Volvió Sergio

Luego de diez largos días de estar hospitalizado por una infección en la espalda producida por su vieja silla de ruedas, Sergio García regresó ayer a su carpa montada en la explanada de la Ciudad Judicial tras recibir el alta médica.
En una mañana muy fría y con poco movimiento por el receso que impone la Feria Judicial de invierno, García regresó a “su hogar”. Ahora tocará continuar con la incansable lucha que lleva adelante desde hace siete años, cuando sufrió un accidente en el barrio Santa María de las Pampas y que lo dejó postrado.
Por ese hecho, el joven mecánico optó por montar una carpa -su casa, reconocida en el propio Documento Nacional de Identidad de García- en la explanada del Centro Judicial, lugar adonde reside desde hace un año y ocho meses.
“Ya estoy mejor, sin infección y un poquito más fuerte”, sostuvo García en su diálogo con LA ARENA apenas había arribado a la carpa, pasadas las 11 horas de la mañana del lunes. Llegó acompañado de un amigo y de una mujer que lo asistieron hasta que pudo acomodarse nuevamente dentro de ese lugar donde el frío entra por todos lados.
Si bien estaba alegre por haber regresado y por estar bien físicamente, lo mejor para él fue haber encontrado la carpa en las mismas condiciones que la había dejado: “Está todo intacto, todo perfecto. La policía también la ha cuidado mientras no estaba porque me llamaron para avisarme que andaba gente; y se daban una vuelta de vez en cuando”.

Agradecido.
En su diálogo con este medio García recordó los primeros momentos en el hospital Evita, del barrio Plan 5.000, y contó: “Llegué con fiebre, estaba mal. Estaba bastante crítico, pero la atención médica fue excelente”. En este sentido manifestó su agradecimiento a los médicos y al personal del nosocomio que con su asistencia lo rehabilitaron. “Me salvaron la vida de vuelta”, confesó.
El mecánico debió ser hospitalizado luego de padecer una infección en la espalda, que le provocó escaras por estar tanto tiempo apoyado en una silla de ruedas no apta. Su antigua silla se encontraba en condiciones deplorables. Estaba completamente rota y atada con alambres que fueron los causantes de las dolorosas heridas.
Para su fortuna -después de una larga lucha- la obra social PAMI le entregó el pasado abril una silla nueva y adecuada para su uso.

Viejo lobo.
Mientras Sergio estaba postrado a una cama del hospital, su compañero fiel, Viejo Lobo, un perro, había quedado al cuidado de la carpa. Sin embargo el pasar de unas jóvenes que habían ido a hacer un pic-nic cerca de ahí, motivó al can a seguirlas y dejar la casa.
Al enterarse de ello y pese a estar comprometido de salud, Sergio mostró su preocupación, y dio a conocer lo ocurrido, porque su amigo estaba perdido.
Por suerte Viejo Lobo fue hallado sano y salvo en la calle Pilcomayo, en pleno Zona Norte, cerca de la iglesia San Cayetano y ayer, después del mediodía, los dos amigos volvieron a reencontrarse. Era tanta la alegría que García le dijo a quienes regresaron al perro de vuelta a la carpa una frase llena de emotividad: “Me devolvieron un pedazo de mi vida”.