Sólo vuelve uno de cada tres jóvenes que se van

JUAN JOSE REYES
La tasa de natalidad cayó un 10% en los últimos 43 años, mientras que la esperanza de vida subió de 74,7 a 77 años. De cada tres jóvenes que se van a estudiar fuera de la provincia, regresa uno.
En nuestra provincia, si bien se incrementa la población activa (entre 15 y 64 años) por el crecimiento vegetativo, su aumento es lento dada la enorme diáspora de jóvenes. De cada tres estudiantes pampeanos que salen a perfeccionarse afuera de La Pampa, solo uno regresa. Por cada cien personas activas hay cincuenta y seis inactivas, algunas por ser menores de edad y otras por tener más de 65 años. Asimismo concurren otros dos fenómenos peculiares: disminuye la tasa de natalidad y aumenta la esperanza de vida.
Desde 1970 a la fecha el porcentaje de población mayor a 65 años creció el 40% con un índice del 11,2%, superior a la media nacional, que se ubica en el 10,2 por ciento. La Pampa ya ocupa el tercer lugar en ese ranking, detrás de Buenos Aires y Santa Fe. Los demógrafos opinan que de no articularse algún cambio, de seguir subiendo la franja atarea de los inactivos, cayendo la tasa de nacimientos con mayor expectativa de vida y con un bajo regreso de los estudiantes mejor cualificados, el futuro deparará una mayor demanda social, económica y política.

Cifras que no sorprenden.
Los números aquí vertidos no son extraños a quienes nos gobiernan en la actualidad. Es más, hay un proyecto presentado ante el Consejo Federal de Inversiones (CFI) con datos oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (Indec) y con el aval del ejecutivo provincial que acomete esa problemática. El informe final se denomina “Prospectiva demográfica de La Pampa” y apunta a crear el “Bono Demográfico”, también llamado “ventana de oportunidades”. El informe da cuenta de que al tenerse hoy todavía menos dependientes por trabajador (por cada dos activos hay 1,7 dependientes), la economía puede tener un periodo de crecimiento productivo aún. Pasado ese período ventana, la pirámide demográfica invariablemente será distinta ya que aumentará más la proporción de adultos mayores (creció 13% en una década) y menores con relación al número de personas en edad laboral.

Cada día más dependientes.
Según el informe, el denominado Indice de Dependencia Potencial expresa el número de personas potencialmente inactivas por cada cien personas potencialmente activas. Se obtiene a través del cociente entre la suma de la población de 0 a 14 años y 65 y más (potencialmente inactiva) y el total de la población de 15 a 64 años (potencialmente activa). El factor inactivo es del 56,4%, es decir cada cien activas hay cincuenta y seis inactivas, lo que permite arribar a la conclusión de que hay 1,7 personas con fuerza de trabajo por cada dependiente.
En otras palabras, de cien personas que producen hay treinta y nueve menores de 15 años y diecisiete mayores de 65. Este proceso de envejecimiento implica más demandas sociales, económicas y políticas a las que hay que prepararse para darle una respuesta efectiva para las próximas generaciones de pampeanos.
El desafío que se plantean los autores del informe es lograr que los progresos sociales lleguen a todos los hombres y mujeres de un mundo desigual, donde regiones enteras son excluidas de esos beneficios. “La prospectiva demográfica es un valioso aporte para la planificación que permite anticipar retos y graves problemas en un futuro no muy lejano para una provincia con poco más de 320 mil habitantes, con un Producto Bruto Geográfico (PBG) en donde la pirámide productiva es cada vez más chica, en cuya base se sustenta el Estado que provee el 61,9% del producto, en donde la agricultura y la industria siguen perdiendo terreno”, dicen.

Nacen menos y viven más.
Dos datos son paradójicos. A medida que disminuye la tasa de natalidad, aumenta la esperanza de vida que caracteriza la evolución demográfica de La Pampa. El porcentaje de población mayor a 65 años en nuestra provincia es del 11,2 por ciento. Junto a Córdoba, nuestro distrito ocupa el tercer lugar después de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (16,4%) y de la provincia de Santa Fe (11,8%). En comparación con el censo anterior (2001), en La Pampa aumentó un 13 por ciento. Si se toma el censo de 1970, el incremento acumulado llega al 42 por ciento.
Asimismo, se nota un decrecimiento de la población de 0 a 14 años, que en 1991 representaba el 31,23%; en 2001, el 28,12 y en 2010, el 24,84. La variación negativa entre los dos censos anteriores fue de -9,7%, mientras que la caída entre 2001 y 2010 se aceleró, llegando al -11,8 por ciento. Los datos a futuro dan cuenta que en poco años más llegará al 30 por ciento. En líneas generales se observa un aumento del porcentaje de personas de 65 años (aumento de la esperanza de vida y envejecimiento poblacional) y una disminución en la población de 0 a 14 años (disminución de la tasa de natalidad).
Al mismo tiempo se reconoce un aumento en la población de entre 15 y 64 años, que en el censo de 1991 representaba el 59,8%, creciendo un 4,3% en el censo de 2001 donde representaba el 62,5%, y aumentando un 4,3% en las estadísticas contra el censo 2010, en el que representan al 65,2%. Los cambios producidos a partir del descenso en el número de hijos que tienen las familias y por otro lado el aumento en la esperanza de vida, provocan una modificación en el peso relativo de los distintos grupos de edad, ya que un mayor número de personas sobrevive hasta edades adultas y avanzadas.

“Ajustes en diversas áreas”.
La Secretaría de Desarrollo Territorial de La Pampa confirma en su estudio que la provincia está en un período denominado de “bono demográfico”, pues la población activa tiene un crecimiento estable, pero el proceso de envejecimiento poblacional y de baja natalidad acrecienta su ritmo. “Esta situación marcha hacia un creciente envejecimiento poblacional que traerá nuevos desafíos y requerirá de la articulación de políticas públicas de ajustes en diversas áreas”, sostiene.
Preocupa que por cada pampeano de 0 a 14 años o más de 65, hay 1,7 personas potencialmente activas. Estas deben generar recursos para atender las demandas de la sociedad en su conjunto. También preocupa la cantidad de empleados públicos con relación a los privados.
Primero sube la proporción de niños y niñas porque se reduce la mortalidad infantil; segundo, disminuye porque baja la tasa de fecundidad (dando pie a un incremento en el número de jóvenes) y, tercero, aumenta de manera notable la proporción de adultos mayores y disminuye la de niños y jóvenes, por la particular correlación entre la mayor esperanza de vida y la menor tasa de natalidad.
Conclusión: primero, la relación de dependencia disminuye pero es elevada (más de dos dependientes por cada tres personas en edad activa); segundo, mantiene una tendencia a la baja y la relación de dependencia alcanza niveles más favorables (dos por cada tres en edad activa) y tercero, la relación sube por el aumento de personas mayores pero en niveles favorables (menos de dos por cada tres en edad activa).
El llamado periodo del “bono demográfico” termina cuando empieza a subir pronunciadamente el número de adultos mayores respecto de los activos, por lo que los consumidores crecen con respecto a los productores.