El intendente de Uriburu pesimista respecto al frigorífico

A lo largo del mes de enero, tanto desde el Sindicato de la Carne como desde el Ministerio de la Producción de La Pampa se mostraron optimistas respecto a la concreción de un acuerdo entre el propietario del Frigorífico de Uriburu, Carlos Serrano, y el empresario piquense Ernesto Lowenstein para reactivar la planta de faena de equinos ubicada a la vera de la ruta 5.
A pesar de los trascendidos, ninguna de las posibilidades se concretó y con el correr de los días lo único que avanzó fue la maleza en el predio abandonado y el desánimo de los operarios que se quedaron sin su fuente de trabajo.
El desaliento parece haber alcanzado también al intendente de Uriburu, Roberto Gómez, quien ayer dialogó con LA ARENA, luego de retomar su función en el municipio, de regreso de las vacaciones. “Yo no sé nada y la gente tampoco. Estuve con un empleado y me dice que no sabe nada”, dijo respecto a las últimas versiones que hablaban de un acuerdo.
El jefe comunal se comunicó con el Ministerio de la Producción para saber si debía dar crédito o no a las noticias, pero allí le dijeron que no sabían nada.
En su pueblo eran cuarenta las familias que dependían de la actividad en el frigorífico, otras veinte, en cambio, se repartían entre Anguil y Santa Rosa. “El gobierno nos sigue enviando la ayuda y no sé hasta cuándo. No sé si habrá solución porque el tiempo pasa. Te diría que no, porque está muy tranquilo todo”, dijo.
-¿Los propios trabajadores se han resignado?
-Sí. No creo que se solucione esto. Ya pasó mucho tiempo. Cuando pasa tanto tiempo, se enfría todo. Yo pasé por el frigorífico y está todo lleno de yuyos, todo abandonado.
De los cuarenta operarios de su localidad despedidos por la empresa, Gómez aseguró que algunos suelen ir a la municipalidad para pedir ayuda y trabajo, pero que otros directamente se fueron del pueblo porque consiguieron empleo en Santa Rosa.
Antes del cierre de la empresa, la localidad no tenía problemas de desempleo pero la situación es otra en la actualidad. Gómez aseguró también que resulta dificultoso para la provincia avanzar en una solución sin que Serrano se ponga de acuerdo con algún empresario que quiera reactivar la planta. “Si no arreglan entre ellos, no sé hasta qué punto puede hacer algo el gobierno”, concluyó.
La planta de faena entró en inactividad en septiembre del año pasado. Durante los primeros días los operarios resistieron el cierre en el interior de la planta, pero luego fueron desalojados por la fuerza pública. En total, unas sesenta familias quedaron sin sustento.