Winifreda: se abrió un nuevo merendero para los niños

UN "SALVAVIDAS" PARA LOS MAS NECESITADOS

Ante el aumento constante del costo de los productos de la canasta básica y una economía “enfriada” por la baja del consumo, los espacios gestionados por vecinos solidarios funcionan como “salvavidas” para los más necesitados. En este escenario, unas diez vecinas de Winifreda decidieron no permanecer indiferentes al ajuste económico e inauguraron un merendero. Sin difundirlo masivamente el primer día llegaron a los 15 niños y niñas.
Es el segundo lugar de este tipo que brinda comida en el pueblo. Más de una docena de caritas esperan ansiosas que les sirvan la copa de leche. Cuando llega ese momento toman una o dos tazas, degustan tortas y facturas. Sonríen de alegría. Las vecinas se sienten satisfechas con la tarea realizada en forma mancomunada y acuerdan replicarla cada fin de semana.
Estos momentos se vivieron en el merendero “Manos Unidas por Sonrisas”, que abrió sus puertas por primera vez el domingo pasado y funciona en el garaje de la vivienda que alquila para vivir Isabel Rosa Miranda, ubicada en la calle Belgrano, a metros de la plaza San Martín. La inquilina abona aparte el uso del garaje. Junto a las solidarias pobladoras colaboran jóvenes varones. Uno de ellos se encargó de adornar el salón donde los menores merendaron.

“Todo a pulmón”.
“Somos un grupo apolítico de mujeres solidarias, todas humildes las que estamos trabajando para llevar adelante este merendero que recién comienza, lo hacemos todo a pulmón. La idea es continuarlo y ampliarlo ante la tremenda situación económica que estamos viviendo. Como madres no podemos cerrar los ojos ante la realidad que nos afecta”, dijo Isabel.
Asumieron el compromiso de poner en marcha el emprendimiento tras varias reuniones y no dejaron que “ciertas cosas” se les “interpusieran en el camino”. El vecino Sergio Grabovsky, adornó el inmueble con cortinas y globos, los demás colaboradores lo limpiaron, pusieron el tablón y las sillas.
Las mujeres prepararon la mesa, calentaron la leche y se la sirvieron a los pequeños. Agradecieron a las madres que mandaron a sus hijos el primer día y a comercios y particulares que ayudaron con donaciones y los invitaron a seguir colaborando.
“Lo único que queremos es que las personas abran su corazón y nos ayuden para que los niños tengan un mejor bienestar. Le pido a la comunidad que nos dé una mano con comestibles, alguna silla o mesa plástica para atenderlos mejor; empezamos con muy poco, pero la idea es continuar porque cada vez está peor la situación del país, todos los días aumenta la nafta, la mercadería, entonces a los niños de nuestro pueblo les queremos dar una mano poniendo nuestro trabajo solidario”, manifestó Isabel.
Ella es hija de hacheros y tuvo “una niñez dificilísima -recordó- hemos pasado mucho hambre en el campo, viviendo en carpitas de chapa, por eso hoy quiero brindar mi corazón a los demás. Una de las personas especiales que nos están ayudando sabe perfectamente la vida que yo pasé porque trabajó con mi padre hachero y ahora nos está ayudando un montón”.

Merienda dominguera.
Cada domingo, a partir de las 16, les darán la leche a los infantes que se acerquen. Un alimento vital para el desarrollo humano. El proyecto es más ambicioso: llevarlos al circuito de la salud para que hagan ejercicios y organizar juegos para que se entretengan. “Si conseguimos un lugar físico más grande hasta podríamos dar una cena a niños y adultos mayores necesitados para que nadie se vaya a dormir sin comer”, se ilusionó Isabel.
Este merendero se suma a otro que funciona los viernes en instalaciones de la iglesia Biblia Abierta, ubicada en la calle Mitre. Entre los dos atienden a 30 menores. Al comedor municipal asisten entre 28 y 35 chicos. Es muy probable que se repitan en los distintos lugares.

“Piden comida”.
Recientemente el secretario de Desarrollo Social comunal, Sergio Bellendir, reconoció que la principal demanda de los sectores más castigados por la crisis económica nacional “es la comida”. En su área, “lo que se nota como fundamental demanda es la comida, a la gente no le alcanza para comprar los alimentos”, admitió.
“A nadie le causa gracia ni tiene como costumbre acercarse al municipio a pedir, pero cuando el hambre aprieta el orgullo baja. No es ninguna deshonra pedir porque alimentar a la familia es lo que cualquier ser humano apunta”, agregó. Según Bellendir, la demanda alimentaria a ha ido creciendo desde enero-febrero en adelante.