Actualidad de lo eterno del retorno de “lo otro”

Señor Director:
Leo las noticias y comentarios de cada día y de todo el mundo: Retornan las palabras “fascismo” y “racismo”.
Lo más frecuente es “racismo” porque la motivación central es el hecho de que grandes núcleos de población han estado llegando a Europa y si bien en su mayoría vegetan o agonizan en campos de espera, no son pocos los que van siendo aceptados e incorporados en Alemania, Francia, Italia y, con variantes, en varios pero no la mayoría de los países europeos. El racismo actual no apunta a negros, amarillos o judíos. Trump acaba de cerrarles la entrada a USA. Se ha dicho que la historia no se repite puntualmente, pero no se ha negado el retorno de mucho de lo dado por vencido y sepultado en una versión anterior. Veamos algunos testimonios.
El argentino Mempo Giardinelli dice que el racismo es el más irracional, primitivo y repudiable sentimiento humano. Otro argentino, Jorge Alemán, radicado en España, observa que cuando se produce un hecho que implique retroceso en el respeto a los derechos humanos, si ha ocurrido en América los europeos lo consideran atroz, inimaginable. Esto es así porque Europa se ha convencido a sí misma como demócrata de toda la vida. O sea que ni siquiera saber que fue en Europa donde existieron los campos de concentración con sus cámaras de gas y sus millones e víctimas les hace bajar de esa altura moral en la que están desde los tiempos de la colonización.
También es argentina la periodista Elena Llorente, radicada en Roma, cuando avisa que gana protagonismo en Italia la ultraderecha antiinmigrantes. Cita al ex alcalde de Roma, Walter Veltroni, cuando dice que “una ola negra está destruyendo Occidente”. Lo hizo en declaraciones al diario La Repubblica. Afirmó que “la derecha aprovecha el miedo de la gente… y la izquierda se divide”. Que en Dinamarca existe una avanzada similar encarnada en neonazis. Para Llorente, en la Italia de hoy avanzan Silvio Berlusconi o como quieran denominarse los que alzan a Hitler y Mussolini como única esperanza. “Van por nuevo protagonismo”. En Florencia, una bandera neonazi ondulaba en el frente de una oficina del cuartel de carabineros. Al parecer, fue obra de un carabinero. Una reciente encuesta sobre los miedos de los italianos dio que el 51 por ciento piensa que los inmigrantes no son un peligro, pero el 33 dice que lo son. Una encuesta similar de 2016 daba que los que los veían peligrosos eran el 23 por ciento.
Se observa que ahora el racismo contra los migrantes comienza a desempeñar el papel de los judíos en la Alemania de Hitler. En nuestro país la ofensiva contra los mapuches, que ya ha costado dos vidas, busca crear un enemigo interno. También esta “culpa” se ve en los inmigrantes de Bolivia, Perú y Paraguay. Otros marcan que la preferencia inicial de gran culpable apuntó contra la ex presidenta Cristina Kirchner.
El “enemigo interno” parece serle necesario a todo gobierno que procure tener poderes especiales para reprimir a la oposición y para estimular que los miedos que moran más o menos ocultos en el seno de cada sociedad, tomen forma, se digan y movilicen.
En mis comentarios insisto en decir que la globalidad ya tiene forma y existencia. Está representada por el poder financiero y, en general, por la minoría que se ha adueñado de la mayor parte de la riqueza generada por el trabajo de toda la comunidad. Cuenta con sus paraísos fiscales y, en la medida en que va cooptando gobiernos, instala la necesidad de generar y de magnificar la existencia del enemigo interno. Asimismo, los gobiernos de esa orientación empiezan a declarar su alianza con las potencias dominantes. Quienes han leído y recuerdan la historia del fascismo y del hitlerismo pueden recordar cómo se creó y exaltó el enemigo interno. En Europa fue el judaísmo. Los extremos de crueldad con este grupo étnico (llegado a Europa porque Roma lo expulsó de su tierra) no son irrepetibles.
Atentamente:
Jotavé