Festejo en la Colonia San Rosario

Después de varios años volvieron las fiestas patronales a la Colonia San Rosario, ubicada a unos 40 kilómetros al sur de Jacinto Arauz y cercana a la salina “La Colorada Chica”. La colonia, en su época de esplendor salinero y rural, albergó a muchísimas familias, tan es así que llegó a tener unos 300 votantes cuando había una elección.
La iglesia, la escuela, el club, el “boliche” y hasta el destacamento policial, le daban vida a un lugar medanoso y rodeado de monte. Pero las cosas fueron cambiando y poco a poco el lugar se fue despoblando hasta quedar solo la escuela rural 127 a la cual viajan todos los días los docentes a impartir sus clases a los pocos alumnos que concurren, hijos de productores que permanecen en la zona.
Las inclemencias del tiempo son inevitables y el paso de los días también. Así, las pocas estructuras se fueron debilitando, aunque la que más sufrió fue la iglesia.
La resistencia de algunos para que la misma no desaparezca y la decisión del intendente araucense, Oscar Beilmann, de colaborar con la iniciativa, hizo que se restaurara y en la fecha en que antiguamente se celebraban las fiestas patronales, volvieron a juntarse una vez más.

Emoción.
Vecinos hoy radicados en Arauz, San Martín, Villa Iris, Bahía Blanca, que tanto añoraban el pago chico y esa sana costumbre de juntarse, finalmente lo pudieron hacer y dar rienda suelta a la emoción. Un chacarero de la zona no podía ocultar su alegría de ver cómo su hijo, que buscó otro camino, volvió para bautizar a su hija en el lugar donde nació y se crió.
La jornada continuó al mediodía con un almuerzo a la canasta en el salón del club. Entre mates, juegos de truco y anécdotas, la tarde se fue diluyendo, pero quedó en todos la promesa de regresar pronto.