Denuncian a maestra por “violencia y malos tratos”

RANCUL: PADRES DE NIÑO DICEN QUE EDUCACION NO DIO RESPUESTAS

Los progenitores de un nene de segundo grado hicieron públicas las “reiteradas situaciones de violencia escolar y malos tratos” que habría recibido su hijo de parte de una docente, quien estaba al frente del primer grado y que derivó en severos traumas en su aprendizaje.
Cansados de no tener respuestas de las autoridades del Ministerio de Educación, los padres de un niño de siete años de Rancul decidieron hacer públicas las “reiteradas situaciones de violencia escolar y malos tratos” que habría recibido su hijo de parte de la docente que estaba a cargo del primer grado y que derivó en severos traumas en su aprendizaje. Según relataron, la maestra no sólo no fue sancionada, sino que actualmente ocupa cargos jerárquicos en la Escuela 31.
Héctor Martínez y su esposa -también docente-, se acercaron a este diario, luego de un año de reiterados reclamos ante la directora de la institución, y ante la Dirección de Nivel Inicial y General Básica del Ministerio de Educación sin obtener ninguna respuesta.
El padre del niño, que ahora cursa su segundo grado, comentó que esta situación comenzó el año pasado cuando ingresó a primer grado. “Comenzamos a percibir en él mucho temor hacia la maestra, y reiterados mensajes grandes de la docente en el cuaderno de comunicaciones que ocupaban toda la hoja diciendo ‘no completó, habla mucho, no se queda quieto'”.
Martínez comentó que por octubre de 2013, se acercó a la escuela a llevar unas botellas de plástico para hacer un árbol navideño y al ingresar al aula, observó a todos los chicos en una fila, a su hijo solo en un rincón, angustiado, “y a la docente sacándoles fotos”. Al preguntarle qué pasaba “me dijo ‘nada, estoy sacándole fotos para mostrarle a los padres lo mal que se porta'”.
Visiblemente angustiado, el papá contó: “En ese momento no dije nada, esperé que llegara mi hijo a casa y comencé a preguntarle qué había pasado. Ahí fue cuando me dijo que la maestra le había dicho que las fotos eran para llevárselas a la policía”.
“Además ahí empezó a contarnos otras prácticas que utilizaba la maestra como ponerles cinta en la boca a los chicos que conversaban mucho y un juego que habían hecho otro día, que consistía en que los chicos tengan atravesado un lápiz en la boca, y ganaba el que más tiempo lo tenía apretado, porque era un juego para no hablar”, explicó.
“Todos los lunes llevábamos a nuestro hijo a la fonoaudióloga para que mejorara su pronunciación y tras este episodio, fuimos a la habitual sesión semanal con la profesional, que a los diez minutos salió del consultorio y nos preguntó que le había pasado a nuestro hijo en estos días, porque estaba bloqueado y había quebrado el lápiz a la mitad con la boca”, narró la madre.

“Prácticas intimidatorias”.
El progenitor indicó: “Ahí nos dimos cuenta de la incidencia que tenía sobre nuestro hijo esta serie de prácticas intimidatorias que vivía en la escuela con su maestra de primer grado, y entonces fui a hablar con la directora que el año pasado era Silvia Rinaudi”.
“Me dijo que iba tratar el caso, me hicieron firmar un acta, pero voy a los días y veo que no pasaba nada, que la maestra seguía en el grado, entonces en los primeros días de noviembre dejé de mandar mi nene a la escuela por tres o cuatro días, y me dirigí a la Coordinación de Area en Realicó a plantear el problema”, contó.
“Se comunicó conmigo la directora de Educación Inicial y General Básica del Ministerio de Educación, Elisabeth Alba, quien manifestó que era algo gravísimo, que me quedara tranquilo, que ellos se iban a ocupar, y en esos días me citaron nuevamente a la escuela, incorporaron otra maestra al grado para que no estuviera sola esta docente en el aula, y me hicieron firmar un acta nueva, haciéndome creer que le iban a iniciar un sumario”, indicó.
“Entre octubre y diciembre mandaron integrantes del Comité de Disciplina de la provincia a la escuela, la maestra reconoció estas situaciones que estamos denunciando, pero ella adujo que se trataba de juegos, y todo siguió igual”, explicó Martínez.
“Terminó el año y no pasó nada, y este año en los primeros días de clases me citaron a la escuela y me dijeron que llegó una notificación del Ministerio de Educación, mediante la cual la docente estaba dispuesta a pedirnos disculpas y dar por terminado el episodio”.

“No va a clases”.
Los padres consideraron esta decisión como “una cargada”, porque la maestra no sólo no fue sancionada, sino que hoy ocupa el cargo de secretaria de la Escuela 31 y ante eventuales licencias de la directora y vice, queda a cargo de la dirección, mientras que “nuestro hijo nuevamente no está yendo a la escuela”.
Martínez explicó que la fonoaudióloga María Marta Zanoli y la psicóloga María Andrea Noval que atendían al niño, certificaron las secuelas que estos malos tratos provocaron en su hijo. En el informe de la psicóloga se detalla que el niño “sufrió durante su primer año en la escuela primaria, repetidos episodios traumáticos, que generó una ruptura a modo de trauma en el desarrollo esperable durante su primer grado, que generó que el niño se sienta incapaz, inferior e inútil”.
En el informe de la profesional se destaca: “Gracias al apoyo de su familia se logró atenuar un poco las secuelas del maltrato recibido por un mayor: la docente de primer grado que se supone debe cuidarlo y actuar como figura identificatoria positiva”.