Prisión condicional por múltiples estafas

LA JUSTICIA PIQUENSE CONDENO A UN HOMBRE A OCHO MESES

Un hombre fue condenado por la Justicia piquense a la pena de ocho meses de prisión de ejecución condicional, luego que estafara a comerciantes y a vendedores de automóviles del medio. La sentencia la dictó el juez de audiencia Florentino Rubio, quien en el marco de un acuerdo de juicio abreviado presentado por la fiscal Ivana Hernández y el defensor Alejandro Caram, condenó a Raúl Arturo Castagnino (31) y oriundo de la localidad cordobesa de Huinca Renancó, como autor de los delitos de estafa, en tres hechos; estafa en grado de tentativa, en dos hechos; y estelionato.
Los primeros hechos fueron cometidos en noviembre de 2011, en circunstancias en las cuales Castagnino se presentó en distintos domicilios de la ciudad, en los que aducía ser el cobrador de una firma que alquilaba contenedores usados en obras en construcción. Con esta excusa logró el cobro de dos alquileres que ya habían sido pagados, pero en otras dos ocasiones, el propietario de una forrajería y un vecino del barrio Villa Margarita, previo a efectuar cualquier pago, se pusieron en contacto con el propietario de los contenedores, quien les aseguró que la firma no tenía cobradores. Así desactivaron la maniobra delictiva.

Compra de auto y comercio.
El imputado también fue condenado por haber usufructuado de un autoservicio durante dos semanas con la promesa de comprarlo. Según indicó el magistrado en la sentencia, entre julio y agosto el acusado logró que un comerciante de apellido Astorga, le permitiera explotar durante dos semanas su local comercial, ante la promesa de que le compraría el fondo del comercio.
Esto le significó al comerciante un perjuicio de casi 20 mil pesos que fue el dinero que recaudó el imputado durante el tiempo que estuvo frente al local y que no le rindió a su propietario. Luego no cumplió con la compra del negocio, como lo había prometido.
Con el mismo comerciante también acordó de palabra comprarle el automóvil, un Peugeot 307 negro. Para esto, le dio el auto pero nunca se lo restituyó, y además lo vendió como si fuera propio, en una concesionaria del medio. En esta transacción, realizada el 1 de agosto de este año, Castagnino entregó el Peugeot que era propiedad de Astorga, y a cambio retiró un Renault Clio. También recibió a cambio una suma de 11 mil pesos, que completó el valor de la venta. Días más tarde el imputado se apersonó en esa concesionaria, donde, tras manifestarle a los vendedores que no le convenía el Clio, dado que no le era de utilidad para su trabajo rural, logró que le entregaran a cambio, un Fiat Uno blanco más 7 mil pesos, firmándose otro boleto de compraventa.
Pocos días más tarde, personal de la Brigada de Investigaciones de la UR II secuestró en la concesionaria el Peugeot que Castagnino vendió, sin que fuera suyo.