Condenado por abusar de su ex novia

PIQUENSE DEBERA CUMPLIR OCHO AÑOS Y SEIS MESES DE PRISION

Florentino Rubio, juez de audiencia de la segunda circunscripción judicial de la provincia, condenó ayer a la pena de ocho años y seis meses de prisión a un joven que abuso de su ex novia, tras interceptarla cuando esta iba camino al colegio. La lectura del fallo se realizó ayer al mediodía en la sala 1 de los tribunales de esta ciudad, ante la presencia del imputado, quien estuvo acompañado por su defensor Julio Ballari. También ingresaron a la sala, los padres del acusado.
El juicio se desarrolló la semana anterior a lo largo de tres jornadas en los tribunales de esta ciudad, y en los alegatos finales, el fiscal Damián Campos solicitó que se condenara a Maximiliano Alberto Fabre, de 18 años, a la pena de 10 años de prisión tras imputarle los delitos de Abuso sexual con acceso carnal agravado por el uso de arma, privación ilegítima de la libertad agravada por el uso de violencia y lesiones leves calificadas por haber sido cometidas contra la persona con la cual mantuvo una relación de pareja.
El funcionario judicial no sostuvo en los alegatos la acusación por el delito de amenazas coactivas, tras entender que ya concurren en la figura privación ilegítima de la libertad, y tampoco le imputó el cargo de “daño simple”, que había planteado al inicio del debate.
La defensa, a cargo de los abogados Julio Ballari y Juan Cruz Goyeneche, se pronunció por la inocencia del joven, y pidió la absolución.
Rubio lo condenó tras encontrarlo culpable de los cargos de lesiones leves, abuso sexual con acceso carnal agravado y privación ilegítima de la libertad. Además lo absolvió del cargo de daño.
Durante el juicio declaró la madre de la víctima, personal policial que intervino en la investigación del hecho, como así también el médico forense que atendió a la menor, y la psicóloga que la entrevistó en Cámara Gesell.

Amenaza y abuso.
El juez señaló en el fallo que quedó corroborado que el 9 de diciembre de 2014, a las 7.45, el imputado, a la altura de la Posta Sanitaria del Barrio Rucci, en la esquina de las calles 107 y 8, interceptó a su ex novia cuando ésta se dirigía al colegio. En tal circunstancia, esgrimiendo un cuchillo la intimidó a que lo acompañara, y la llevó a su vivienda. Luego comenzó a recriminarle la decisión de terminar con el noviazgo, la tiró sobre la cama y empezó a revisarle el celular.
Tras encontrarle un mensaje de un amigo de ella, la golpeó en el rostro y la tomó por la fuerza. Luego rompió el chip de su teléfono y el de la joven, cuando percibió que ella quería dar aviso del hecho. El imputado depuso su actitud agresiva cuando la adolescente le prometió que retomarían la relación, y cerca de las 13, la dejó ir.
Rubio indicó que la principal prueba que permite reconstruir los hechos, es la declaración de la propia víctima, quien refirió que días antes del ataque había decidido terminar la relación de dos años que mantenía con Fabre.

Relato creíble.
El juez señaló que cabe computar como indicio de credibilidad, el hecho que la víctima sostuvo un idéntico y homogéneo relato, primero ante su madre, luego ante la profesional de la Unidad Funcional de Género y por último en Cámara Gesell.
En el fallo se indica que la psicóloga que entrevistó a la menor en Cámara Gesell, concluyó que su relato resultó creíble desde el punto de vista técnico, y entendió que tiene una estructura lógica y presenta un discurso claro, ordenado y preciso.
Además de la pericia psicológica se desprendió que tanto del relato de la menor como de las pruebas administradas surgen indicadores de abuso sexual.