miércoles, 19 febrero 2020
Inicio Opinion Ahora dicen que no hay plan económico

Ahora dicen que no hay plan económico

LOS ADULADORES DEL CURRO TRADE

Los economistas afines al macrismo pretenden dar cátedra y critican la presunta ausencia de un plan económico. Cuando les tocó gobernar hicieron agua por todos lados.
PABLO TIGANI
¿Cómo puede conjeturar un economista que este gobierno no tiene plan? ¿Es que no escucharon que las tarifas están congeladas, los jubilados recibieron aumentos nominales, los pobres reciben tarjetas alimentarias, las tasas de interés cayeron un tercio, que ahora para cobrar un plan social hay que realizar tareas, que el turismo exterior se financia con dólares comprados por sus tenedores o pagan 30% de impuestos? ¿Cómo pueden decir eso cruzado de piernas en un programa de TV?
Con el objeto de estar mejor preparados para la reestructuración de la deuda, Martin Guzmán y Joseph Stiglitz han estudiado, investigado y escrito abundantemente. Pero claro, ciertos macroeconomistas son irreflexivos y estudian muy poco. Repiten que «Stiglitz es premio Nobel», pero aclaran que «no lo es específicamente por saber de macroeconomía». ¡Es de no creer! Son capaces de poner dudas sobre los conocimientos del doctor Stiglitz. Están muy jodidos, diría un español. Casi no le han hojeado más que algún artículo en español, reproducido por un periódico.

Relaciones.
¿Qué importancia tiene contar con las relaciones personales de Stiglitz? ¿Cuánto importa el conocimiento de personas y el trabajo de Stiglitz en los organismos multilaterales de crédito? Stiglitz fue vicepresidente del Banco Mundial y jefe de gabinete de asesores económicos del gobierno de Bill Clinton. ¿Cuánto pesa esto en las negociaciones? No lo sabemos, pero podemos formular estas preguntas. Stiglitz está listo para escribir sobre «el caso argentino 2020». Luego de «la crisis del arroz» y «el default ruso», cambiaron las recomendaciones del FMI, auscultando a Stiglitz. Y luego les fue bien. Es que esta gentuza -que como mínimo votó por Macri y ahora lo descubre bruto, para zafar- piensa que todo es protocolo. Así les fue con los Davos y Mini Davos. Ahora se lapidan entre ellos. Hoy critican al expresidente que votaron, junto con sus ministros. Cuanta hipocresía.
Escucho hablar de negociación a individuos que no han salido a vender ni siquiera una lapicera en el subte. Es obvio que no conocen la dinámica de una negociación.
El primer acierto de Martín Guzmán es el diagnóstico, en sus propias palabras: «La situación del país es crítica, lo que se ha hecho con la deuda es un desastre». Quien puede discutirle que la deuda es impagable en las condiciones que se contrajo, con la actual dinámica de la economía y un plan de austeridad. Claramente ha realizado un diagnóstico previo y, sobre ello se decidió el tipo de negociación posible a abordar. Guzmán cuenta con credenciales académicas, tiene todos los contactos que necesita en EE.UU., los mejores académicos que lo asesoran en cuestiones específicas de relaciones políticas -además es un PhD de una universidad de elite-. Tiene acceso directo o indirecto a relaciones financieras -no a estafadores internacionales-. Pertenece a una nueva generación de teóricos expertos en nuevas formas de negociación con el FMI.

Papamoscas.
Es elemental entender que para la cultura académica y gubernamental estadounidense, las opiniones de un premio Nobel y sus relaciones interpersonales son muy significativas. Y saber comportarse con dignidad en la defensa de los intereses nacionales de un país suma mucho más que ser felpudo.
Inclinarse solo les sirve a los oportunistas que operan con socios tramposos más ricos que ellos. Negocio de corto plazo que dura mientras trabajan de camareros del sector financiero más inculto. Saber esto, mínimamente, podría haber ayudado a pensar a algunos economistas papamoscas que babearon con el mejor equipo de los últimos 50 años. No hay nada que temer cuando se ha perdido todo -incluyendo la vergüenza- y eso es lo que ha sucedido. Según Macri en modo abuela de Caperucita: «Yo siempre les decía, cuidado con los mercados, un día no te prestan más y nos vamos a la mierda».
Violencia de género política. Lo maltratan y luego lo encubren. «Las tasas de interés son caras por ser un país con historia de defaults», dijo alguien por TV. Claro que no, el ranking de países con más defaults desde el siglo XVI según Kenneth Rogoff y Carmen Reinhart es: España 14 veces, Brasil 10, Francia 9, Costa Rica 9, México 9, Perú 9, Chile 9, Paraguay 9, Alemania 8, Argentina 8, EE.UU.6, Bolivia 6, Turquía 6, Rusia 6. Todos pagaron menos tasas que la administración Macri.

Hocicaron.
Está claro en qué fallaron los economistas del gobierno anterior. No tuvieron firmeza en la negociación luego de haberle pagado a los fondos buitres. Por eso el riesgo país nunca bajó lo suficiente. No hicieron valer una relación deuda/PBI baja. Ellos sí que no mostraron tener plan ni claridad en sus objetivos. Siempre mantuvieron una imagen de negociación experta pero en realidad hocicaron ante las demandas de tasas de interés altas. Nunca establecieron límites a las condicionalidades del FMI, aceptaron cada petición del Fondo poniendo en riesgo el bienestar de la ciudadanía y los intereses nacionales. Jamás realizaron una exploración de hasta qué punto se puede compeler a la otra parte en medio de una negociación para realizar concesiones.
Demostraron ser débiles al aceptar siempre cada solicitud. Los ex ministros endeudadores argentinos nunca impusieron condiciones. De esta forma cuando «volvimos al mundo» perdimos la posibilidad de establecer una estrategia de posicionamiento desde el primer momento. Visiblemente los financistas, bancos y el FMI tomaron una posición estratégica de superioridad. La cual aplicaron. Los que creyeron en el «Messi de las finanzas» deberían haber repasado las preguntas básicas y los elementos de una negociación. Si el mejor equipo hubiera elaborado una percepción estratégica podrían haberse preparado para levantar el cepo, cancelarle «lo que diga Griesa» y los estudios de abogados, sin irse a la mierda como dijo Macri. Finalmente ellos sí que no contaban con un croquis ni siquiera de contingencia por si todo fallaba con el verdadero plan de endeudamiento y «curro trade». Solo tenían un tazón de noche -les fue muy útil- para el caso de tener que viajar a Washington de urgencia. Sus acólitos de ayer, hoy reparten consejos y reclaman que se revele e implemente el plan que los mercados esperan. De verdad, están jodidos. (Extractado de Ambito).