le quedaba una sola factura en su talonario de reproches), porque acá viene mucha gente política”.
“Este es un lugar político (uno mira alrededor: tranquilamente la peluquería podría funcionar como una Unidad Básica Pop). Yo le corto el pelo a fiscales, concejales, diputados, políticos (y su pecho parece un cofre cerrado repleto de jugosa e envidiable información).
“Vienen de todos los colores políticos . Igualmente yo me ubico, si te sentás ahí y sos de Cambiemos, no te voy a decir ‘no, porque Macri es un gato’, no, de ultima te digo ‘mirá, a mí me parece tal y cual cosa…'” (Juanca es trabajador, nacionalista y católico: es, por supuesto, “peronista pero del 45”, aunque sea hincha de River, contradicciones tienen todos).
“Este es mi negocio, yo defiendo mi negocio, no puedo pelearme con el cliente”.
El cronista pregunta: “¿Y alguna vez para hacer sentir cómodo al cliente tuviste que hinchar por la ‘contra’?”.
“Y… el cliente siempre tiene la razón (risas prolongadas). Pero ojo, también me he peleado”.
“Cuando el negocio iba bien”, se le comenta.
“Claro, cuando recién estaba empezando…”, y cierra los ojos como diciendo “ni te cuento la cantidad de sapos que me he tragado”.
Entonces, se le formula la pregunta esperada: “¿Vos te consideras el peluquero más político de la ciudad?”
“Yo creo que sí”, declara. “Me considero el más político, no el más pistola, sino el más político”.
De pronto, el cronista se encuentra en una encrucijada. Juanca contraataca y lo interroga: “¿y vos de qué partido sos?”. El cronista se ve obligado a responder, quiere generar más confianza, más afinidad, entonces responde, en forma de pregunta, con una máxima histórica: “¿Acaso no somos todos peronistas?”.
Y todo se descontrola, Juanca se entusiasma, y por los aires vuelan mechones de cabellos, tijeras y cremas diversas.

El personaje.
Es carismático y envolvente. Mide como 1,70 mts. pero lo duplica en empuje. De su cabeza crepitan proyectos una y otra vez. Es apasionado con todo lo que hace, y no quiere correr a la vida desde atrás. Juanca impone su existencia.
Trabaja en el Concejo Deliberante hace 32 años, pero aún no ha sido concejal. Es peluquero desde los 20 años, tiene 53. Comenzó haciendo piadosos cortes a domicilio, y se convirtió en un verdadero profesional del cabello: ha sido nada menos que campeón nacional. Cuentan que, cuando tiene ganas, sus movimientos con las tijeras son “líricos”.
Es solidario, hace cruzadas solidarias en comedores y escuelas hogares. Trabaja más que nada con chicos, “porque son los que más sufren esta política neoliberal”.
Es un coleccionista de recuerdos; en una frágil carpeta conserva toda su vida, podría ser decididamente melancólico, pero no lo es. “Se extrañan algunas cosas, pero son ciclos. Ahora que vengan los pibes”, dice y saca a relucir la grandeza del trasvasamiento generacional.
Es católico, ha hecho retiros espirituales, y no se ha asustado aquella vez que se encontró consigo mismo.
El hombre mira de frente. Es viajero, hace boxeo, es ciclista, filosofa, ha jugado al fútbol, corre maratones. Digámoslo, ya mismo, para no gastar más caracteres: Juanca es un todoterreno.

Proceso de cooptación.
“Hay que generar trabajo. Macri liberó las importaciones, el mercado interno murió. Yo no soy menemista, kirchnerista, soy pe-ro-nis-ta, pero si hay que acompañar… Me defino como un laburante”.
“Vos me preguntás por qué te metés en política (se pregunta), y no es para robar (se responde). Es por y para. Por los derechos de los trabajadores, y para cada una de las personas”, y al cronista poco a poco lo van convenciendo, más cuando el hombre se diferencia de los políticos mientras hace política con él. “Porque los políticos cuando llegan siempre hacen lo mismo”.
Entonces se le pregunta: “¿Y vos no te considerás un político?”.
Se detiene, deja de cebar mate, levanta la cabeza, mira, arruga la frente, la nariz. Risas: “Che, no pongas esto”.
Luego, retoma la pregunta y responde, ahora sí, como un verdadero político: “Nosotros ¿sabés qué somos? Somos militantes. Dentro de la humildad de mi peluquería, yo sin querer puedo hacer política”.
Cronista: “Claro, sin querer…”
(Risas)

Consultor y, además, psicólogo.
“Acá viene mucha gente que votó a Macri porque se compró un 0 km. y se creyeron que eran los nuevos ricos. ¿Sabés la cantidad de peronistas que lo votaron y ahora no pueden pagar la luz? Se quieren matar, te dicen: ‘cómo me equivoqué, cómo me equivoqué’ (y se agarra la cabeza, imitando a los arrepentidos).
Pregunta: ¿Y es cierto que te consultan, que sos un termómetro social?
“Claro, te preguntan, te estudian, y así tal cual hablo con vos, les contesto a los otros. Lo fundamento, no es que hablo pelotudeces. Podés estar o no equivocado, pero uno da un pantallazo. De 10 tipos que vienen, sabés para dónde va la tendencia”.
Entonces, el peluquero todoterreno desarrolla, extiende el razonamiento para que quien lo escucha pueda comprender: “Porque, ¿sabés qué pasa? Nosotros, además de peluqueros, somos medios psicólogos”.
El cronista lo mira.
“El peluquero es muy psicólogo, el cliente por ahí te cuenta cosas muy grosas, y uno un poco contiene. Primero vienen porque les gusta cómo le cortás, segundo por cómo lo tratás. Hay gente que viene porque se siente cómoda nomás, porque se hace una amistad. Esto… es realmente muy hermoso”.
Y los ojos de Juan Carlos Rodríguez brillan, como cuando tenía 20 años y circulaba en su eterna bici, llena de ilusiones, por los pasillos de Calzar, en busca del mango, y de una nueva aventura para contar. (NYC)