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Ya son 30 las familias que se instalaron en «El Nuevo Salitral»

Motivadas por una búsqueda desesperada por encontrar un lugar para vivir, más familias se instalaron ayer en el nuevo asentamiento de Santa Rosa «El Nuevo Salitral». La demanda fue tal que, en tan sólo unos días, los terrenos municipales fueron ocupados en su totalidad y «ya no hay lugar para nadie más», según revelaron los propios vecinos, quienes a pesar del intenso frío no renuncian a sus sueños y anticipan que seguirán en el lugar «hasta las últimas consecuencias».
«Ya no hay lugar, está todo lleno», relató a LA ARENA Carina Lezcano, una de las primeras habitantes del asentamiento, al mismo tiempo que precisó que durante la jornada de ayer, tras conocerse la noticia, más personas arribaron al lugar: «Deben haber ya 30 familias, la verdad que no pude contar pero hay más que ayer (por el jueves), pasa que uno no puede salir de acá porque tenemos que cuidar nuestras cosas».
Sin embargo, la mujer admitió que ese número puede ser mayor ya que, ante la falta de espacio en los terrenos aledaños a donde ella se ubicó, muchas personas comenzaron a ocupar otras parcelas que -presuntamente- no serían municipales, sino que corresponderían a particulares.

«Hay que remarla».
«Cuando uno tiene un sueño, puede pasar viento, agua, marea, pero se va a cumplir. Así que acá estamos con el frío remándola porque no queda otra». En esas pocas palabras resumió Carina, quien fue junto a su pareja una de las primeras en instalarse en el lugar, lo que sienten y piensan las 30 familias que ocupan los terrenos municipales ubicados al norte del Parque Recreativo «Don Tomás».
Carina fue la primera persona en ubicarse en los terrenos y la encargada de bautizar el asentamiento. Tras no haberle sido adjudicada una vivienda y haber acampado en el Instituto Provincial Autárquico de Vivienda (IPAV), se le ocurrió ocupar este terreno que -según averiguó- figura como «chacra municipal».
Con lo que tuvo a mano, armó una precaria casilla con algunas maderas, chapas y lonas, y hasta se construyó una estufa hogar con la cual se intentan calefaccionar, aunque desde ayer cuentan con el servicio de energía eléctrica y esperan conseguir un caloventor para poder paliar el intenso frío. Allí vive con su marido y desde anoche con sus cinco hijos de 14, 10, 8, 3 y 1 año, según relató la mujer.
-¿Cuál es la situación de tu familia, tienen trabajo?
-Lamentablemente no tengo trabajo y mi pareja hace changas y se las rebusca como puede. Hacemos milanesas para vender y bizcochuelos, nuestra situación es muy precaria. Unicamente cobramos la Asignación Universal por Hijo por mis hijos pero no alcanza para pagar un alquiler, solo nos sirve para comer.

Fábrica textil.
Jonathan Pérez, otro de los vecinos que decidió instalarse en el asentamiento hace unos cinco días, reveló que detrás de la búsqueda de una casa donde vivir también está el deseo de construir un galpón para montar allí una fábrica textil y dar trabajo a los vecinos de «El Nuevo Salitral». El joven, de 30 años, contó que actualmente trabaja en un taller en el Plan 5000 -el cual bautizó como «Tocando el sol»- y que si consigue los recursos necesarios espera trasladar todo a su nuevo terreno.
«Si conseguimos que nos bajen la luz, vamos a traer las máquinas y poder dar trabajo a las familias. Nosotros producimos ropa, camisas, bombachas, lo que salga, para salir de ésta», señaló Jonathan en declaraciones a Radio Noticias, quien junto a su madre hoy vive en la mitad de un auto tapado con lonas, sin ningún tipo de calefacción. Allí seguirá por lo menos hasta que puedan terminar de levantar alguna habitación.
«Nosotros estábamos pagando un alquiler de una casa con mi mamá y otro de un taller. Mi mamá con la pensión por discapacidad cubre los gastos de la textil y con lo que ganamos por la venta de una moto compramos las maderas para levantar la casa en un terreno donde vamos a vivir tres familias», relató el joven.
Jonathan, como muchas familias en el lugar, aseguró que «no quieren nada gratis», solo «un lugar para vivir» y que «si tenemos que pagar por el terreno mejor».
«Se nos va el dinero en un alquiler, cuando el terreno da vida, da trabajo, da alegría y un lugar de pertenencia», precisó.

Sin ayuda.
A pesar de las condiciones de extrema precariedad en la que viven las familias, muchas de ellas con niños y niñas menores de edad, el municipio aún no ha intervenido en el lugar, según denunciaron los vecinos del asentamiento. «Apareció una camioneta de la Municipalidad por el caso de una chica que está ocupando una casa, pero no habló conmigo ni con otros vecinos», acusó Carina, quien apuntó que las autoridades municipales y provinciales los han «abandonado».
«Hay muchas familias con menores», se quejó la mujer, quien apeló a la solidaridad de los santarroseños y solicitó si se podían acercar al asentamiento -ubicado entre las calles Gobernador Duval, Neuquén y Niñas de Ayohuma- a dejar frazadas, cobijas, abrigos y elementos para calefaccionarse.
Según información que pudo recabar este diario, el municipio inició un relevamiento en el lugar para contabilizar la cantidad de personas que habitan en los terrenos ocupados, informe que es necesario para que la Provincia pueda intervenir en el caso de los menores involucrados.