Bebedero envenenado

Un total de 212 vacunos murieron durante los últimos días en un campo ubicado en cercanías a la localidad norteña de Ingeniero Luiggi, luego de haber bebido agua intoxicada por un herbicida. Los animales eran propiedad del productor Sergio Franchetto, quien estimó que las pérdidas rondan en una suma cercana a los dos millones de pesos.
Por el hecho se realizó una denuncia judicial y tomó intervención el Senasa. La mortandad de animales fue provocada por la rotura de una bomba de una máquina pulverizadora que cargaba agua del mismo tanque que abastecía a los bebederos de los animales. Personal del Senasa recorrió el lugar y se enviaron muestras para su análisis a Bahía Blanca y a Santa Rosa.
En diálogo con LA ARENA el productor damnificado indicó que una fumigadora “cargó agua en un tanque” y que “se le hizo retorno y contaminó el agua”, algo que no habría sido advertido por la persona que trabajaba con la maquinaria.
El hecho ocurrió el sábado en un campo ubicado a aproximadamente 10 kilómetros al noroeste de la localidad de Ingeniero Luiggi, que es propiedad del padre de Franchetto. La mayor parte del predio rural está alquilado para siembra y en una sector el productor ganadero afectado tiene un feet lot.
En ese momento, una pulverizadora terrestre que realizaba tareas de fumigación en un lote de siembra, cargaba agua de un tanque australiano y la rotura de la bomba, hizo que el herbicida llamado Paraquat cayera en el tanque, que es el mismo que abastece a los bebederos del establecimiento “San Marcos”, propiedad de la familia Franchetto. Esto hizo que los animales tomaran agua contaminada y mueran intoxicados.

Agua con otro color.
El domingo a la mañana, cuando el productor llegó al campo junto a su familia encontró 15 animales muertos y otros que sucumbieron ante su presencia. Además notaron que el agua del tanque tenía un color inusual, de tonalidad azulada, producto del herbicida caído. Para el lunes ya se había cotejado la muerte de 180 animales, y el productor rural le manifestó a este diario que ayer a la tarde ya eran 212 los animales muertos, entre vaquillonas y novillos, y que los pocos vacunos que le quedaban, preveía que también morirían.
En un principio se pensó que se debería sacrificar a los animales que habían quedado vivos, porque también habían sido infectados por el producto químico que se mezcló con el agua de los bebederos y de esa manera no podrían ser comercializados para el consumo humano. Sin embargo la sucesión de muertes por intoxicación de casi todos los animales, hizo que no fuera necesario tomar esta medida.

Perjuicio económico.
Franchetto manifestó que ayer visitaron el establecimiento autoridades de Senasa, y explicó que se mandaron muestras para analizar. En este sentido dijo que se enviaron muestras de sangre y vísceras a un laboratorio de Santa Rosa, y muestras del agua contaminada a Bahía Blanca.
En el establecimiento donde se dio esta importante mortandad de animales, trabajó personal policial como así también del cuerpo de Bomberos Voluntarios de Luiggi, que con una motobomba realizó tareas de limpieza en el tanque y en los bebederos. También trabajó personal municipal de Ingeniero Luiggi, que primero a bordo de un tractor juntó los animales muertos y los amontonó en un rincón. Luego con una retroexcavadora hicieron una fosa donde, por orden del Senasa se enterraron los cadáveres, para prevenir riesgos mayores de contaminación ambiental.
Consultado sobre las pérdidas económicas que le generó esta intoxicación de los vacunos, Franchetto dijo que son cercanas a los dos millones de pesos, entre 1.900.000 y 2.100.000 pesos. El damnificado indicó que con la muerte de los animales “perdí todo mi capital”.

Altamente tóxico
El herbicida que le provocó la muerte a los vacunos en un predio rural de Ingeniero Luiggi es el llamado Paraquat, el cual es altamente tóxico para los humanos si es ingerido. Es uno de los más utilizados en nuestro país y está prohibido hace casi diez años en la Unión Europea. El 11 de julio de 2007 los tribunales anularon la directiva que autorizaba al Paraquat como una sustancia activa de protección para las plantas prohibiendo desde entonces su comercialización dentro del ámbito de toda la Unión Europea.

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