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Agua: autoridad para hablar

El informe sobre el inventario de los recursos hídricos del extremo oeste pampeano presentado por la consultora de la Universidad Nacional de La Pampa a la Secretaría de Recursos Hídricos de la provincia reviste una importancia que quizás no sea percibida en una primera lectura de la noticia.
En principio porque con esta presentación se estaría concluyendo el relevamiento de la totalidad de los cuerpos de agua -superficiales y subterráneos- presentes en nuestro territorio provincial. En diálogo con Radio Noticias, la titular de la Dirección de Investigaciones Hídricas informó que La Pampa es la primera de las provincias argentinas en concluir un inventario de estas características, lo cual nos otorga a los pampeanos la satisfacción nada menor de sabernos ubicados en la vanguardia entre las jurisdicciones que más se preocupan por sistematizar los conocimientos sobre un recurso natural estratégico de vital importancia como lo es el agua.
Pero hay un segundo aspecto de trascendencia no menor. La nuestra ha sido una provincia que ha venido protagonizando durante décadas un debate crucial: la necesidad imperiosa de establecer acuerdos entre los Estados provinciales con el propósito de lograr una explotación racional, equilibrada, sustentable y mutuamente beneficiosa de los recursos hídricos interjurisdiccionales.
La Pampa no dudó en levantar su voz en toda oportunidad que pudo para alertar sobre los comportamientos arbitrarios que algunas provincias han desplegado en materia de uso inconsulto de los cursos de agua compartidos. La apropiación abusiva de esos recursos no solo significó un severo daño al federalismo sino también al ambiente y a las poblaciones humanas. Nuestra provincia, a través de sus autoridades políticas pero también de sus organizaciones sociales y ambientales y sus medios de comunicación, promovió este debate con más fuerza que nadie y lo elevó al rango de política de Estado.
Adentro y afuera de sus límites, en los más variados foros y encuentros, legisladores, funcionarios, científicos o ambientalistas de esta provincia militaron la defensa del uso racional del agua con un tesón y un compromiso muy difícil de ver en otras latitudes.
Las respuestas no siempre fueron las mejores. Incluso llegaron a ser injuriantes. Desde las provincias más desaprensivas y con el peor historial en cuanto al uso arbitrario del agua se pretendió menoscabar a los pampeanos con el argumento de que no teníamos estudios ni proyectos para respaldar nuestros reclamos o que solo queríamos el agua para dar de beber a «unas pocas chivas».
Estos estudios, cuya última etapa está finalizando ahora, vienen a mostrar que nuestra provincia no solo ha invertido energía en el reclamo de sus derechos, sino también en la promoción del conocimiento científico. La presencia de becarios -de otras provincias y de otros países- que vienen a capacitarse a nuestra UNLPam. en temas vinculados a las ciencias del agua es otra buena razón para oponer a la sinrazón.
En pocas palabras, la autoridad para hablar de los pampeanos descansa no solo en el respaldo de la justicia, sino también en el del trabajo.