Vital Asistencia funciona como cooperativa y brinda atención médica domiciliaria

En Vital Asistencia se brinda atención sanitaria domiciliaria a personas con enfermedades graves o de edad avanzada que necesitan ayuda diaria. Ángeles San Martín lleva adelante un emprendimiento con una identidad bien definida: la del cooperativismo.
Si se piensa en el perfil emprendedor la mayoría lo asocia con poner en marcha la elaboración de productos: indumentaria, alimentos, materiales de construcción. El abanico de posibilidades es muy amplio pero pocos lo relacionan con una cuestión clave: la parte humana. Y es ahí hacia donde apunta Vital Asistencia, una cooperativa de trabajo santarroseña que emplea a 14 personas y se dedica a la atención domiciliaria de quienes atraviesan la vejez o padecen patologías graves.
“La muerte es parte de la vida, es algo inevitable, entonces no es bueno que quien atraviesa por lo que puede ser la parte final de su vida lo haga de mala manera: que esté sucio, abandonado, sin higiene o cuidado personal. Nosotros nos ocupamos de eso y de un cuidado integral del paciente y en eso es fundamental generar un vínculo y la confianza necesaria para que quien esté en su casa no se sienta invadido e incómodo”, cuenta Ángeles sobre su trabajo diario, una tarea que como cualquier otra requiere esfuerzo y dedicación pero que se vincula directamente con el costado más humano.
Angeles San Martín tiene 42 años, nació en General Acha y después de un largo recorrido por distintos puntos del país en los que se multiplicaron la variedad y cantidad de trabajos, en 2013 desembarcó en Santa Rosa con una idea que le daba vueltas en la cabeza desde hacía tiempo: conformar una cooperativa de trabajo.
“Cuando viví en Buenos Aires tuve la chance de participar en una cooperativa. Hice muchas cosas, estudié Enfermería, trabajé en el Hospital de Clínicas y fue asistente de un médico forense en las autopsias. Hace cinco años, cuando me instalé acá, me puse a vender ropa y entré a trabajar al Banco de Sangre, también trabajé para una internación pediátrica domiciliaria y ahí me empezó a atraer lo de la cooperativa. Estudié y leí muchísimo sobre cooperativismo y me gustó el modelo, quise probar y hoy no salgo por nada del cooperativismo. No sería empleada. Es una economía y un modo de trabajo completamente diferente”.
Vital Asistencia Domiciliaria comenzó a funcionar en 2015 con un paciente y desde entonces creció por los llamados particulares y por los convenios firmados con las obras sociales, con el Sempre, con Amusin.
“Hoy somos 14 personas las que trabajamos y van a ingresar más. Tenemos un Consejo de Administración que nos representa y yo soy la presidenta: me encargo de buscar los convenios, los pacientes, las actividades. Una vez al mes organizamos todas las guardias y después nos vamos reemplazando de acuerdo a la necesidad de cada uno. Funcionamos como un equipo, como una familia porque eso diferencia a una cooperativa de una empresa. Hay gente que se acomoda a este modelo de trabajo y otra que no. Mucha gente tiene el chip de empleado y cuesta que se lo saque para pensar como dueño de su economía”, aclara Ángeles.
En expansión.
El emprendimiento fue distinguido en 2016 en el Senado nacional con una mención honorífica en el marco del programa Madre Emprendedora y ha sido convocado para contar la experiencia en distintos lugares del país. “En septiembre vamos a ir a Tres Lomas y en octubre a Trelew. Me contactó una concejala de esa ciudad que atravesó una situación muy dura con su madre enferma de cáncer: ella no conseguía a quién confiarle el cuidado y debió hacerse cargo de todo casi sin descanso. Cuando su mamá falleció, ella terminó deprimida. A través de una red de cooperativas supo de Vital así que voy a ir dos días a dar charlas y actividades”.
Vital Asistencia también trabaja con la Cosega -la cooperativa de General Acha- para expandirse hacia esa ciudad, y lo mismo con la Corpico, de General Pico. En Santa Rosa, rubricó un convenio con la CPE (Cooperativa Popular de Electricidad) para el otorgamiento de un terreno en comodato para inaugurar un “Ecoarte”.
“Vamos a hacer un centro recreativo durante los fines de semana porque la idea es completar la rehabilitación. Pasa mucho que todo lo que los pacientes hacen en la semana se pierde el sábado y domingo porque se quedan sin actividad. También quiero traer el tratamiento que se hace con los perros y que alivia a los pacientes, hacer una huerta. Hay mucho para hacer y sería bueno que todas las cooperativas nos unamos y trabajemos juntas”.
Adaptación.
Más allá de los cuidados y de la asistencia diaria, en Vital se ocupan de un componente clave para quienes afrontan una situación complicada, lo mismo que para sus familias. “El año pasado empezamos a hacer el periodo de adaptación, hay personas con patologías crónicas complicadas y necesitan atención las 24 horas. Y pasar de vivir solo en tu casa a instalar gente que no conocés, a veces cuesta y hasta podés retrasar la mejoría de ese paciente. Entonces empezamos a ir una o dos horas a la mañana y se hace el baño, la medicación, la toma de los signos vitales y listo. Y volvés a la noche y así durante 15 días porque de esa forma se genera un vínculo, un cariño con el asistente que hace que el paciente no se sienta invadido, que esté cómodo”.
Ángeles sabe lo que es afrontar una complicación seria de la salud. A sus 21 años tuvo un cáncer de útero y gracias al tratamiento y al empuje de su juventud pudo recuperarse. Y pudo recorrer miles de kilómetros de rutas del país subida a su pasión por las motos. Hoy recorre casas para brindar una asistencia tan necesaria como responsable.
“La gente se acerca porque se tiene mucho más en cuenta lo de transitar la vejez en el domicilio, estar en el entorno familiar, que es lo mejor para afrontar alguna enfermedad complicada. La mayoría de quienes están en un geriátrico está consciente y no la pasa bien. Nosotros brindamos cuidados y asistencia, tenemos un trabajo especial porque muchas veces ayudamos y acompañamos un proceso que es natural, que está asociado directamente a la vida aunque nos marque lo contrario”.

Una tienda de emprendedores.
Los proyectos e iniciativas de Ángeles se multiplican cada día, por eso uno de sus próximos objetivos es abrir “una tienda de economía social” a la vera de la ruta nacional 35. “Le pedí a la Cooperativa de Santa Rosa los locales que tiene en la ex planta láctea. La idea es abrir un punto de venta para todos los emprendedores que hagan algún trabajo manual. Sería un local con artesanías y todo lo regional pampeano, y otro local para alimentos y bebidas. La 35 es una ruta súpertransitada y quien pasa por ahí no tiene dónde comprar algo típico de acá. Estaría abierto todos los días, sobre todo los fines de semana y la intención es ayudar a la economía social”.
Vital Asistencia tuvo su stand en la Feria de Emprendedores que el gobierno provincial organizó el año pasado en Toay y también participa en la Feria Franca que se monta en los terrenos del ferrocarril. Ángeles, además, trabaja en la conformación local de una filial de Gestara (Grupo de Empresas Sociales y Trabajadores Autogestionados de la República Argentina).
“Integro una red de cooperativas sociales del país y en ese marco fue clave el aporte de Leonardo Duba, que es el presidente de Gestara, que está integrada por cooperativas y muchos trabajadores particulares. Las entidades de este tipo tenemos un objeto social y tratamos de mejorar el compañerismo, de vincularnos más, hay reglas que ponemos, por supuesto, pero se busca mejorar el vínculo entre nosotros porque eso también influye en el servicio que brindamos que se apoya sobre todo en la parte humana”.