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Volver al llano casi en silencio

BARRUTI VUELVE A LA IMPRENTA EN ACHA. DIJO PRESENTE EN LAS 96 SESIONES EN CUATRO AÑOS

En cuatro años del anterior período legislativo, se realizaron 96 sesiones, y solamente el 10 % de los diputados estuvieron en cada una de ellas. Fueron tres los que siempre dijeron presente: Lucrecia Barruti, Espartaco Marín y Raúl Zurbrigk, todos del bloque Justicialista.
Espartaco es el único que continuará en el presente período en la Cámara de Diputados; en tanto Zurbrigk habría cumplido su última actuación en la función pública y volvió a su pueblo, General San Martín.
El caso de Lucrecia Barruti es distinto, porque siendo aún muy joven para la política, decidió que «al menos por un tiempo» se alejará para volver a realizar la tarea que desempeñaba en General Acha antes de ser legisladora: trabajar en la Imprenta LyM. Tal vez en su momento la más grande que existía en la provincia; pero ahora como una firma distinta, con otra razón social pero con parecidos objetivos.
Vinculada a una familia dedicada a actividades agropecuarias, la ex diputada -antes había sido concejal- es conocida en General Acha como «Lucrecia, de la imprenta», porque muchos años trabajó en esa actividad.
Vive desde sus cinco años en La Pampa, pero cuenta que sus hijos «nacieron aquí, y me siento re-pampeana», enfatiza. «Quiero entrañablemente a La Pampa», dice mientras señala que es hija de Daniel y Elizabeth, que tiene «dos hermanos, Andrea y Nicolás y seis sobrinos maravillosos».
Acompañando a sus padres vivió su infancia y parte de su adolescencia «en el campo, porque papá administraba la estancia La Escondida. Recuerdo que todos los días recorríamos 100 kilómetros para ir al colegio en General Acha».
Después habla de sus hijos, «tengo los dos más grandes, Camila que estudia profesorado en Educación Básica; Mateo que está en el secundario; y con Mauro tenemos a Luca que tiene 5 años», puntualiza.

Siempre el trabajo.
Su primer trabajo fue en un instituto de computación, más tarde en la Asociación Rural de General Acha, en una guardería, y desde los 17 años en Editora LyM, «la imprenta más grande de la provincia», hasta el momento en que fue electa diputada. «Fueron 23 años, y me conocen como ‘Lucrecia, la de la imprenta’… Me gustaba mucho ser editora, tuve excelente relación con mis compañeros de trabajo y mi ex jefe, y mientras trabajaba pude estudiar magisterio», señala.
Fue concejal por el peronismo, partido al que se vinculó en 1998, para intervenir «en una elección interna, que perdimos por muy poquito», rememora.
Más tarde, junto a Exito Manuel Gianforte, Pedro Arcuri, Aldo Rava, en una lista encabezada por Carlos Verna, ingresó como concejal. «Fueron años duros, el tiempo del 2001 y los cacerolazos… Después de eso se desempeñó como delegada de la Zona Sur del IPAV «pero a los tres meses presenté la renuncia y seguí como editora. En ese momento me dije ‘en política nunca más’. Pero volví 10 años después, en una línea donde estaba Silvia Caminos y con la lista encabezada por Nazareno Venezuela, con Compromiso Peronista».

La legisladora.
Vendría luego su ingreso a la Legislatura, y obviamente dejó la imprenta: «La verdad es que fueron cuatro años muy intensos. Llegué naturalmente con temores, pero lo cierto es que cuando hay ganas de trabajar y de hacer cosas se puede participar, tuvimos una muy buena relación en nuestro bloque, y me fui conforme… a volver a lo mío», explicó.
Es la propia ex diputada quien precisa cuál es el proyecto: «En febrero, junto a Verónica San Vicente, también ex empleada de lo que era Editora, abriremos una nueva imprenta que funcionará en el edificio donde estaba LyM. Para eso creamos una sociedad entre ambas. Se llamará Duam Industria Gráfica, que en mapuche significa Idea».
Señaló que tienen «todas las expectativas, dado que contamos con experiencia, y es a lo que nos hemos dedicado desde siempre. Y además, lo más importante, tenemos el acompañamiento de muchos ex clientes y amigos que hemos logrado a lo largo de los años en este rubro».
Razona Lucrecia que «emprender nunca fue fácil en nuestro país, pero no obstante siempre digo que cuando uno pone responsabilidad, trabajo y pasión en lo que desea los resultados serán seguramente positivos. Porque crisis económicas hemos sufrido muchas a lo largo de los años. Sólo debemos, entre otras cosas, aprender a ser creativos y perseverantes para saber sobrellevarlas».
Brevemente acepta hablar de su futuro político: «En este punto rescato palabras de Pepe Mujica: la política no es un pasatiempo, no es una profesión para vivir de ella, es una pasión con el sueño de intentar construir un futuro social mejor. Y en lo que a mí respecta voy a seguir trabajando por el bien común y contribuyendo desde otro lugar», afirma.

Diputada agradecida.
En el final desliza una frase que deja reflejar su idiosincracia. «La verdad es que extraño mucho a los compañeros de la Cámara, a todos, a los de mi partido pero también a los de otros, y también a los empleados que realmente conmigo se portaron muy bien. Seguro la semana que viene que tengo que estar en Santa Rosa por algunos trámites, pasaré por la Legislatura para saludar a todos», prometió.
Lucrecia Barruti, cabe decir, se despidió de los empleados el día 9 de diciembre recorriendo -una a una- cada oficina del edificio legislativo. Un gesto de humildad y agradecimiento que bien vale la pena destacar.

Confianza en Sabarots
«Tengo buena relación con Abel Sabarots, y creo que hará una buena gestión, formó un buen equipo de trabajo y además cuenta, como todas las localidades de la provincia, con el acompañamiento del Gobierno provincial», analizó Lucrecia Barruti sobre la flamante gestión municipal en General Acha.
Agregó que el gobernador Sergio Ziliotto, en una reciente visita, «reafirmó el compromiso con Acha». Señaló que «independientemente del partido que gobierne la ciudad, para que crezca y se desarrolle hay que comprender que dejamos de ser un pueblo hace mucho tiempo, lo que nos obliga a pensar en grande, y que necesitamos un trabajo mancomunado para que sea la General Acha que soñamos y merecemos. Llevará tiempo, pero entre todos lo podemos hacer posible».