Comedor entrega las viandas para que coman en sus casas

DORILA ASISTE CON ALIMENTOS A NIÑOS Y ADULTOS MAYORES

La necesidad de alimentos de la población de Dorila tuvo un leve incremento con respecto al año pasado. El comedor funciona con la entrega de viandas y cada año incorpora mejoras en su edificio y equipamiento para poder brindar el servicio de forma adecuada.
El comedor de Dorila entrega la comida a 25 familias de esa localidad, con un promedio de dos viandas a cada grupo familiar destinadas para cubrir la alimentación de los niños y las niñas. O sea que de lunes a viernes, cada mediodía, se cocinan unas 50 porciones que incluyen el plato central, pan y una fruta o postre. Además, se suple la necesidad de algunos adultos mayores, que tienen problemas de salud y necesitan esa ayuda.
La intendenta Natalia Hollman indicó que el comedor también atendió este año a un grupo de alumnos de Agustoni, que almorzaron algunos días allí porque asistían en la tarde a su clase de educación física en Dorila.
“La opción de las viandas fue una manera de dar a los niños la posibilidad de mantener el almuerzo familiar y además de no marcar una diferencia con el resto de los menores que sí pueden comer en sus casas”, explicó Hollman. De esa forma se cubre la comida a los menores en edad escolar, que cursan los niveles primario y secundario, pero también se puede incluir a los más pequeños que aún no comen solos y no podrían concurrir de forma independiente si la modalidad del comedor fuera presencial.
Los beneficiarios de las viandas son seleccionados mediante un trabajo local, porque la asistente social visita a las familias y hace un diagnóstico. Uno de los puntos centrales es el ingreso salarial que tienen los padres de los menores, porque no deben sobrepasar los 6.000 pesos. Los empleados municipales directamente quedan fuera de ese beneficio, señaló Hollman, porque se conoce que el ingreso supera ese límite mencionado.

Almuerzo y a la escuela.
El horario de entrega de las viandas se hace entre 12 y 12.30 para que a las 13 los chicos puedan asistir a la escuela. María Miranda y Natalia Giménez son las encargadas cada día de cocinar un variado menú, con carnes rojas y también pollo y pescado, ensaladas, verduras cocidas, frutas y a veces otro postre.
Los fondos de este servicio provienen del programa provincial Pro Vida Comedores, que se gestiona desde el Ministerio de Desarrollo Social. Desde allí llegan los aportes que son administrados para cubrir la necesidad local.
El comedor funciona en forma constante con un receso solo en la temporada de verano, en el mes de enero, para que las dos empleadas que trabajan allí puedan tomarse vacaciones.
En Dorila se vio un pequeño incremento en la demanda, pero no hubo cambios notorios con respecto a 2015, aseguró Hollman.
El comedor cuenta con una cocina industrial, el pasado año se renovó la parte de alacenas y muebles, también en 2015 se reacondicionó el sistema eléctrico que era antiguo. El verano anterior se adquirió una heladera nueva.
Ahora falta realizar una reparación en el cielo raso y en uno de los baños que usa el personal.
Las cocineras tienen capacitaciones cada año, organizadas por el Ministerio de Desarrollo Social, siendo esa una formación importante para las empleadas. Además, hay una nutricionista que asiste a la posta y también puede ser consultada en cuanto a las viandas.

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