Hallan muerto al médico despedido en Castex

POR SOBREDOSIS DE MEDICAMENTOS

El médico encontrado sin vida en una vivienda de Eduardo Castex habría fallecido como consecuencia “de una supuesta sobredosis” de estupefacientes, revelaron fuentes vinculadas a la investigación a esta corresponsalía.
“Habría realizado una ingesta de varios medicamentos que tenía en la casa que provocó un edema pulmonar, porque en la casa tenía una farmacia. Y tendría algunas marcas de pinchazos en los brazos”, revelaron los mismos interlocutores.
El médico Diego Bustamante (36 años) fue encontrado sin vida “entre la noche del lunes y madrugada del martes” por la policía local. Los familiares desde la provincia de La Rioja se contactaron con la comisaría de Eduardo Castex para alertar que no podían establecer contacto con Bustamante.
Personal uniformado concurrió a la vivienda ubicada sobre la calle Estrada al 1710, donde no fueron atendidos. Y decidieron forzar la abertura. Ahí encontraron sin vida a Bustamante, en una cama de la habitación.
En la vivienda los pesquisas no advirtieron “signos de violencia”, e inmediatamente descartaron que el fallecimiento haya sido producto de un hecho de inseguridad. Y sí habrían encontrado “muchos medicamentos y algunos restos” supuestamente de sustancias tóxicas.
El cuerpo de Bustamante fue trasladado a la morgue del Hospital Lucio Molas de Santa Rosa, donde le practicaron la autopsia para determinar las causales del fallecimiento. “Hay una sospecha de sobredosis que provocó un edema pulmonar”, indicaron fuentes consultadas por esta corresponsalía.
La familia habría viajado desde La Rioja, y la policía castense espera que arriben hoy para proceder “a la entrega del cuerpo y las pertenencias que tenía en la vivienda que alquilaba” en esta localidad.

Incursión mediática.
Bustamante estuvo involucrado en episodios que recientemente tuvieron notable trascendía periodística en Eduardo Castex, y la provincia. Inicialmente, el sábado 22 de agosto, fue demorado por un supuesto caso de violencia de genero en un hotel alojamiento de Santa Rosa. Allí un empleado denunció que una mujer era golpeada, y el acusado estuvo demorado algunas horas y recuperó la libertad porque la víctima decidió no realizar la denuncia judicial.
Posteriormente LA ARENA reveló que el 31 de agosto venció el contrato laboral en el Hospital Pablo F. Lacoste de Eduardo Castex, y desde la dirección decidieron no renovar la continuidad. “Esta resolución se adoptó sólo por cuestiones operativas y de funcionamiento. (El profesional) no se adaptó al funcionamiento de este hospital, a la dinámica y vinculación con los pacientes”, explicaron.
El médico últimamente había tenido numerosas críticas en las redes sociales por el (mal) trato y la atención que tenía con las personas que concurrían -fundamentalmente a la guardia médica- para recibir atención profesional en el centro asistencial. Además, numerosos pacientes habrían transmitido cuestionamientos a la dirección del hospital local, porque no estaban conformes con la atención que prestaba a los vecinos.

Nervios y contradicciones.
Bustamante se comunicó “vía mail” con el sitio web de Radio Don, porque supuestamente pretendía un “derecho a réplica” por las versiones periodísticas que surgieron después del incidente donde supuestamente estuvo involucrado en un hotel alojamiento de Santa Rosa.
Allí dejó un teléfono de contacto para establecer la comunicación, y el número telefónico de un abogado con característica de la capital provincial. Y sugirió que nos pongamos en contacto “en la brevedad para ratificar (sic) (NdR: si la versión no era real tendría que haber escrito rectificar) la veracidad de los hechos que en su mayoría son falsas acusaciones”, y advirtió “no creo que quieran que iniciemos acciones legales”.
El jueves pasado, cerca de las 9, se estableció el contacto telefónico. Allí se escuchó un Bustamante muy contradictorio y violento. “No soy un tipo mediático, no tengo que darle explicaciones a este pueblo de mierda” (sic) y “no tengo que dar explicaciones a diariuchos de mierda” (sic) fueron algunas de las frases que pronunció el polémico facultativo que prestó servicios -hasta el 31 de agosto- en el hospital local.
El estado de violencia verbal impidió mantener un diálogo coherente, e interpretar lo que realmente pretendía ratificar o rectificar, y cuáles eran los motivos que lo habían enojado sobre las versiones periodísticas difundidas.