A falta de pan y trabajo, menú de Cuadernos a la parrilla

Los datos del profundo declive económico son del Indec. En la realidad suelen ser aún peores. Escasea el empleo y falta el pan en muchas mesas. El gobierno y aliados mediáticos apelan al menú de Cuadernos a la parrilla.

SERGIO ORTIZ

Ya no está Guillermo Moreno en el vandalizado Indec. Luego de un largo apagón estadístico macrista provocado por Jorge Todesca, las estadísticas supuestamente serían “científicas” y no contaminadas.

Los números meten más miedo que antes, no por las matemáticas sino por la política. La inflación, pobreza y desempleo no caen del cielo ni son fruto de la casualidad. Son por los planes económicos y políticos del gobierno apalancado en los grupos económicos y financieros más concentrados.

Cada informe del Indec trae pésimas noticias. En la semana informó que en junio de este año, en comparación con mismo mes del año anterior, la economía había caído 6,7 por ciento y la industria descendido 8,1.

Ese aspecto recesivo, proyectado para el final del ejercicio, certifica que el Producto Bruto Interno tendrá un descenso de entre uno y dos puntos. Eso va a suceder un contexto de alta inflación, que superará el 32 por ciento en el año.

Esas políticas dejan muertos, heridos y enfermos físicos y mentales entre la población argentina, que necesita pan y trabajo (y no flan como dijo el imbécil Alfredo Casero y repitieron legisladores de Cambiemos).

Detrás de aquellos números hay familias. La caída de la actividad económica después se refleja en la tristeza de los trabajadores de Fabricaciones Militares en Río Tercero, Villa María y Fray Luis Beltrán al escuchar sus nombres en las listas de despedidos.

En otros casos el ajuste llega al punto de faltar comida, como en ese colegio de Trelew donde varios de los alumnos llevaban dos días sin comer. ¿Qué quedó de la Argentina que producía alimentos para 400 millones de habitantes según la propaganda oficial?

Marcar esas miserias no es obra de organizaciones revolucionarias ni nada por el estilo. La Fundación Huésped, por ejemplo, puso el grito en el cielo por la falta de provisión de vacunas para un refuerzo contra la meningitis. Como el laboratorio proveedor aclaró que no tenía ningún problema quedó claro que fue un recorte por razones presupuestarias. Es gravísimo porque denota que el gobierno y el Fondo Monetario no tienen límites etáreos ni escrúpulos a la hora de meter el cuchillo y amputar, sin anestesia.

En julio una familia tipo necesitó $20.134 para no ser pobre, informó el Indec. Y hay cada vez más familias arrastradas a ese fondo, un 32 por ciento o más, según trascendidos el Observatorio de la Deuda Social, de la Universidad Católica Argentina. Por lo pronto ya dijo que en 2017 el 62,5 por ciento de los chicos eran pobres. ¿Eso es parte de las críticas del Papa Francisco al neoliberalismo o son datos duros?

Hay resistencia.

Si sólo se viera ese costado de pobreza y despidos se estaría forjando una visión unilateral de la realidad y preámbulo de nuevas derrotas, por el pesimismo y derrotismo que surgen de esa lectura.

“Uno se divide en dos”, dice la dialéctica. Y así es. Está la muerte por ajuste, pero también late la vida en la resistencia, sobre todo de los trabajadores en su sentido bien amplio. O sea, que engloba a obreros de la industria y servicios, como los miles de empleados de los Astilleros Río Santiago, de Ensenada, a los centenares de miles de docentes de todos los niveles, los médicos, los desocupados y cooperativistas que vuelven una y otra vez a las calles, la agricultura familiar, los familiares de víctimas del “gatillo fácil” policial y un vasto espectro.

Se habla poco de esos millones de argentinos que la están pasando mal, y de los cuales una parte importante lo expresa de viva voz en sus lugares de trabajo y estudio, o directamente en las calles, “con vincha, bandera y bombos”. Ese silenciamiento es obra fundamental de los monopolios mediáticos, especialmente del grupo Clarín, que como ahora se verá, está centrado en ofrecer el menú de los Cuadernos a la parrilla para distraer del hambre.

Cuando esos pulpos no pueden ocultar una lucha, procuran mentir sobre sus objetivos o métodos, para descalificarla. Por ejemplo, ante la masiva marcha de protesta de los empleados de Astilleros Río Santiago, Clarín tituló “Graves incidentes con trabajadores del Astillero Río Santiago: quisieron entrar por la fuerza a la Gobernación”. Dentro de la nota citaban al ministro de Seguridad bonaerense, Cristian Ritondo, “hubo intento de copamiento de la Casa de Gobierno”. Una sociedad perfecta, Clarinete y la gobernación de los aportes truchos al PRO…

La verdad es que los 3.300 trabajadores del ARS están alarmados por el plan gubernamental sintetizado por Mauricio Macri en sus declaraciones del 17 de julio pasado: al astillero “hay que dinamitarlo”. La gobernadora Vidal dispuso que ni ella ni ninguno de sus funcionarios recibiría a una delegación de ATE que pedía por la continuidad de esa fuente de trabajo platense.

No se trata solamente de ese gremio sino de toda una línea de confrontación del macrismo con los sindicatos. Si lo sabrán Roberto Baradel, los docentes de Suteba y demás agremiados del Frente de Unidad Docente en esa provincia.

Ahora el conflicto se planteó a nivel nacional con las Universidades, comenzando por el reclamo salarial de los docentes pero siguiendo con un rosario de demandas relacionadas con el ajuste. Ofrecer un “aumento” del 15 por ciento para el año, en cuatro cuotas (ahora en tres), es un insulto, con la inflación que, como se dijo antes, andará como mínimo en 32 y un poco más también.

Si las actividades en la mayoría de las 57 universidades del país están paradas desde hace tres semanas, es porque -además de ese asunto clave del salario – hay resistencia al ajuste. Como parte del recorte del gasto público, Macri-Dujovne dispusieron sub-ejecutar el actual presupuesto y además recortarlo en 3.000 millones de pesos, paralizando obras.

Eso logró un milagro: que gremios universitarios y confederaciones que no podían tomar ni un mate juntos, unificaran sus planes de lucha. Y para que el milagro fuera mayor, hasta Franja Morada apareció en alguna marcha, bien que a la retranca, e incluso hasta adhirieron rectores como Hugo Juri y otros tan oficialistas como él. Algo muy profundo tiene que estar pariendo la universidad pública para que semejante unidad, impensada e increíble, se ponga de pie.

El próximo jueves habrá una marcha nacional educativa desde Congreso y será imposible que la oculten.

Cuadernos a la parrilla.

Frente a semejantes costos políticos y a futuro electorales, la alianza PRO-Cambiemos puso en marcha el operativo Cuadernos de la corrupción, mal llamada K porque en esos escritos están escrachados exfuncionarios de ese signo político, pero también muchos empresarios ligados al macrismo.

La expresidenta fue golpeada por las denuncias de corrupción y quedó en minoría evidente en el Senado, luego allanada. Pero se defendió bien y contragolpeó con buenos argumentos frente a quienes la persiguen judicial, mediática y políticamente. Lo bueno es que ella rompió el silencio de largos meses y si la crisis económica continúa puede convertirse en el referente político y electoral de los ajustados e indignados, mal que le pese al peronismo amigable con Olivos.

El informe del juzgado de Claudio Bonadío al Centro de Información Judicial dice que la causa tiene 32 cuerpos. Que fueron detenidas 26 personas, 11 de las cuales fueron puestas en libertad y hay dos con pedidos de captura. De los imputados, 17 declararon como arrepentidos, y 15 firmaron acuerdos  homologados por el juzgado y serán beneficiados con una reducción de pena. Otros dos esperan el beneficio de la delación.

Como Bonadío quiere mover los bajos instintos del público, detalló que se decomisaron 250 cuadros valuados en 41,5 millones de pesos, más de 1.250.000 dólares y 6.350.000 pesos. Deberán probar que son de origen ilegal.

Aunque varias coimas puedan haber ocurrido, por ahora la cosecha es muy pobre, teniendo en cuenta que las cifras al principio del escándalo hablaban de 35 millones de dólares en coimas, luego aumentados a 200 millones. Siguiendo la línea del disparate, Daniel Santoro (Clarín, 24/8) puso en boca de un ex presidente de Contadores Forenses, Alfredo Popritkin, que en los tres gobiernos kirchneristas “llegamos a una estimación prudencialmente calculada de 20.000 millones de dólares recibidos en coimas”.

Pero el día antes el presidente Macri había asegurado que por la ineficiencia, la corrupción y el despilfarro, el Estado argentino “perdió 200 mil millones de dólares”  durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Esas cifras disparatadas se quedan cortas respecto a los dichos del diputado Waldo Wolff, del PRO, de que “los K se robaron un PBI”, o sea unos 600.000 millones de dólares.

¿Que tiene de extraño entonces que algunos manifestantes del martes 21 ante el Congreso, exigiendo cárcel a Cristina, gritaran a cámara, como Casero, que querían flan? Sus mentes, para llamarlas de algún modo, están rabiosas y obnubiladas, tras ser alimentadas con Cuadernos a la parrilla. Ellos piden flan, pero su gobierno está decidido a hacernos puré.